Argentina y Messi, campeones al fin: decime qué se siente
Argentina campeón, Messi campeón al fin. Di María figura. Scaloni, padre de la criatura. Maracanazo y la gloria que tanto le era esquiva al, ahora sí, O'Rei Leo

Domingo 11 de Julio de 2021

Decime qué se siente, Lionel. Ahora que al fin el fútbol te dio el premio que tanto merecías. Ahora que le diste alegría máxima al pueblo, esa que brotó como un enorme desahogo en la noche del sábado, de este a oeste, de norte a sur de una Argentina que liberó una gran carga, la que cargaste todo este tiempo. Esa mochila que llevaste con hidalguía aún cuando en algún momento dijiste basta. Pero te duró tan poco. Claro, si más que nadie vos perseguías este sueño del que tan cerca estuviste. Y fue justo en el Maracaná, que te negó hace siete años cumplirlo, el que te dio la enorme revancha. No fue un Mundial, pero ante Brasil, en su casa, esa victoria 1 a 0 gracias al gol de otro gran sufrido, rosarino de pura cepa como vos, Angel Di María, fue como si lo fuera. Con vos, Lionel Messi, de protagonista premium en toda la copa, dejando los lujos acostumbrados en la final, sí, pero con el traje de fajina que también tanto te enaltece porque había un equipo que te respaldó como nunca además. La historia, el fútbol, te lo debía.

Decime qué se siente, Lionel. Que tu equipo no paró de crecer después de asumir sobre las ruinas de Rusia sin que te conociera nadie en el rubro. Sin tener, convengamos, los pergaminos que ameritaran tu designación. Pero pasaste el período de prueba, te confirmaron y todo fue reconstrucción. Con los nombres que vos apuntaste, muchos de ellos sacados del anonimato general que no hicieron más que confirmar tus merecimientos. Si lograste al fin lo que no pudieron campeones como Menotti o Bilardo, tampoco Passarella, Bielsa o Martino. Si antes fue semifinal en el 2019 y anoche final y además el título. Vos, Lionel Scaloni, el chico de Pujato al que no le tembló el pulso para meter mano, cambiar medio equipo para la final y acertar con el pleno de la inclusión de Di María. El técnico que al cabo, de la nada, mirado con desconfianza por propios y extraños, hizo sentir orgulloso a todo un país.

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Una foto soñada. Messi con la copa y Di María, el héroe del Maracaná, a su lado.

Precisamente, decime qué se siente Angelito. A vos que te perseguían las lesiones en momentos inoportunos, a vos que parecía que se te había pasado el tren y clamaste a los cuatro vientos que estabas dispuesto a los máximos sacrificios con tal de tener revancha y te dieron la oportunidad que merecías. Vaya que la tuviste, con ese golazo de emboquillada, sin ponerte nervioso ante la salida del arquero rival, para darle el título tan esquivo a la selección.

Y decime qué se siente, Argentina. Esta selección con sólo un puñado de aquellos que besaron la lona en finales consecutivas y por eso mismo los apuntaron, los condenaron al escarnio, como si fuera fácil llegar a las finales, como si no fueran atenuantes perder dos por penales y una sobre el final del alargue. Los mismos, Leo, Angelito, Nicolás Otamendi y Sergio Agüero, que amaron el tiempo de los intentos, que no se desanimaron y por eso mismo nunca fracasaron, porque dieron todo para tener la enorme revancha que les dio el Maracaná, nada menos. Y los que, aunque no fueron partícipes de aquellas decepciones, asumieron el costo de la sequía de 28 años sin vueltas olímpicas y la cortaron con decisión, con todo lo que había que poner ante semejante rival, con fútbol. Sí, con fútbol, como en toda la Copa América. El que derivó en el gol de la gloria y el que fue defendido con uñas y dientes como la ocasión lo ameritaba. Porque alrededor de Messi hubo un equipo, porque si no apareció tanto él para desnivelar, lo hizo un cada vez más grande Rodrigo De Paul para apropiarse de la pelota, o el veterano Otamendi o Dibu Martínez para despejarla cuando la tenían ellos.

Este plantel además como tantos otros, tuvo la marca rosarina bien grabada a fuego. Con Lionel a la cabeza, con Angelito que anoche mismo fue homenajeado por el público frente a su mural en El Torito, con Gio Lo Celso, con el Angelito bis, Correa, con el otro Martínez, Lisandro, con Armani.

El 10 de julio de 2021 será enmarcado entre las páginas más gloriosas del fútbol nacional. Un Maracanazo a la Argentina, una Copa América ganada en la casa del clásico de toda la vida, el que era favorito, el que besó la lona en su mítico estadio, el que perdió su invicto porque había ganado todas las que se disputaron en su territorio, el que llevaba ganadas sus últimas siete finales. El que hizo llorar de dolor a Neymar, el que ahora parece cargar el lastre que por tanto años llevó su gran amigo, al que abrazó con hidalguía, como antes lo hizo Scaloni, apenas consumada la hazaña albiceleste.

Y será la página más gloriosa de Lionel Messi, nuevo O’Rei, el que completó el legado del rey de todos los tiempos, Diego Armando Maradona y tomó su corona. Dios en el cielo y en la tierra él, desde anoche para la posteridad.