Lunes 12 de Mayo de 2008
Libreros vs. escuelas. Los dueños de librerías y papelerías de esta ciudad han elevado al gobernador de la provincia una nota quejándose de la venta de esos artículos por parte de las instituciones escolares. La nota de queja es la siguiente: "Señor gobernador doctor Pedro A. Echagüe: Los comerciantes de librerías y papelerías del Rosario queremos hacer público que infinidad de colegios particulares y varios religiosos hacen que sus alumnos se provean en sus mismos establecimientos de todos los textos y útiles escolares que necesitan durante el año, haciéndonos de esa forma una competencia ruinosa. Se convierten así en verdaderos comerciantes, competidores a los cuales no podemos igualar. Hay incluso escuelas con verdaderas imprentas montadas en debida forma y otras que venden con todo descaro cuadernos y otros útiles. Saludamos a S.E.B. Tamburini, Wolfin y Cía., Jacobo Peuser", y siguen las firmas. (1907)
El jugador. El instinto del juego es el más fuerte del mundo; es más fuerte que el amor, la amistad, la discreción, la gratitud o la prudencia. Ahora son también las mujeres las que sucumben a esta pasión, y las que son generalmente desplumadas. Esto da por resultado cuentas impagas, deudas crecientes, ruina, miseria y descrédito, pero el jugador no se fija nunca en lo que sacrifica ni lo que le cuesta sustentar su vicio. El jugador se transforma así en un ser egoísta, duro, calloso e indiferente a los sufrimientos de aquellos que lo rodean, y aun a los propios: sólo perdura en él el terrible instinto del juego. Trabaja como una bestia para recuperar el dinero perdido, pero al fin no está mejor que antes porque vuelve a repetir lo hecho, aunque ese dinero, derrochado, hubiera satisfecho todas sus necesidades y las de su familia. Grandes hombres han sido arruinados por el tapete verde, pero para el filósofo éste sigue siendo un problema curioso e incomprensible. (1908)
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