La Capital en el Centenario, a minutos del gran duelo Uruguay-Argentina
El plantel argentino ya está en el Centenario, donde a partir de las 19 se jugará al todo o nada para llegar al Mundial. En la capital uruguaya hay clima de clásico. Por José Petunchi, enviado especial a Montevideo.

Miércoles 14 de Octubre de 2009

Cada vez falta menos para el gran choque entre Uruguay y la Argentina y las calles de Montevideo ya palpitan a pleno el clásico definitorio por las  eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Sudáfrica 2010, que se jugará desde las 19 (hora argentina) en el mítico estadio Centenario. El plantel argentino ya está en estadio y está en la cuenta regresiva para el partido.

Hace frío y llueve pero el ánimo es cálido en Montevideo. Las banderas charrúas se multiplican entre la gente que se prepara con gran expectativa para el partido. Desde que el sábado Forlán convirtió ese penal en tiempo de descuento y recuperó las chances mundialistas, en Uruguay no se habla de otra cosa. Incluso el fútbol pudo colarse en la agenda política que a once días de las elecciones muestra la participación activa de la población.

El clima es tranquilo y reina el optimismo. Los uruguayos manifiestan con energía que les gustaría que Argentina llegue al Mundial pero proponen que sean los dirigidos por Maradona los que vayan al repechaje: "Tienen mejor equipo y no van a tener dificultades en pasar esa instancia, en cambio para nosotros sería más complicado", analizó un uruguayo en representación de otros tantos.

Para la hora del partido el pronóstico prevé que baje más la temperatura aunque pararía de llover. Igual el estadio repleto hará sentir la bravura de la instancia definitoria que se juegan ambos seleccionados.

La selección. Mientras tanto los jugadores argentinos esperan en el hotel Sheraton ubicado cerca de Punta Carretas. En tres pisos exclusivos (11, 12 y 13) el plantel descansa antes de partir al estadio. Si bien anoche sonaron varias bombas de estruendo es algo esperable en esta instancia y desde la comitiva de AFA no le dieron importancia.

Después del almuerzo, el tiempo se hará largo hasta partir a la zona donde se emplaza el histórico estadio que una vez más será escenario de una trascendental definición.

Camino al Parque Battle y Ordoñez. A cuatro horas del partido la tensión se incrementa, la zonas aledañas al estadio comienzan a mostrar la ansiedad que se hace visible en el gran movimiento de gente.

La avendia Ricaldoni, que va del centro para la cancha, ya está inundada de vendedores ambulantes con mayoría de banderas uruguayas mezcladas con la de los tres partidos políticos que disputan las próximas elecciones: el Frente Amplio, Partido Colorado y Nacional.

En el estadio Centenario cientos de personas ya trabajan en poner a punto las instalaciones. Algunos técnicos probaron el cartel electrónico y son muchas las radios y periodistas que arrancaron la transmisión.

Según estimaciones de la organización son alrededor de 370 los periodistas acreeditados de los cuales casi 290 son argentinos y unos 80 del país local.

Un párrafo aparte merece el trato de las autoridades uruguayas. A pesar de la rivalidad deportiva por el definitorio partido, el Ministerio de Turismo de Uruguay tuvo la mejor predisposición hacia los medios rosarinos para atenderlos de manera impecable. La colaboración y la logística para cubrir el encuentro es perfecta.

Campo de juego. Ya en el Centenario se puede observar que en los sectores laterales de las áreas hay muchas marcas que denotan un mal estado de la cancha. Se visualizan algunos pozos y zonas más gastadas. Con este panorama sumado a la intensa lluvia el campo de juego podría ablandarse más y volverse más rápido.

Proselitismo. En muchas esquinas de Montevideo conviven las banderas de Uruguay con las del Frente Amplio (que postula a José Pepe Mujica como presidente) y las del Partido Nacional (que promueve a Luis Lacalle). El tercer candidato es el del Partido Colorado, que postula a Bordaberry. Mientras que en algunos puestos de venta, sobre todo en la zona de Miramar, Carrasco y Pocitos (en el camino del aeropuerto hasta el centro), se veían flamear algunas banderas argentinas, como queriéndose hacerse lugar en medio del reflejo multicolor. "Estoy sorprendido, se están vendiendo muy bien desde el domingo", dijo Juan, un vendedor de banderas. Eso sí. Todo en perfecta armonía, igual que en los semáforos, donde los chicos reparten folletos con las propuestas de los candidatos. Sin histerias, peleas ni reproches.

"Lo único malo de esto es que somos nosotros o ustedes", se lamentan. Como siempre los pronósticos pasarán a la historia cuando el árbitro dé la pitada inicial.