Viernes 23 de Diciembre de 2022
Francia, o parte de ella, no digirió la derrota en el Mundial pese a que hasta el primer penal a favor la selección campeona del mundo de Rusia 2018, allá por los 79’, estaba borrada de la cancha. Le apuntaron al Dibu Martínez por sus festejos en la cancha, por hamacar un bebé con la cara de Mbappé y por lo que consideran actitudes groseras, pero también contra el árbitro polaco Szymon Marciniak. Consideran que el tercer gol de los argentinos debió ser anulado y en este momento siguen juntando firmas para pedir a la Fifa que la final se juegue de nuevo. Un absurdo, tan desubicado como el dibujo del artista conocido como Dadou sobre el uno argentino. A ese desatino, el mismo árbitro contestó en conferencia de prensa sobre lo ridículo que plantean ciertos medios sobre la expresión de que no debió convalidar el segundo tanto de Lionel Messi, el del 3 a 2 del alargue. Por cierto, está germinando un clima hostil y la pregunta es: ¿qué puede esperarle al mejor del mundo cuando se reintegre al PSG?
En una entrevista con un medio de Buenos Aires, el rugbier rosarino Juan Imhoff, que juega en Francia, señaló algo de eso. Y a las pruebas hay que remitirse. Ya se juntaron 200 mil firmas para pedir a la Fifa anular la final porque sostienen que el penal a Di María no fue y que hubo ¿falta? a Mbappé en el segundo gol argentino. Pero además, el medio más importante deportivo de Francia, L’Equipe, basándose en una reglamentación inglesa y no de la Fifa, sostuvo que el tercer gol, el de Messi, debió anularse porque había dos jugadores suplentes argentinos pisando apenas el campo de juego.
Ante eso, fue el propio árbitro Szymon Marciniak quien en conferencia de prensa desacreditó ese informe. Primero, por lo dicho, porque el reglamento de Fifa sostiene que solo debe anularse una acción si los externos intervienen en el juego, algo que claramente no ocurrió. Y para afirmar aún sus palabras, mostró una foto desde su celular en que refiere que varios franceses del banco están dentro del césped cuando Mbappé convierte uno de sus goles. También refirió a la última acción donde Dibu Martínez le tapa el gol a Kolo Muani, y muchos jugadores galos entran a la cancha y se lamentan por la situación perdida.
Pero además del partido en sí, el blanco de las críticas fue Emiliano Martínez. La foto con el bebé con la cara de Mbappé en el micro en Buenos Aires los enojó y también las declaraciones del festejo en Mar del Plata, donde contó que le arrojó la pelota lejos a Tchouameni en los penales para ponerlo nervioso y que surtió efecto porque “se cagó todo”. Nada sorpresivo en estas tierras a esta altura conociendo más al Dibu, pero muy ofensivo para los franceces, que cuando en Rusia vencieron a Argentina cantaron en contra de Messi. Folclore, por supuesto.
Lo cierto es que una animosidad cada vez mayor se está manifestando y habrá que ver cómo repercute en el regreso de Messi al PSG, equipo que comparte con Mbappé. Por ahora, un sector al menos, no se la banca y refunfuña.
Queja formal de la federación
El presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Noël Le Graet, le envió un mensaje a su par de la AFA, Claudio Tapia, diciendo que los festejos argentinos fueron “excesos” y “anormales”. La ministra de Deportes, Amélie Oudeá- Castéra, consideró además que fueron “racistas” y “vulgares”, algo muy parecido a lo que se lo acusó a Messi, pero en algunos medios de Argentina.