Central metió un rugido necesario para demostrar que está vivo

El equipo de Almirón venció a Tigre y se repuso de tres partidos sin victorias para afirmarse en la pelea no sólo por el Clausura sino en la tabla anual

17:08 hs - Domingo 13 de Septiembre de 2026

Había un partido en el que Central debía demostrar que está vivo, que no tiene ni medio de ganas de bajarse de la pelea, ni en el Clausura ni en la tabla anual. La muestra de carácter era en este choque contra Tigre, después de tres partidos sin triunfos, y así fue. Un triunfo ajustado, con dientes apretados, con un penal en el que tuvo que intervenir el VAR, pero que tiene una implicancia enorme. Gran victoria, por lo que vale, del equipo de Jorge Almirón.

Habían ganado todos los de arriba y por eso Central no podía fallar. El golpe sobre la mesa era indispensable. Y en medio de un partido en el que jugó de menor a mayor, esos tres puntos finalmente viajaron hacia Rosario, donde esperará entonado a Argentinos Juniors, donde será la última vez que el equipo tenga contacto con los hinchas antes de la Supercopa Internacional. De cara a eso también vale este triunfo en Victoria.

Fue flojo el inicio de Central y flojo el desarrollo en ese primer tiempo con muy pocas situaciones. Tuvo algo positivo el Canalla y fue la intención de salir siempre pelota al pie, de jugarla segura y no rifarla, pero la tenencia nunca fue garantía de nada. Tuvo mucha fortuna de no tener que remarla desde temprano porque Ledesma mantuvo el cero en ese cabezazo franco de Barrionuevo. Pero nada le fue sencillo.

Casi todo iba por la izquierda, con Sández, Campaz y Di María volcado por ese sector. La búsqueda era constante, pero el desequilibrio nulo. Así, la previsibilidad se fue haciendo moneda corriente. Cada tanto aparecía alguna arremetida de Campaz por la banda que terminaba con un centro, pero nada que encendiera la ilusión. Lo de Tigre era más directo, con pelotazos frontales, exigiendo a Ovando y Ávila. Una clara fue un remate de lejos de Méndez en una pérdida de Pizarro.

Sin esa cuota de lucidez de tres cuartos en adelante, todo pasó a depender de algún error del rival o una pelota detenida, como ese tiro libre de Di María que Ovando no pudo impactar de frente al arco. En la acción siguiente, Campaz mostró lo más peligroso con un remate potente al primer palo. A esa altura Di María ya se había volcado sobre la derecha, pero siempre jugando demasiado lejos del arco de Tigre. Ibarra no distribuía bien y a Pizarro apenas le daba para hacer lo mínimo indispensable.

Recién sobre el final, en una de esas triangulaciones del centro hacia la izquierda apareció la pared entre Sández y Di María que terminó con el remate del lateral a las manos del arquero. Una sensación positiva casi en el cierre, que Tigre contrarrestó con dos arremetidas. Un cabezazo de Méndez en soledad y un centro de Santi López que Ledesma desbarató yendo al piso. Poquito del Canalla en un primer tiempo casi para el olvido.

Lo que se vio en el segundo tiempo fue más frenético, de emociones fuertes. Increíble lo que erró Tigre a los 3’, con Banegas rematando afuera con el arco libre. ¿La sensación en cancha? Ahora debiera ganarlo Central. Y así fue. Levantó un poco, llegó la falta a Campaz, el llamado del VAR, el penal y el gol de Di María.

Otro partido, sin dudas. Y pese al empuje de Tigre, el más incisivo fue el Canalla. Alan Rodríguez la tuvo para bajarle la persiana al partido, pero desperdició todo lo bueno que había hecho Copetti en la previa. Entró bien Cantizano y la contra empezó a ser un arma fundamental. La roja a Coronel a 15 del final acentuó el molde del partido. Pero Tigre fue sin ideas y Central metió un par de contras muy claras, como para no tener que sufrir hasta el minuto 97 en el que se festejó una victoria buscada, necesaria, indispensable, que vale un montón. Central tenía que rugir y rugió para seguir en la pelea.