Central superó a Sarmiento y tuvo un buen reinicio de la Liga Profesional, pero sobre todo en la previa de la revancha ante Inter
Viernes 19 de Julio de 2024
¿Un triunfo para reafirmar lo de Inter? Ahí estuvo. ¿Una victoria para reacomodarse en la Liga Profesinal? Ahí estuvo. ¿Un envió para viajar a Porto Alegre más entonado todavía? Logrado. ¿Una respuesta de parte del alternativo? Rubricado. Central logró todo eso y quizá algo más en la categórica victoria ante Sarmiento en un partido que, llamativamente y contra todos los pronósticos, lo liquidó casi diez minutos antes del cierre del primer tiempo, con dos estocadas de Agustín Módica y un zapatazo tremendo de Coyote Rodríguez. Todo días después de Inter y a días nomás de Inter.
Central fue un equipo con buenas intenciones desde el principio, que bajó un toque la intensidad, pero que cuando pisó un poquito el acelerador fue letal. Porque hasta allí sólo había insinuado a partir del entusiasmo de Giaccone y el buen manejo de Malcorra, pero al equipo le faltaba profundidad y la encontró en una jugada que poco tuvo de hechura. Porque el pelotazo vino largo y frontal de Ortiz al corazón del área, donde Komar la bajó de cabeza para la entrada de Módica, quien también puso la testa para vencer la resistencia de Acosta. Un gran golpe a los 21’, sin que hubiera pasado demasiado.
La victoria tranquilizó, pero casi demasiado, porque fue el momento en que Sarmiento más y mejor manejó la pelota y se arrimó a Broun. Insaurralde lo tuvo de cabeza, casi desde el piso, pero el balón se fue ancho. Pero fue cuestión de que Central se tranquilizara y convenciera de que el equipo de Junín tenía unas cuantas debilidades. La salida prolija desde el fondo con Giménez y Komar, la buena ubicación de Ortiz y el traslado de Malcorra eran el eje central de la superioridad, aunque la segunda estocada llegó con una jugada de pelota parada. Córner de Malcorra, pésima salida de Acosta y tras el roce en el hombro de Giménez, Módica, cayéndose, metió una media vuelta goleadora.
Y mientras la locura iba en aumento y la euforia se mantenía en un nivel alto otro córner del 10 que Módica no alcanzó a conectar después de que todos se pasaran de largo Coyote Rodríguez clavó un zurdazo tremendo. Inatajable. Salvo un imponderable, partido liquidado. Incluso resultó sólo un susto el despeje defectuoso de Komar que dio en el travesaño.
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Cuatro cambios de Damonte para un golpe de efecto y al toque, el imponderable, el gol de Méndez, a los 40 segundos del complemento. Cautela lógica, pero la cosa se le complicó demasiado. Igual, Russo mandó a la cancha a Ibarra para reforzar el medio y a Copetti para exigir arriba. Manejo repartido y en ese ida y vuelta intrascendente, la asistencia de Lo Celso para Giaccone y el potente remate del zurdo. Un golazo que parecía bajarle por completo la persiana al partido, aunque Sarmiento volvió a inquietar con ese gol de Gho, VAR mediante.
El reloj debía correr y fue lo que pasó. Central trató de ponerle cabeza a ese final que finalmente llegó y que mostró al canalla con los brazos arriba para celebrar un triunfo tranquilo, trabajado, pero que dio un rédito enorme.