Sean eternos los laureles: Messi y la Scaloneta van por la gloria después de la gloria

La selección argentina juega este domingo la final del Mundial ante España en una Nueva York eufórica. El último baile del diez rosarino y todo un país en vilo

20:01 hs - Sábado 18 de Julio de 2026

Pase lo que pase en la finalísima del Mundial, termine como termine la historia ante España, con Argentina abrazada a la Copa o masticando el amargo bocado de la derrota, hay algo que en la previa se puede afirmar sin margen de error. Esta verdadera finalísima que se jugará este domingo, a las 16, en el estadio de Nueva York-Nueva Jersey como lo denomina la Fifa, puede ser el partido más importante en toda la historia de la selección albiceleste. Una aseveración muy fuerte a la que cuesta oponerle razones lógicas, porque si la Scaloneta se impone ante España será el primer bicampeonato en la historia de la selección y, a la par de este logro, Lionel Messi, el mejor jugador del mundo y tal vez de todos los tiempos, le pondría el broche soñado a su presencia en el máximo torneo ecuménico. Por eso la expectativa en Nueva York está más alta en el cielo que nunca.

A este umbral de excelencia elevaron la vara estos muchachos de acero, estos leones que aunque este domingo les toque perder ya son héroes nacionales por tantas alegrías, ofrendas de coraje, lecciones de fútbol y por hacer carne el espíritu amateur que les inculcó Lionel Scaloni, de jugar con el desparpajo y la guapeza del potrero.

Con estas razones, Argentina apuesta su última ficha dorada para darle un batacazo a la historia del fútbol. En esta ciudad emblemática de Estados Unidos, caótica y atrapante a cada paso, la selección busca morder la Gran Manzana de la gloria después de la gloria.

Qatar 2022 liberó tensiones

La coronación de Qatar en 2022 liberó por siempre de responsabilidad extremistas y exigencias alocadas a este grupo de jugadores liderados por Lionel Messi. Y todo lo que vino después es un regalo hermoso, un trayecto fantástico y una yapa que enamoró aún más al pueblo argentino con la selección.

Un equipo que no es perfecto pero que juega como viven la gran mayoría de los argentinos: con el corazón en la mano, con la pelota bajo la suela y con el hambre de tratar de correr los límites de las dificultades siempre un poco más.

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Por eso esta identificación casi unánime de la selección con la gente, tal vez aún mayor a la que habían tenido los otros equipazos de César Luis Menotti en 1978 y de Carlos Salvador Bilardo en 1986. Así, ganarle a España sería desatar un carnaval universal, pero si toca el resultado que nadie quiere ver no sería un drama nacional, ni habría una carnicería como es tan habitual en el ultra exitismo deportivo.

Enzo Fernández impacta desde afuera del área y marca el empate para Argentina, que significó una inyección anímica.

La Scaloneta compite siempre

Tal vez, el mayor logro de este equipo sea ese. Más allá de obtener la estrella de Qatar, las dos copas América y haber llegado a esta final, la Scaloneta hoy incluyó en el diccionario a la palabra “competir” con honor, sabiendo que ganar sigue siendo lo más importante, pero que perder también es una posibilidad y que un traspié no debe incendiar ni dinamitar todo lo conseguido. Este es el nuevo paradigma que parece haber modificado este proceso genial liderado por Lionel Scaloni.

Pero este equipo está tan cerca de hacer más historia que hará lo imposible para doblegar a un rival muy calificado como España, que tiene como mejor pergamino haber sacado de carrera al gran cuco de la competición: la Francia de Mbappé y compañía.

Para el fútbol argentino será el séptimo fin de semana más importante de la historia por estar en el duelo decisivo del Mundial. Dio el presente en la final perdida ante Uruguay en 1930, en la victoria en Argentina 1978, en la coronación en México 1986, en la derrota con Alemania en Italia 1990 (allí no pudo ser bicampeón con Diego Maradona), en la dura caída otra vez con Alemania en Brasil 2014 (ya con Lionel Messi) y en la última vuelta olímpica de Qatar 2022. Por eso, este cruce con España aquí en Estados Unidos es la séptima estación en el partido por la gloria eterna.

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Un Messi con mayúsculas

Si de historia hablamos, hay que escribir con mayúsculas el nombre de Lionel Andrés Messi. Que justamente en esta sede del MetLife Stadium de Nueva York había anunciado hace diez años, tras la final de la Copa América, que dejaba de jugar en la selección porque los títulos se le negaban una y otra vez.

Ahora el capitán argentino volverá a pisar este escenario para disputar la final del Mundial 2026 ante España, ya con el título de Qatar bajo el brazo. Lo hará a los 39 años, en lo que es su sexta Copa, donde ya anotó ocho goles en el torneo y llegó a los 21 gritos en total, un registro que buscará engrosar ante España para consolidarse como el máximo artillero en la historia de la competición.

Hecho un Toro. Lautaro ya conectó de cabeza tras el centro de Messi y anota el gol del triunfo, el del pase a la final.

Por su parte, el único enfrentamiento entre España y Argentina en una Copa Mundial se remonta a la cita de Inglaterra de 1966, en Birmingham, donde en un partido de la fase de grupos la albiceleste se impuso por 2-1, con dos tantos de Luis Artime.

El recorrido de Argentina

A esta altura, se puede decir que para llegar a la final este equipo y todo el pueblo argentino eligieron creer. Porque en fase de grupos la selección derrotó a Argelia (3-0), a Austria (2-0) y a Jordania (3-1). Y las victorias electrizantes llegaron después: Cabo Verde (3-2) en tiempo extra, Egipto (3-2) en una remontada agónica, Suiza (3-1) también en el alargue y la última escala en la semifinal (2-1) con Inglaterra, en un cierre sensacional con los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, para ganar el clásico con los europeos.

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Este fue el camino hasta acá recorrido. Con una montaña rusa fenomenal de pasajes de buen fútbol, dramatismo, angustia, pasión, coraje, guapeza, amor propio, golazos inolvidables y con corazón de acero.

Nueva York ya luce invadida por hinchas argentinos que se empeñaron hasta el caracú para ser testigos de la final y del último acto de Leo Messi. Incluso se habla de una reventa de entradas que arranca en los 8 mil dólares, una locura tan grande como la que desata este equipazo de Scaloni.

Lo cierto es que lo de Argentina en este Mundial ya es apoteótico y la final que resta, apelando a una frase acuñada en esta geografía estadounidense con la llegada del hombre a la Luna, sería dar un “pequeño paso" en los 90 o 120 minutos, que podría significar "un gran salto" para la historia del fútbol argentino. Lo que no hay ninguna duda es que Lionel Messi, sus compañeros y el DT Scaloni lo darán absolutamente todo. Y si con eso no alcanza, será feo, pero no habrá reproches ¡Vamos Argentina, carajo!