Viernes 23 de Julio de 2021
Cuando llegan a los Juegos Olímpicos los deportistas tocan el cielo con las manos. Es como la fiesta de graduación para un estudiante secundario o la fiesta de casamiento para una pareja enamorada. La alegría es incontenible, puro carnaval carioca, risas, llanto, baile y cantitos de cancha con letras ad hoc. Siempre fue así y siempre lo será, aún en estos tiempos de pandemia, con las gradas vacías y la obligación de mantener la distancia social a rajatabla.
La ceremonia de apertura es el desahogo natural de los jóvenes que saben que lograron lo que querían, pero que llegó la hora de la vedad, los días, meses y años de entrenamiento, a sol y a sombra, serán puestos a prueba en el lugar y en el momento más deseado y que la reunión con sus compañeros de otras disciplinas, que a la gran mayoría solo conocen de nombre, será la última distendida y explosiva antes de la concentración de la competencia.
Los atletas argentinos lo saben bien, el resto de las delegaciones también, pero, acaso por haber sufrido en carne propia la cuarentena más larga del mundo, la delegación celeste y blanca necesitaban sacarse de encima tanta presión y disfrutar un momento de relax. Y fue así, un estallido de alegría que sorprendió y contagio a los que tuvieron la suerte de ver en vivo y en directo la ceremonia a través de la transmisión oficial y compartieron su entusiasmo.
"Olé, olé, olé, cada día te quiero más, soy argentino, es un sentimiento, no puedo parar", era el cantito que los argentinos cantaron a viva voz mientras desfilaban detrás de los abanderados del equipo de la Argentina, la rosarina Cecilia Carranza Saroli y Santiago Raúl Lange, en el Estadio Olímpico el en Tokio, Japón. Su paso, que tuvo el clásico ritmo de una banda bullanguera, fue acompañado por los aplausos de su colegas que celebraron su ocurrencia.
El gran momento que cada uno de los que lo vivió se llevará en el corazón para siempre fue destacado por el Comité Olímpico Argentino subió un video a las redes sociales que en minutos dio la vuelta al mundo y destacó a los deportistas argentinos como los más eufóricos y simpáticos ante los ojos del mundo. Fue la primera delegación latinoamericana en aparecer en escena y también la primera en hacer barullo durante el encuentro.
La delegación argentina que viajó a Tokio está integrada por 186 deportistas, de los cuales 130 son hombres y 56 son mujeres, con participación en 26 disciplinas. Por supuesto, no todos participaron de la ceremonia inaugural, los que deben competir en las próximas horas debieron ver el desfile de sus coterráneos por televisión o a través de las redes sociales que fueron la caja de resonancia de la felicidad argentina.
Tan fue así que la cuenta oficial de los Juegos Olímpicos les dedicó un posteo: "Calma, Argentina", fue la frase que publicó en Twitter y la acompañó con el emoji del guiño, como para que no queden dudas de que no se trataba de una reprimenda sino todo lo contrario. Y para ratificarlo aclaró: "Es una broma, estamos tan excitados como ustedes". Fue un intenso comienzo de fiesta, ahora se viene la competencia, todos esperan que los festejos sigan.