Miércoles 13 de Noviembre de 2019
De correr por las calles polvorientas de Armstrong al oro olímpico en el maratón de los Juegos de Londres 1948. De la identificación con el peronismo a la persecución, la cesantía del cuerpo de bomberos de la Policía Federal y el trabajo de pinchapapeles en el Jardín Botánico porteño. De su trágica muerte en un accidente de tránsito al enjuiciamiento del militar responsable del choque recién con la vuelta de la democracia. Cada una de esos sucesos están reunidos en el documental transmedia “Delfo, huellas de un pueblo”, sobre uno de los símbolos del atletismo nacional. Lucía Cuffia, coordinadora general del proyecto, planteó qué la motivó a esta realización, que se puede ver en www.delfocabrera.com. “Faltaba contar la historia de vida de Delfo Cabrera”, dijo.
¿Cómo surgió la idea?
Comenzó con un trabajo final de un posgrado de la UNR, la especialización en Comunicación Digital Interactiva. Hice un proyecto transmedia para contar la historia de Delfo. Pensé que eso podía dar para mucho más y así surgió esta idea. En 2018 llamé a los que hoy forman el equipo de trabajo y en agosto presentamos el documental en Armstrong. Ahora lo sacamos a Delfo de gira. Este es un proyecto que continúa abierto. Hasta el día de hoy nos siguen acercando material.
¿Qué clase de material?
Principalmente fotográfico. Recabamos muchas anécdotas, pero por redes sociales la gente nos sigue contando cosas. Nos escribió una persona de Correa, quien nos contó que su padre corría con Delfo pero que no tenía fotos. Así que le acercamos una en la que aparecían juntos. Eso también es lo rico del proyecto. Es algo amplio, interconectado y de construcción colectiva. Lo que no conseguimos, que es la figurita difícil, es el registro de la voz de Delfo. Nos pasaron el dato de que había estado en un programa de Mirtha Legrand.
Para ustedes que forman parte del equipo de producción y que son de Armstrong, la figura de Delfo Cabrera es todo un símbolo.
Nuestra localidad siempre le rinde homenaje. Hay una calle que lleva su nombre, un maratón, que este año llegó a la 17ª edición. Pero faltaba contar la historia de vida de Delfo. Había cosas sueltas, pero queríamos correr el foco de la medalla y contar su historia de vida, que tiene aristas sociales y políticas. Y a partir de esas aristas se pueden contar otras historias.
¿Conocías esas aristas o las fuiste descubriendo a medida que iban investigando?
Algo intuía, pero nos fuimos sorprendiendo a medida que íbamos indagando, hablando con el hijo y las hijas, sobrinos, historiadores de Armstrong. Fuimos encontrando anécdotas y personajes. Por ejemplo, cuando ganó el maratón de Londres, en Armstrong se enteraron por radio y su mejor amigo tiró 70 bombas de estruendo. De esa manera todo el pueblo supo de la noticia.
En la serie, el historiador Leonardo Giudice dice que la historia de Delfo está olvidada.
Es así. No en Armstrong, pero sí en la provincia y en el país. No le dieron el reconocimiento que se merece. Rescatar este tipo de historias como la de Delfo es inspirador. Su hijo siempre dice que ojalá que esto también sirva para motivar a otros jóvenes que quizás quieren emprender el camino del atletismo. Nosotros también decimos que ojalá aparezcan otras Delfas y Delfos en cualquier faceta de la vida. Es un ejemplo de que la pasión te moviliza.
¿El vínculo con el peronismo fue el motivo para que su historia sea olvidada o sólo se debe a que los argentinos no tenemos mucha memoria?
Todo puede ser. Uno de los capítulos de la serie es “Delfo y la política”. No podíamos dejar de hablar de eso. Fue peronista y sufrió las consecuencias (lo echaron del trabajo y le quisieron sacar su casa). Con la vuelta a la democracia hubo justicia con respecto a su muerte (por un accidente de tránsito, al ser atropellado por un militar en 1981). El juicio por el accidente se dio en democracia. No sé si es sólo un tema político. También es por no hurgar, meterse más, contar y compartir.
De lo que fuiste descubriendo, ¿algo te conmovió más?
En su primera carrera, Delfo salió segundo a unos metros del ganador. No ganó porque le daba vergüenza pasar al primero. Era la humildad de los grandes. Hay varias anécdotas. Una es cuando vio a Zabala en el diario Crítica por haber ganado el maratón de los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1932. Entró corriendo a su casa y le dijo a la madre que iba ser el próximo Zabalita y llevar bien lejos el apellido Cabrera. Lo que rescato de Delfo es la humildad y la vuelta permanente a las raíces. Nunca se la creyó.
Serie, educación y territorio
“Delfo, huellas de un pueblo” fue uno de los proyectos ganadores de la convocatoria 2018 Estímulo a las Industrias Culturales, del programa Espacio Santafesino. Ganó en la categoría transmedia (narración subida a múltiples plataformas, soportes y acciones en territorio).
Este proyecto consiste en una serie de 5 capítulos, micros de radioteatro, postales, mapas interactivos, redes sociales, acciones en territorio y un proyecto educativo para trabajar en escuelas y en otros ámbitos, subidos a www.delfocabrera.com.
“Las repercusiones no paran de sorprendernos, valorando el trabajo que se hizo. Se percibe que le pusimos mucho trabajo y corazón”, dijo Cuffia sobre el documental, antes de subrayar el proyecto educativo que forma parte esta iniciativa, “para acercar a las escuelas la historia de Delfo y que se trabaje sobre ella”. Está pensado para nivel inicial, primario, secundario y terciario.
“Lo que buscamos también es interesar a la juventud. Queríamos ver otras formas de contar. Hicimos la jornada por «Los cien años del nacimiento de Delfo» en Armstrong con dispositivos lúdico pedagógicos, haciendo amuletos de Delfo, hablando de la historia del atletismo y de cuestiones de género y hasta la composición de un rap que hicieron dos jóvenes”.
Los realizadores son todos oriundos de Armstrong. La coordinación general es de Lucía Cuffia. Carla Airasca se ocupó de la parte educativa, Martín Cassi y Martín Urquilla son los realizadores audiovisuales y Fernanda Olagaray se ocupó de las redes sociales y el diseño.