Lunes 25 de Septiembre de 2023
La derrota de Newell's en el Coloso golpeó con dureza y dejó a Gabriel Heinze en una posición más incómoda de la que estaba. Y todo se elevó porque se viene el clásico con Central, un partido en el que cualquiera puede convertirse en héroe o villano dependiendo del resultado. El DT sabe el panorama que se avecina y que no le queda otra que salir airoso de su excursión al Gigante de Arroyito, caso contrario su estadía se minará.
Newell's no está del todo mal en su grupo ni en la tabla general, pero la gente esperaba más de lo que está brindando el equipo. Y no hay piedad a la hora de las críticas que surgen desde la tribuna ni importa el sentimiento o trayectoria que pueda tener una figura, en este caso Heinze.
"Es verdad que cuando el equipo no saca resultados el entrenador es el que está en duda. Tengo que aceptar que no se gana y esto es así", razonó el conductor leproso teniendo un panorama claro de lo que se viene y que el foco de atención pesará con mayor intensidad sobre su figura.
Está claro que por más que este domingo le ganara a Estudiantes iba a conseguir el boleto de la seguridad absoluta por lo que genera un clásico, pero podía sumar algo de tranquilidad y cortar la racha adversa sin victorias. Ahora llegará al duelo con el canalla con cuatro partidos consecutivos sin victorias, con dos empates y dos derrotas. Una situación de suma incomodidad y que el DT tiene en claro teniendo en cuenta sus palabras. “Si es solamente por el resultado, perderé y me iré, me echarán. Y si gano, me quedaré", deslizó el Gringo.
Tiempo atrás el presidente leproso, Ignacio Astore, no dudó en brindar su respaldo absoluto al DT al sostener que “Heinze es un entrenador muy profesional. Como todo proceso, se debe aguantar para conseguir los buenos resultados". Una frase de suma valía, aunque en el mundo del fútbol son difíciles de sostener en el tiempo.
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El propio Gringo conoce como nadie cómo se vive y se respira en este país y en Rosario en particular más allá de lo injusto o no que pueda resultar. Y sin querer o entendiendo el momento particular, las críticas y la necesidad externa de ver una realidad diferente del equipo lo condujeron a ubicarse en la posición en la que llegan todos ante un clásico: el de buscar ser el héroe o terminar como un villano.