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La tuberculosis en Rosario. Ayer fueron retirados hacia la Casa de Aislamiento varios enfermos de una manzana del centro de la ciudad donde reina una situación sanitaria extremadamente precaria. Allí existen conventillos sin las más elementales reglas de higiene.

Sábado 10 de Mayo de 2008

La tuberculosis en Rosario. Ayer fueron retirados hacia la Casa de Aislamiento varios enfermos de una manzana del centro de la ciudad donde reina una situación sanitaria extremadamente precaria. Allí existen conventillos sin las más elementales reglas de higiene. En unas casas hay variolosos, en otras tíficos, y en un local de la calle San Juan entre Sarmiento y Mitre (San Juan 1176, perteneciente a la casa Scaglia) fueron retirados varios atacados de tuberculosis, peste que se va manifestando de manera alarmante. Debido a estos hechos, la manzana nombrada está despoblándose activamente, huyendo la gente de un peligro para el que las reparticiones sanitarias no están preparadas para hacer frente. Los hospitales carecen de estufas, de ambulancias y de recursos para atender rápidamente a la peste que se avecina. Ayer fue requerida la Asistencia Pública para un caso producido en la calle Mitre, y la misma no acudió sino seis horas después. Las estadísticas municipales siguen revelando la magnitud del crecimiento de la tuberculosis en la ciudad, pero las inspecciones que se realizan son irrisorias. En los parajes menos centrales hay focos de infección y pestilencia que envenenan el aire, pero nada hace abandonar a las autoridades sanitarias su estado de inercia. Como si todo esto fuera poco, debemos destacar también la existencia de zanjas con aguas en estado de descomposición en varios puntos de la ciudad, así como la continua aparición de animales muertos en la vía pública y cuyos cuerpos se van pudriendo lentamente ante la mirada impotente de los transeúntes. En Wheelwright entre Paraguay e Independencia, por ejemplo, los vecinos debieron soportar varios días la presencia de un caballo muerto del que emanaba una indescriptible pestilencia, y si esto pasa en zona tan transitada, imagínese el lector lo que ocurre fuera de los bulevares. (1907)

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