Después de la victoria y la lesión, Fideo repasó el gol inolvidable que le metió a Newell’s y el festejo en el Parque
09:23 hs - Martes 10 de Marzo de 2026
No quería perdérselo de ninguna manera. Aun con una molestia física que arrastraba desde el día anterior, Ángel Di María decidió estar presente en el clásico rosarino y terminó siendo nuevamente protagonista en la victoria de Rosario Central.
El campeón del mundo volvió desde Europa impulsado por su vínculo con Rosario y con el club del que es hincha. Y, como él mismo contó tras el partido, quería regalarle una alegría al pueblo canalla. En una charla exclusiva después del triunfo, repasó sus sensaciones, habló del gol que marcó y del lugar que este momento ocupa en su historia personal.
—¿Qué emociones recorren tu cuerpo luego de lo que significa ganar otro clásico?
—La verdad es que estoy feliz. Antes del partido les había dicho a los chicos que era por nosotros, por nuestras familias y por la gente que nos acompañó hasta una cuadra y media del estadio. Están todos locos. Vimos tanta gente fuera del predio de Arroyo y también cerca del estadio, lleno de gente, que lo que intentamos fue hacerlos felices a ellos. Y esta alegría es para todos.
—¿Qué tiene de especial el gol que convertiste en este clásico? Se te notaba con una molestia y no se sabía bien cómo estabas.
—Ayer, en el entrenamiento, había tenido una molestia en el aductor. Pero jugué igual. Quería jugar: era un clásico. Sé que me quedan pocos clásicos por jugar y quería disfrutarlo, quería estar.
Los chicos siempre me cargan con que Dios me da todo. Después de hacer el gol miré para arriba y le agradecí porque otra vez pude convertir con esta camiseta, en un clásico. El de arriba es el que decide y me da esa posibilidad de ser feliz. Yo intento aprovecharlo.
>>Leer más: Con la gran victoria en el clásico, en Central se festeja el presente y se potencia el futuro
El gol del clásico
—Contame en primera persona: ¿qué pensaste cuando te llegó esa pelota para definir?
—Sabía que una me iba a quedar, estaba convencido. En el entretiempo Jorge (Almirón) me había preguntado cómo estaba porque ya sabía que no estaba bien. Y yo lo único que quería era que me quedara una.
Sabía que la única manera de definir era si me quedaba de aire, porque era la única forma de que no me doliera tanto cuando pateara. Y parece mentira, pero me quedó de sobrepique. Intenté pegarle para abajo para que hiciera el sobrepique y se dio perfecto el gol.
—Con estos dos goles te estás metiendo en la historia de los clásicos rosarinos…
—Creo que ya estoy en la historia de Central por lo que logramos y por estos dos goles, uno de local y uno de visitante. Es algo muy lindo para mí y para mi familia, que tanto queríamos volver y estar acá.
Tengo una alegría enorme, me siento muy feliz. Creo que lo demuestro en cada partido. Cuando uno está así, se nota enseguida. Estoy completamente agradecido a la gente de Central.
—Para cerrar, ¿qué título le pondrías a este clásico?
—Felicidad. La felicidad plena para los hinchas de Central.