Miércoles 17 de Mayo de 2023
Marcelo Bielsa cuando habla, dice. Y sus reflexiones siempre configuran noticia y posteriores análisis. En el mediodía de este miércoles fue presentado como entrenador de la selección de Uruguay. En ese contexto abordó el campeonato del mundo que ganó la Argentina en Qatar. Y lo hizo con marcada pertenencia rosarina. “Obviamente soy argentino, estoy orgulloso de ser argentino, me gusta ser argentino. Amo el fútbol de mi país como no puede ser de otro modo. Más allá de que yo soy hincha de fútbol y el otro día escuchaba una frase de Martino que decía que cuando va a ver a Newell’s no le importa si juega bien o mal, le importa que gane. Los hinchas vamos a la cancha y lo primero es que gane el equipo que queremos. Yo quería que Argentina salga campeón del mundo de cualquier manera y después analizaríamos”, dijo el ahora conductor de la Celeste.
En ese hilo argumental, Bielsa como era de prever, destinó un párrafo a la gran figura de Lionel Messi en Qatar: “Por supuesto que la recompensa que Messi obtuvo es mucho más vinculado a su obstinación, paciencia, aguante que a sus recursos que obviamente son extraordinarios. Hubo dos cosas que a mí me encantaron de la final: antes del partido yo hice una comparación y puse cada jugador francés comparado con cada jugador argentino en su puesto y mi conclusión es que había 9 jugadores franceses mejores que 9 argentinos. Dije ‘puta, qué partido difícil’. Argentina no solamente mereció el triunfo, sino que manejó el partido 80 minutos de los 90″.
Bielsa también puso en valor el trabajo de Lionel Scaloni en cuanto a sus planteos tácticos, que llevaron a la conquista de Copa del Mundo. “Para mí ese fue el mejor elogio de todos para el entrenador, cuerpo técnico y jugadores. Demostraron ser mucho mejores que los rivales cuando el análisis previo indicaba lo contrario”, añadió.
“Otra cosa que noté como definitoria fue que por primera vez observé que el público iba a acompañar al equipo aunque no ganara y eso no es propio del exitismo argentino. Es algo que ese equipo se había ganado. Yo siempre destaco que el costo social que tiene la derrota en la Argentina hace que los jugadores se potencien mucho. Ningún jugador quiere perder porque salir a la calle en la derrota en Argentina es más difícil, pero acá el fútbol fue distinto”, aseveró Bielsa generando sorpresa.
A manera de conclusión, Bielsa dijo que el éxito del seleccionado albiceleste respondió a “la reunión de tres cosas muy importantes, jugadores dispuestos a superar a jugadores rivales mejores legítimamente exprimiendo sus condiciones al máximo, lo segundo un jugador como Messi en estado de gracia mental porque con los pies los tiene siempre, y tercero un público que se mimetizó con el equipo con amor sin condiciones. Ese amor es muy fortalecedor, te quiero no importa si ganás o perdés. Una valoración a los jugadores, público y cuerpo técnico de algo que va a ser inolvidable para todos los argentinos, entre otras cosas porque se consiguió entre las tres partes”, cerró.
Presentación y contenido en Uruguay
La presentación de Marcelo Bielsa como técnico de Uruguay fue un enorme acontecimiento en el país vecino. A las 12.47 el entrenador rosarino ingresó a la sala desatando un aplauso cerrado de los periodistas y concurrentes. El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Ignacio Alonso, aludió al "orgullo" de tener a Bielsa como orientador de la Celeste. Después le entregaron una camiseta del seleccionado con su nombre estampado y un cuadro al óleo del Estadio Centenario. Se inició inmediatamente la rueda de preguntas. Estos fueron algunos de los dichos sobresalientes del DT formado en Newell's.
La propuesta de ser DT de Uruguay: “No tuvieron que convencerme. Casi diría que todo lo contrario. Lo segundo es que mi deseo de pertenecer a este proyecto tiene dos extremos muy convincentes para mí. Uno es los jugadores que posee Uruguay. A mí me gusta el grupo de jugadores que han representado a Uruguay en los últimos años. El destinatario del trabajo de una selección es el ciudadano de a pie del país del que se trate. En ese sentido, a mí me tocó vivir una experiencia casual. Que tuvo un peso posteriormente decisivo en lo que tiene que ver conmigo. Los jugadores a mí no me resulta muy difícil calificarlos. Es mi oficio desde hace 40 años. Tenía la certeza de que mi predilección era justificada. En cuanto a la gente: vine a pasar un fin de semana a Montevideo con mi esposa. Nos fuimos quedando... Nos quedamos dos meses. Y un día le dije que íbamos a pasar el día a Carrasco. Volvamos en transporte público cuando la gente vuelve. Cuando se asoma el lunes y el mal humor. Vinimos en transporte público. Estaba repleto. El viaje duró 45 minutos. Se produjeron un montón de episodios que pusieron a prueba la civilidad de los que iban arriba del micro. Nuestra conclusión fue de admiración por la generosidad con la que la gente interactuó. La generosidad me refiero al respeto por niños, mayores, mujeres. Entró una mujer a tickear los boletos. Acá se termina la civilidad. Hizo lo que tenía que hacer y todo funcionó. Esos dos extremos: los jugadores y la civilidad del ciudadano. Fueron dos elementos de mucho peso".
Su relación con Uruguay: "Estoy poniendo el dedo en la parte del cuadro que me regalaron donde vine a ver el Mundialito (en 1980). Había una canción que ponían en los altoparlantes. La tengo grabada. Me acuerdo de (Waldemar) Victorino como el 9 referencial de ese equipo. Era estudiante de educación física y con unos compañeros nos subimos a un auto y vinimos. Como se hacía antes, sin entrada, sin plata, sin nada. Vimos todos los partidos sin cometer delitos. Ya me enamoré...no de Uruguay. Estaba enamorado del fútbol. También hay una cosa: cuando uno es recibido en un país que no es el propio, hay que ser muy cuidadoso de lo que se dice para que no se confunda con demagogia. Voy a correr el riesgo de decir lo que le comentaba a (el presidente de la Asociación Uruguaya) Ignacio Alonso y sus compañeros. Tengo una dimensión como entrenador. El fútbol uruguayo tiene una dimensión basada en su pasado y su presente. Si hay una desproporción, claramente, en lo que ha pasado en la historia del fútbol uruguayo. En los últimos 15 años ha habido una expresión muy superior a lo que yo hice en mis últimos 15 años como entrenador. Sí puedo describir la expectativa: desproporcionada y exagerada. Se pueden buscar datos y decir si tengo o no razón. El fútbol uruguayo no es hoy Obdulio Varela. Hablo de los últimos 15 años de Uruguay y de mis últimos 15 años. Si ve los desequilibrios, los verá en contra mío y a favor de Uruguay. Ojalá ese mensaje se valore como sincero. Yo describo una realidad verificable y ustedes proponen una interpretación que no es real”.
La primera convocatoria: "En estos meses, tentativamente, he generado tres o cuatro jugadores por posición. Dentro de ese grupo de 33-40 jugadores siempre en esta primera experiencia elegiré a aquellos que menos conozca. Es necesaria la cercanía de un ciclo de entrenamientos. Utilizaré estos nueve días de junio para familiarizarme con los que menos conozco y menos he visto. Hay jugadores que aunque uno no los haya dirigido se disimula el mano a mano porque son tantas y tan frecuentes las veces en que se los puede ver jugar que la profundización del análisis es natural. Hay otros que son menos visibles. Y seguramente será eso lo que más determine la construcción de la próxima convocatoria. Luego, la de septiembre es a todo o nada".