A Pichot no le alcanzó en las elecciones de la World Rugby
El ex Puma Agustín Pichot obtuvo 23 votos frente a los 28 del inglés Bill Beaumont, quien renovó como presidente hasta 2024

Domingo 03 de Mayo de 2020

El argentino Agustín Pichot perdió las elecciones para presidente de la World Rugby (WR) con el actual titular del cargo, el inglés Bill Beaumont, por 28 votos contra 23 en una derrota presuntamente adjudicable a la falta de apoyo de Africa, Japón y Canadá.

Si bien los votos no fueron dados a conocer públicamente por imposición del estatuto de la WR, el desglose de los 51 sufragios denuncia que el respaldo de africanos, japoneses y canadienses, que estaba en duda según las estimaciones del propio Pichot, se inclinaron finalmente por Beaumont, que renovó su mandato hasta 2024.

El anuncio del triunfo del inglés, ex segunda línea del Fylde Rugby Club y del seleccionado inglés, fue difundido oficialmente por el organismo con sede en Dublin, Irlanda, antes de la fecha prevista originalmente, el martes 12 de mayo.

Pichot era el actual vicepresidente de la WR y ahora será reemplazado en el cargo por el francés Bernard Lapasset, quien fue titular del ente entre los años 2008 y 2016, tras las gestiones del galés Vernon Pugh (1995-2002) y el irlandés Syd Millar (2003-2007).

El ex capitán de Los Pumas intentó quebrar la hegemonía y convertirse en el primer hombre por fuera de los ocho países centrales (Inglaterra, Irlanda, Escocia, Gales, Francia, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica) en regir los destinos del rugby.

Los 28 votos de Beuamont, de acuerdo con los cálculos manejados por el directivo argentino, provinieron del Seis Naciones (18), Europa (2), Japón (2), Africa (2), Canadá (1), América del Norte (1), Fiji (1) y Samoa (1).

Pichot ya contaba con los apoyos de la Sanzaar (12), Asia (2), Sudamérica (2), Oceanía (2), Uruguay (1), Estados Unidos (1), América del Norte (1), Georgia (1) y Rumania (1).

Era previsible el apoyo para Beaumont de los países británicos, pese a que existieron rumores de algún proyecto de “vientos de cambios” en Gales e Irlanda, pero se quedaron en presunciones.

Tampoco sería singular el respaldo de Africa, Fiji (ya había prometido su voto hace tiempo al inglés) Samoa y Japón, que recibió un contundente amparo para realizar la pasada Copa del Mundo de 2019 y no iba a negarle el voto al inglés.

Pichot era conocedor del apoyo de la Sanzaar, los votos de las regiones como Sudamérica, Oceanía, Asia y otras naciones emergentes como Rumania, una federación muy ligada a Francia en el rugby, pero disconforme con su histórico reclamo por ingresar al Seis Naciones.

Estados Unidos cayó en desgracia con la pandemia y la USA Rugby presentó la bancarrota a causa de “problemas financieros imposibles de remediar”, pero las estimaciones del mundo del rugby indican que habría sido para Pichot.

No así la ayuda de Canadá y parte de la región de América del Norte. Los canadienses junto a Estados Unidos forman parte de la Pan-American Rugby Asociation (Para) e intervienen en el Americas Rugby, donde compiten con Argentina, Uruguay, Brasil y Chile.

Pese a compartir los mismos objetivos y formar parte de un proceso de integración, los canadienses habrían optado por votar por Beaumont, que con su reelección detuvo el sueño de Pichot de un rugby global con mayor crecimiento de los países emergentes y la quita de poder de las históricas potencias mundiales.

Los desafíos para la nueva dirigencia

El futuro del rugby pudo haber cambiado después de la actual elección en la que Bill Beaumont se impuso ante Agustín Pichot. Porque si bien el argentino no alcanzó la mayoría necesaria, el mapa mundial le pone presión al ex capitán del seleccionado de Inglaterra y la agenda quedó marcada ante la necesidad de un calendario más global y mayor inclusión de las naciones emergentes, como principales reclamos.

Las uniones de Asia, América y Oceanía votaron en su mayoría a favor de Pichot. Al igual que Sudáfrica, la nación más influyente en el rugby de su continente. Sólo los países del Seis Naciones -y Canadá- votaron por convicción al inglés para mantener la posición dominante que hoy tienen sobre las decisiones del rugby internacional.

El sistema de votación podría ser uno de los principales temas a rever por la nueva gestión. Llevar el rugby a nuevos lugares y darles mayor y mejor competencia a las naciones emergentes es otro de los nuevos desafíos. Pichot lo logró en América con la inclusión de Argentina en el Rugby Championship y el Súper Rugby, además de la creación en 2020 de la Superliga Americana, un modelo que pretendía mejorar y replicar en el resto de los continentes: “Para que el rugby prospere necesitamos que se convierta en un deporte global y se mueva más allá de sus territorios tradicionales”, dijo Beaumont, acaso como un gesto para las naciones que coincidían en que este es un requisito necesario para lo que viene.

“Para lograr esto necesitamos un calendario global coherente y significativo que apoye a los que están en la cima del juego y desarrolle a aquellos que aspiran a estar allí”, siguió en su manifiesto el presidente de World Rugby. La idea de una competencia con ascensos y descensos que permita mejor competencia para los países Tier 2 fue propuesta el año pasado y rechazado por las potencias del rugby internacional y se transformó en uno de los principales motivos por los cuales Agustín Pichot decidió enfrentar a Beaumont en las recientes elecciones.

Por otra parte, el Mundial de Japón dejó en evidencia una realidad de la mayoría de las naciones en las cuales sus seleccionados estaban formados por jugadores nacidos en otros países y luego nacionalizados. Pichot también se enfocó en cambiar esa ecuación para que los seleccionados vuelvan a ser reflejo de los jugadores nacidos en su propia tierra. Beaumont también tomó nota de eso y lo incluyó como prioridad en su discurso previo a la votación.

Las promesas también incluyeron una revisión de las políticas financieras de World Rugby para “no depender de aquellos que tradicionalmente han respaldado financieramente el juego”.

Los desafíos para su nueva presidencia ya están planteados y sólo el tiempo dirá si se avecina un cambio o si el “establishment” que lo mantuvo en el poder lo “obliga” a mantener la tradición.