No te vayas campeón: se despide Lionel Messi, el más grande de todos los tiempos

Leo hará piantar más de un lagrimón en el Monumental, en el amistoso en que jugará por última con la camiseta se la selección argentina. Se espera lleno total

06:10 hs - Martes 06 de Octubre de 2026

Todo concluye al fin. Todo tiene un final. Todo termina, hasta el sueño más bello de todos. Parece que fue apenas un suspiro desde aquel Mundial de 2006 en Alemania, donde Lionel Messi era apenas un chiquilín de pelo largo que se presentó en la fiesta máxima del fútbol planetario con credenciales de crack, hasta este momento de su despedida definitiva de la selección argentina, justo 20 años después, en lo que fueron un par de décadas maravillosas de un reinado absoluto en el mundo del fútbol, para convertirse tal vez en el mejor jugador de todos los tiempos. Sí, por encima del enorme Diego Armando Maradona y del Rey Pelé. Este martes por la noche, a las 20, en el Monumental, Leo tendrá su último baile ante la selección de Benín. ¡No te vayas, campeón!

Leo, el emergente del potrero rosarino, el premio Nobel eterno del fútbol, se calzará por última vez la 10 albiceleste, en un estadio Monumental que será un volcán de emociones, todas de gratitud hacia la leyenda infinita que hizo de la pelota un juguete mágico.

Benín será el rival de la última foto de Lionel con la camiseta que llevó a lo más alto del mundo y con la que rompió el límite de lo posible con gambetas, golazos y hazañas extraordinarias. Hizo posible lo imposible. Hizo realidad los sueños. Hizo magia con una simple pelota.

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Lo último que logró Leo

Messi logró algo que tal vez sea irrepetible. En este último Mundial de EEUU, México y Canadá, hubo estadios colmados con decenas de miles de personas luciendo camisetas argentinas, aunque muchos eran de otros países, pero todos, absolutamente todos, tenían el diez y la estampa de las cinco letras de su apellido en la espalda.

En pleno Mundial cumplió 39 años, se terminó de meter en la piel de todos los argentinos y el mundo del fútbol sin excepciones se rindió más a sus pies. Su gala final en la selección fue de antología. Golazos, coraje, amor propio, liderazgo, remontadas heroicas, victoria épica a Inglaterra y un dignísimo subcampeonato, cuando sus energías estaban al límite de lo posible, pero igual, como un león herido siguió rugiendo tratando obsequiarle la última alegría a su papá Jorge.

Messi lo dio todo. Y como un verdadero coloso con la camiseta argentina ganó y perdió. Gozó y sufrió. Sonrió y lloró. Pero siempre con una dignidad deportiva absoluta, sin trampas, sin atajos, con la pelota como única compañera y sin mancharla jamás, como dijo el diez inmortal que lo antecedió.

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No hay un título que no haya ganado

No hay ningún título que Messi no haya ganado con la selección. Campeón mundial sub 20 2005, medalla de Oro en los Juegos Olímpicos 2008, vuelta olímpicas en Copas América de 2021 y 2024, Finalissima 2022 y el máximo logro fue el campeonato del mundo en Qatar 2022.

Un palmarés impecable. Donde además jugó las finales del Mundo en Brasil 2014 y la reciente en Estados Unidos. Desde su entreno con la mayor en 2005, en el amistoso en el que fue rápidamente expulsado ante Hungría, Lionel se fue transformando velozmente en la máxima figura. Hasta hoy Leo anotó 125 goles en 207 partidos. Una locura.

Messi fue pulverizando sus propios récords en la selección, siendo casi su propio rival porque nadie le pudo seguir el trajín en estos últimos 20 años gloriosos. Pero resumir a Leo a las estadísticas es un despropósito. Porque verlo volar, hacer piruetas y shows de magia con la camiseta de la selección fue el máximo placer y orgullo de todos los argentinos.

Fueron los gritos de todos

Los goles de Leo fueron los gritos de todos, su felicidad y tristeza también, su sonrisa genuina iluminó a los argentinos y su cabeza gacha por una dura derrota fue también un dolor compartido. Claro que soportó críticas despiadadas también y varios “expertos” debieron luego pedir perdón y morderse la lengua.

Pero Leo hace rato dejó de ser un simple jugador de fútbol, un crack, para pasar a otro estadío, el de ídolo y leyenda para todos los tiempos. Su máximo título es haberse ganado el corazón y amor del pueblo argentino y, a la vez, el respeto absoluto de los futboleros de todo el planeta.

Lo dio todo. Se vació. Llenó de gloria este suelo y tocó su mejor melodía futbolera, la que latirá por siempre en el corazón de los argentinos. ¡Gracias totales, Leo!