Domingo 10 de Marzo de 2024
Con lo que había pasado en esas dos salidas fallidas de Arroyito, con sendas derrotas, a Central no le quedaba otra que reencontrarse con la victoria y allí está la real importancia de este triunfo por 1 a 0 contra Instituto. Es que no había otra forma de mantener viva la esperanza de meterse entre los cuatro primeros del grupo si no era logrando esto que logró. Porque aquellos seis puntos que lo separaban del cuarto antes del inicio de la fecha, ahora quedó a tres y como máximo podría quedar a cuatro, dependiendo de los resultados que restan. Por eso, lo que dio el equipo de Russo fue un paso al frente, incluso desde lo futbolístico en relación a esas dos flojas presentaciones como visitante.
Central ya demostró en el torneo pasado que siempre está para dar pelea, que no baja los brazos así porque sí y ahora lo está poniendo de relieve nuevamente. No haberle ganado a Instituto hubiese significado bajarse prácticamente de la pelea, por eso este sufrido 1-0 lo mantiene en pista, sabiendo que hay una aceleración obligada que tiene que dar, pero eso lo irá a buscar ahora con otras sensaciones.
Y si de sensaciones se trata, qué mejor que archivar lo que fueron esas pobres puesta en escena primero en el Ducó y después en Liniers, en las que se vio un equipo que no dio la talla. Es por eso que lo ocurrido ahora en el Gigante tiene un valor incalculable. Pero claro, esos traspié son parte del pasado y a Central lo que más le importa es el futuro. Es que puede proyectar de otra manera, ya con estos tres puntos necesarios en el bolsillo.
También merece algún tipo de análisis la forma en la que logró llenarse los bolsillos. Porque lo que se vio fue un equipo que intentó ser el de siempre, al menos el de local, con la ambición como bandera. Fue un equipo que intentó jugar en la medida de lo posible, a veces sin poder concretar todo lo que insinuaba, pero sí exhibiendo una cara totalmente distinta a la de los partidos ante Huracán y Vélez. Y otra de las cosas buenas que tuvo fue que a esa postura supo agregarle otra, tras la expulsión de Quintana, la de un equipo combativo. Un combo perfecto para un triunfo necesario.