Lunes 24 de Octubre de 2022
Un partido loco para una despedida acorde a esta vida intrascendente de Central. Despedida que muchos recibieron con los brazos abiertos, para que al fin llegue el momento de la reflexión, de las conclusiones y del armado del futuro, que inexorablemente deberá ser mejor que lo que se vio del canalla en estas 27 fechas que resultaron sencillamente para el olvido. Con una liviandad tal que puso sobre la mesa la mediocridad con la que transitó el canalla este semestre, que será fácilmente olvidable. Y para que la despedida no fuera a contramano de todo lo hecho, nada mejor que un partido en el que las ganas siempre estuvieron, pero en el que el fútbol volvió a pegarse el faltazo. Lo único rescatable para Central fue haberse repuesto del gol tempranero (al minuto) de Pierotti, pero no más que eso. Un justo 1 a 1 ante Colón por lo que hicieron ambos, pero un empate que, como todo lo anterior, dejó sabor a poco.
El desconcierto, el apuro y la locura con la que arrancó Central el partido fue un pelotazo en contra. Es cierto, cuando recién se estaba acomodando Colón le pegó un golpazo, con esa aparición de Pierotti en el segundo palo para empujarla. Así, el partido que Tevez pensó en la previa ya no tenía razón de ser. Pero el mayor pecado fue jugarlo de ahí en más a un ritmo frenético. Porque fue ir, ir e ir como sea, casi siempre sin claridad. El arma principal era Blanco, con un trajinar incansable y casi siempre buenas resoluciones, pero el resto no acompañaba. Y de generación casi nada. Así empezó un golpe por golpe en el que Central llevaba algo de peligro, pero se exponía demasiado en cada contra, cuando la pelota iba larga para Wanchope Abila.
Martínez lo tuvo de cabeza y Goltz salvó sobre la línea, Infantino le erró el cabezazo tras el centro de Blanco, a Buonanotte lo cerró justo Perlaza en la medialuna. Una detrás de otra, pero sin la claridad que mostraba Colón con muchísima más simpleza. Porque todo pasaba por jugar a espaldas de los volantes canallas para que alguno (Pierrotti, el Pulga o Bernardi) metiera el bochazo allá lejos, donde Báez sufría más de la cuenta. Y Abila lo tuvo un par de veces, pero su lentitud le jugó en contra.
Mientras, Central siguió con su locura de siempre, yendo para adelante, pero sin la capacidad de leer el juego. Por eso Buonanotte perdió más de lo que ganó contra Perlaza, por eso Malcorra e Infantino se sumieron en la intrascendencia y Veliz siguió siendo un faro que atraía poco.
Así como Central se expuso al cachetazo en el amanecer del partido supo golpear en el inicio del complemento. Es que para que no entrara en pánico fue clave ese bombazo que Martínez metió en el ángulo superior izquierdo tras el pase filtrado de Buonanotte. A esa altura Tevez ya había metido mano en el esquema, con el ingreso del paraguayo Ramírez, pero desde la propuesta poco cambió. Porque cuando parecía que el canalla podía llevarse por delante a Colón, las falencias en cada pelotazo largo que siguió mostrando lo mantuvieron en una situación de alerta permanente.
Así, el partido siguió siendo de golpe por golpe, pero dentro de ese formato con un Colón más concentrado. Wanchope Abila lo tuvo primero con una media chilena y enseguida tras un error de Ortiz.
De a poco se fue conectando Buonanotte en el partido y él se enredó en un par de jugadas en las que Central pudo también marcar la diferencia. En una (lo asistió Veliz) se demoró y en otra le pegó al arco pero Chicco se la tapó con el pie izquierdo.
Y así se fue consumiendo el partido, con un Central que iba enceguecido, pero que también se equivocaba (por un error de Báez casi es derrota), de cara a un final de partido y de torneo demasiados chiquitos.