De Londres a Argentina: dan un taller donde padres aprenden a peinar y a ejercer una paternidad más activa

La iniciativa “Papá también peina” reunió a hombres con sus hijas para aprender cuidados cotidianos y cuestionar los roles tradicionales, en una tendencia que promueve mayor compromiso y presencia en la crianza

15:24 hs - Jueves 23 de Abril de 2026

Una idea que nació en Londres y se viralizó en redes sociales cruzó el Atlántico y encontró su versión en Argentina. Esta semana se viralizó la creación de un taller donde padres aprenden a peinar a sus hijas, compartir tiempo de calidad y, sobre todo, evitar el dolor que muchas veces generan los tirones de pelo.

La iniciativa original mostraba a hombres reunidos en un pub practicando peinados sobre maniquíes para luego replicarlos en sus casas. Ese gesto, simple pero disruptivo en términos culturales, inspiró a dos argentinos, Nicolás Barg y Nicolás Schervosky, a adaptar la propuesta y sumarle un componente propio.

Así nació “Papá también peina”, un encuentro que reunió a una decena de padres con sus hijas en una merienda donde el aprendizaje fue apenas una excusa para fortalecer vínculos.

“El disparador fue algo cotidiano: ver lo que sufría una nena al ser peinada con cepillos tradicionales”, contaron los impulsores en redes sociales. A partir de esa experiencia, no solo organizaron el evento, sino que también comenzaron a desarrollar cepillos diseñados para no tirar del cabello.

La actividad contó además con la participación de Gusti, referente del espacio Vivir con Amparo, y se centró en técnicas básicas como trenzas, colitas y cuidados del cabello. Sin embargo, el foco estuvo puesto en romper estereotipos sobre los roles de cuidado y fomentar una paternidad más activa.

Padres más presentes

Lejos de tratarse de una tendencia aislada, la propuesta se inscribe en un cambio cultural más amplio que interpela las formas tradicionales de crianza. En ese sentido, el gesto de aprender a peinar deja de ser anecdótico para convertirse en un símbolo. El de padres que se involucran en tareas históricamente feminizadas y construyen cercanía desde lo cotidiano.

“Nos juntamos a compartir una merienda que nos va a quedar a todos en el corazón”, resumieron los organizadores tras el encuentro.

La experiencia, que ya tuvo su primera edición, abre la puerta a nuevas convocatorias, y pone la lupa sobre las nuevas paternidades.

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