Central: el último ensayo fuerte entregó más dudas que certezas

Los 90’ ante Tigre, en los que se supone jugaron la mayoría de los que estarán el martes en Uruguay, fue un llamado de atención de cara a un choque decisivo

Miércoles 22 de Mayo de 2024

Central transita su vida futbolística mirando de manera constante hacia un lado y hacia el otro como un niño que recién aprende a cruzar la calle. Es lo que le impone la doble competencia y a lo que se tiene que atener, no le queda otra. Y está claro que eso no es un problema, porque en definitiva es lo que buscan todos los equipos, siempre. Ahora, en esto de jugar un torneo y mirar de reojo otro existe esa posibilidad de tomar un terreno como parámetro en función de lo otro. ¿Para qué le sirvió al canalla el partido del lunes por la noche ante Tigre? Para ver el nivel y el funcionamiento de muchos de los que, se supone, van a estar presente en el Campeón del Siglo frente a Peñarol el próximo martes. ¿Cómo le fue con esa experiencia? No muy bien porque el rendimiento estuvo claramente por debajo de las expectativas.

Este partido contra Tigre tenía una verdadera razón de ser y los motivos son demasiados como para enumerarlos a todos, pero hay algunos que están a tope en la consideración. Uno de ellos, está claro, es que se trataba del último encuentro previo al choque con Peñarol con mayoría de titulares. Y en este sentido hay que apelar en cierta forma a la coherencia porque debiera pasar algo muy raro para que Miguel Angel Russo no realice una rotación importante para el choque del viernes frente a Deportivo Riestra en su afán de guardar a quienes más chances tienen de jugar en Uruguay.

Ese fue el plan original por parte del cuerpo técnico, el de apostar por titulares contra Tigre y variar ante Riestra. La razón es clara: entre Tigre y Peñarol había poco más de una semana para la recuperación. Pero el análisis fino no se basa en un día más o un día menos de descanso, sino en lo que podía ofrecer ese equipo con mayoría de titulares a una semana del trascendental encuentro en Montevideo. Y el resultado quedó a la vista.

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Jaminton Campaz fue la cara visible de un Central al que las cosas no le salieron de acuerdo a lo planeado.

A Central no le servirá otra cosa que no sea el triunfo

Central no tendrá la posibilidad el próximo martes de coquetear con otro resultado que no sea el triunfo (es lo único que le sirve para lograr el pasaporte a los octavos de final de la Copa Libertadores) y es en ese punto donde se potencia el análisis, de tomar el partido contra Tigre como el último ensayo valedero con mayoría de titulares. Y se insiste, frente a Riestra la formación variaría demasiado.

Ahora, puede ocurrir también que Russo entienda otra cosa después de haber desmenuzado este último partido y que considere la posibilidad de jugar en Uruguay con un equipo con algunos retoques en relación a lo del lunes. Para ello le servirá también el choque del viernes, para ver a otros futbolistas que, por allí, están en condiciones de jugar viernes y martes.

Lo que quedó claro contra Tigre es que con un rendimiento de ese estilo le será muy difícil lograr el objetivo de ganar para sellar el pasaporte a octavos de final de la Libertadores. Es que hubo condimentos inequívocos y uno de ellos fue la sentencia que los hinchas, quienes consideraron ya al término del primer tiempo que el equipo no estaba haciendo un buen partido y que la potenciaron una vez finalizado el encuentro. Poner en tela de juicio ese accionar de los simpatizantes canallas hacia un equipo que hace meses viene de ser campeón es otro tipo de análisis y que no correspondería hacer justo en este momento.

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Contra Caracas, Central fue un equipo competitivo, que cumplió con el objetivo propuesto.

Esta variación en cuanto al juego que Central muestra es algo que genera preocupación, pero, paradójicamente, alguien podría verle un costado positivo. Es que Russo decidió darle continuidad al equipo que venía de hacer un muy buen partido contra Caracas, para fortalecer conceptos futbolísticos y hasta emocionales. Esto es, toda esa endeblez que mostró contra Tigre nada tuvo que ver con lo hecho algunos días antes por la Copa. Es una posibilidad de que en Uruguay el equipo recupere un poco la memoria y se asemeje más al de Caracas que al de Tigre.

Depende qué sensación sea la que se tome en cuenta de cara a un partido de tanta trascendencia como el del próximo martes en Montevideo. Si es la última, la de los 90 minutos contra Tigre, en el que, se insiste, hubo mayoría de titulares, el banco de prueba no fue el esperado.