El sargento Giménez se justificó por no dar un minuto de silencio en un aniversario del Golpe
Fue un árbitro polémico, admirador del “Sheriff” Javier Castrilli, y cosechó críticas no sólo por su manera de impartir justicia dentro de un campo de juego. También por lo que él mismo entiende como “rebeldía”: negar un minuto de silencio un 24 de marzo. “Mi hábitat natural es el Ejército”, confesó tres años más tarde de aquel Belgrano-Racing que coincidió con el 20º aniversario del golpe del ’76.

Jueves 24 de Febrero de 2011

Supo ser un árbitro polémico, admirador del estilo reglamentarista, duro y parco que surgió a partir del “Sheriff” Javier Castrilli, y cosechó críticas no sólo por su manera de impartir justicia dentro de un campo de juego. También por lo que él mismo entiende como “rebeldía”: negar un minuto de silencio un 24 de marzo. “Mi hábitat natural es el Ejército”, confesó tres años más tarde de aquel Belgrano-Racing que coincidió con el 20º aniversario del golpe del ’76.

Ya fuera de la actividad arbitral, Giménez se desempeña como Suboficial Mayor del batallón de logística del Ejército en el Chaco, al menos hasta el año que viene, cuando tras cumplir 50 años pase a retiro. Desde ahí, en el propio cuartel y con ropa de fajina, justificó –en una entrevista al programa Tiempo Extra emitida anoche por TyC Sports– su negativa a cumplir con la medida dispuesta aduciendo que en aquellos años “muertos hubo de los dos lados”.

En el extenso reportaje, que se realizó en dos partes (una grabada durante una recorrida por el centro de Resistencia y otra ya dentro del cuartel), el ex árbitro contó sus inicios en el Ejército, al que ingresó a los 15 años, y aunque aseguró que hoy preferiría “dirigir un Boca-River antes que ir a la guerra”, lamentó no haber formado parte activamente del conflicto bélico con Gran Bretaña en las Islas Malvinas (“hubiera sido importante en mi vida”). Y agregó que, “si el país estuviera en riesgo”, él sería “el primero en ir a la guerra”. Además, disculpó a los soldados de menor rango por las atrocidades cometidas durante el último gobierno militar (1976-1983) al sostener que aquellos no se podían negar a cumplir órdenes de sus superiores.

Giménez se extendió en sus comentarios sobre el episodio ocurrido en 1996 antes del partido entre Belgrano y Racing, en Córdoba. Si bien en su momento aseguró que se había olvidado de cumplir con la orden, en este caso sostuvo que lo habría hecho en caso de tener que pedir el minuto de silencio “por los muertos de ambos lados”. Y consideró “innecesario” remover el pasado, en una crítica a la política de Derechos Humanos del gobierno nacional, porque “el tiempo cura las heridas”.

Ya retirado del referato y haciendo gala de su rango militar, el “Sargento” se mostró de acuerdo con la teoría de los dos demonios al afirmar que en la última dictadura militar el país “estaba en guerra” y confirmó que en 1996 evitó dar el minuto de silencio –ordenado por la Subsecretaría de Deportes de la Nación para repudiar el genocidio producido por la dictadura que asumió el poder en marzo de 1976– “porque no estaba de acuerdo con la medida”.