El expresidente estuvo en el centro de la escena por el reciente desempeño de Javier Milei en el Congreso y declaraciones sobre la política contemporánea
06:10 hs - Domingo 08 de Marzo de 2026
Mauricio Macri estuvo en el centro de los debates conceptuales de los últimos días por dos razones. Primero, por el desempeño del presidente en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Segundo, por unas declaraciones interesantes que hizo en un reportaje de streaming sobre la política contemporánea.
Respecto del primer punto, se abrió todo un debate -obviamente con predominio en redes- respecto de la efectividad de los buenos modales. Para la grey libertaria, los buenos modos de Macri no sirvieron para gobernar y fue tibio, entre otros epítetos.
En esa línea, justifican la fuerte confrontación de Javier Milei. Porque si no, no se puede domar al kirchnerismo. Es un buen argumento para la tribuna, pero la realidad siempre es más compleja.
Por empezar, porque el contexto nacional e internacional era muy distinto en los dos primeros años del amarillo que ahora con el violeta. La sociedad no estaba desahuciada al final del mandato de Cristina Kirchner, como sí lo estaba cuando terminó Alberto Fernández. Por lo tanto, se buscaban algunos cambios, no un gran cambio.
La llegada de Javier Milei
Milei llegó con una sociedad entregada a lo que sea, buscando algo diferente a todo lo preexistente y el libertario lo aprovechó. Segundo, Macri cometió muchos errores en sus cuatro años de gobierno, pero no fracasó por tener buenos modales.
Recordemos que Cambiemos debía ser la expresión antitética de Cristina, tanto en lo ético como en lo estético. En ese sentido, frente al estilo confrontativo, politizado, ideologizado y épico de ella, el del PRO debía ser apaciguado, tranquilo, abierto y no politizado. La mayoría quería un descanso después de la presencia omnipresente de CFK.
Ahora es distinto: frente al descalabro económico y la falta de liderazgo de Alberto, lo que venía debía ser fuerte, autónomo, tajante. Eso es Milei, aunque los excesos a veces le pasen factura.
Tercero, más allá de lo que demandase la opinión pública, hay una lógica del manejo del poder. ¿Milei domó a los K? ¿Le tienen miedo y por eso está haciendo los cambios?
Sería una lectura superficial pensar eso. Los que llegan a esas ligas -ya sean Cristina o Milei y sus entornos- tienen el cuero duro y no se dejan amedrentar por los embates del adversario. El libertario está pudiendo hacer los cambios porque el kirchnerismo no sintoniza con la mayoría social hace muchos años y, en una situación crítica, las objeciones al “bisturí sin anestesia” son débiles.
Veámoslo desde el lado contrafáctico: cuando el año pasado el gobierno se venía desgastando (tomando los nueve meses previos a octubre de 2025, el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella marcó descensos en siete), el kirchnerismo, aliado a los moderados, le hizo perder al gobierno casi todas las votaciones legislativas. ¿Por qué? Porque había un consenso entre la opinión pública y el establishment de que había algo que no caminaba bien.
Ahora, luego del triunfo en la elección de medio término, el clima es otro. En síntesis, no es cuestión de otros modales sino de cambio del contexto político y social que limita la capacidad de sus adversarios.
El segundo tema tiene que ver con la necesidad de construir políticamente. En el reportaje que hacíamos alusión al principio de esta columna el exmandatario dijo que le advirtió al presidente que formar un partido cuesta mucho esfuerzo y que “es mejor concentrarse en diseñar un buen gobierno y en tomar buenas medidas”.
“Hoy la gente rechaza la política. De diez tipos, seis son locos, tres son chorros y uno es lógico, y el lógico entonces se raja a su casa… Pero sin política no se puede construir una mejor sociedad, es una paradoja que se debe resolver”, añadió.
Mauricio Macri y el PRO
Visto retrospectivamente, Macri y el PRO, que parecían ser lo primero de lo nuevo, por varias razones, terminaron siendo lo último de lo viejo. El líder amarillo hizo todo el cursus honorum de la política argentina hasta 2023: creó un partido, fue diputado nacional, dos veces jefe de gobierno de Caba y, finalmente, presidente.
Es decir: siguió la receta al pie de la letra con una nueva impronta, una apelación a lo light para enfrentar a lo heavy y un partido profesionalizado que le dio mucha importancia a las nuevas tecnologías. Pero, claro, gobernar no es lo mismo que ganar elecciones y los tiempos, además, son vertiginosos.
Tiene razón Macri cuando describe la política actual: es muy difícil reunir a gente sensata, honesta y razonable para hacer política en la actualidad, al menos en las grandes ligas.
Por lo tanto, efectivamente se presenta una paradoja. Karina Milei y compañía llegaron a la conclusión que, sin partido con alguna estructura, será muy difícil consolidar un proyecto político en el largo plazo. ¿Entonces? Por eso aparecen personajes de baja estofa en las organizaciones improvisadas, dadas las necesidades perentorias. Una versión más de “es lo que hay”.