La selección choca con los ingleses este miércoles desde las 16 (horario en Argentina) por un boleto a la finalísima. Un partido que excede los límites de la cancha
09:57 hs - Miércoles 15 de Julio de 2026
El juego de la vida. Argentina está frente a un partidazo, uno de los más importantes en la historia de los mundiales que le tocará afrontar. La Scaloneta, vigente campeón del mundo, chocará nada menos que con Inglaterra, el rival de siempre, el clásico europeo por antonomasia, el oponente de los goles inolvidables de Diego en 1986, el adversario con el que se juega mucho más que un partido de fútbol desde la guerra de Malvinas de 1982. En este contexto de choque picantísimo se resolverá la semifinal de la Copa del Mundo aquí en Atlanta.
Con el ingrediente extra de que Lionel Messi jugará por primera vez ante los ingleses, hasta acá la única camiseta pesada que nunca enfrentó el crack rosarino, que está protagonizando su sexta y última Copa del Mundo, y que está a dos pasos de volver a abrazarla. En Atlanta, la ansiedad es total y la tensión mayúscula en cada calle donde empezaron a mezclarse las camisetas argentinas e inglesas, con el partido que comenzará este miércoles a las 16 (horario de Argentina).
Ni el mejor guionista de cine podría haber proyectado con tanta expectativa lo que significa en esta Copa del Mundo el cruce entre Argentina e Inglaterra. Porque la albiceleste llegó a esta semifinal invicta, pero con tres llaves eliminatorias en las que logró pasar raspando. Es que Cabo Verde, Egipto y Suiza significaron tres postas muy complejas que se destrabaron recién en el final de los partidos. Hasta acá, la Scaloneta es más emoción que futbol, más voluntad que ideas claras y sostenidas, y más mística que funcionamiento aceitado. Pero sigue rodando hacia adelante y va por más.
Además, el destino quiso que Lionel Messi, a los 39 años y en su sexto Mundial, enfrente de una vez por todas a la selección inglesa. Leo se merecía jugar este partido que concitará la atención de todo el mundo. No solo porque chocarán dos equipazos, sino porque más allá de que se trata solo de un encuentro fútbol, tal cual lo aclaró Lionel Scaloni, es imposible que el fantasma de la Guerra de Malvinas no sobrevuele el estadio.
Más allá de que el techo corredizo del impactante estadio Mercedes Benz permita refrigerar la temperatura en el interior para mitigar el insoportable calor del verano estadounidense, lo cierto es que igual allí adentro todo será una verdadera caldera de pasión.
Un partido que tiene mil aristas de contexto y futbolísticas para poner sobre la mesa, o mejor dicho sobre la pizarra de un enfrentamiento que promete chispazos de todo tipo. Es imposible no hablar de este encuentro sin referenciar lo que fue el denominado partido del siglo. Con aquel Diego Maradona indomable para los ingleses y con dos perlas que todavía emocionan a la distancia cada vez que una pantalla las repite.
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La mano de Dios
Ya transcurrieron 40 años de la Mano de Dios, del puño en alto de Diego para burlar a Peter Shilton, y de la jugada de todos los tiempos donde el barrilete cósmico apiló rivales desde la mitad de la cancha hasta arrojarse al piso para hundir la pelota en la red inglesa, en lo que terminó siendo victoria 2 a 1 y boleto a la semifinal en México 1986, en el camino al título del equipo del Narigón Bilardo. Este recuerdo está tan vivo en los argentinos que parece que fue ayer y que conmueve una y otra vez.
Está clarísimo de que se trata de un encuentro de fútbol y nada más. El que lo ve de otra manera se equivoca muchísimo. Ya lo dijo el propio Lionel Scaloni que entiende todo. “Es solo un partido de fútbol”, aseguró el DT, ni bien se confirmó el enfrentamiento ante Inglaterra tras vencer en el alargue a Suiza en Kansas City.
No hay ninguna duda de que los protagonistas de ambos equipos lo tomarán así, ya que incluso ninguno había nacido en el enfrentamiento bélico por Malvinas. Pero para los hinchas será otra cosa porque Malvinas es una de las causas sensibles que más une a los argentinos en el recuerdo de los héroes y veteranos que combatieron en las islas y ahora con el reclamo pacífico para que sean recuperadas.
El boleto a la final
Todo lo antes dicho es el contexto y lo que marcó la historia reciente, pero lo que realmente importa en cuanto al Mundial será el partido por un boleto a la final, que es para lo que vinieron a la cita estas dos selecciones enormes, estas dos potencias futboleras. Los ingleses, que se atribuye haber inventado el fútbol, y los argentinos, que se adjudican ser el potrero del mundo, la cuna del gran Diego y del legendario Lionel Messi.
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Sí, este Messi que está por jugar sus últimos dos partidos en los mundiales con la camiseta argentina, ya que luego de Inglaterra será su última gala en el gran circo, ya sea en la finalísima de Nueva York o por el tercer puesto en Miami. Un Leo que lleva ocho goles en los seis partidos jugados y que es una de las grandes figuras de este Mundial.
La Scaloneta, que hasta acá ganó todo lo que jugó, aunque viene mordiendo la banquina y derrapando en algunas curvas, deberá estabilizar más el rumbo para quebrar al equipo de la corona. En un partido enorme que promete emociones de todo tipo, incluso superiores a las ya vividas. “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”, así se canta fuerte en las calles de Atlanta. Argentina va por todo ante Inglaterra. Un equipo que sabe de milagros y cuyo mejor combustible es caminar sobre la cornisa. Ahora va en busca de su destino final.