Lunes 22 de Septiembre de 2008
Los medios de comunicación de nuestro país, y particularmente de Rosario, han difundido reiteradamente la problemática del humo originado en las islas adyacentes a la ciudad. Asimismo, se han publicado numerosas opiniones sobre sus efectos en la vida de los rosarinos, las incomodidades que origina y sus consecuencias sobre la salud y la seguridad de la población.
Deberíamos concentrarnos en las opiniones acerca de cómo resolver el problema. En esta dirección debemos señalar la de Norberto Ovando, vicepresidente de Asociación Amigos de Parques Nacionales: "Los incendios en los pastizales en el delta del Paraná se hubieran apagado si la Argentina tuviera aviones hidrantes". Igualmente opinó Roberto Polles, un argentino que se desempeña como director técnico de Sorem, la empresa italiana considerada la más grande del mundo en combatir incendios.
¿Por qué motivo este padecimiento, que lleva ya 13 años, no puede ser resuelto por las autoridades nacionales, provinciales y municipales?
Las razones las debemos buscar en cómo funciona (o no funciona ) el Plan Nacional de Manejo del Fuego, que basado jurídicamente en la Constitución nacional aprobada en 1994, deja a las provincias la conservación y protección de los recursos naturales.
La provincia de Santa Fe forma parte de la llamada Región Norte, a la cual también pertenecen Santiago del Estero, Chaco y Formosa con responsable operativo en Resistencia, mientras que la provincia de Entre Ríos forma parte de la Región NEA junto a Corrientes y Misiones y tiene su conducción en Apóstoles.
En el caso de un incendio en las islas vecinas a Rosario, la autoridad jurisdiccional es la provincia de Entre Ríos, que debería realizar el ataque Inicial para que el fuego no se propague. Pero esta provincia no está en condiciones por su equipamiento de resolver el problema, teniendo en cuenta fundamentalmente que carece de poder aéreo para enfrentarlo. Poco podrá hacer el coordinador regional porque tampoco el resto de las provincias del NEA lo tienen.
La zona afectada directamente es nuestra ciudad, que forma parte de la Región Norte, pero el problema es que ninguna de las provincias de esta zona, Santa Fe incluida, tiene aviones para combatir incendios.
El Plan Nacional de Manejo del Fuego prevé la intervención nacional cuando las jurisdicciones afectadas no puedan controlar el fuego, disponiendo medios de otras regiones y los suyos propios. En el caso de los aviones, actualmente el Estado nacional los alquila mediante la resolución 607 de Jefatura de Gabinete y están a disposición siempre que no estén ocupados. También puede disponer de los de otras regiones, en este caso Córdoba, que los adquirió el año pasado y que, si están disponibles, podría prestarlos o alquilarlos.
Ahora bien, el sistema no ha mostrado que funcione con eficiencia, pero es claro que si no se lo combate rápidamente al fuego el avión puede tener dificultades de operación por la acción del humo.
Los países desarrollados y los organizados han resuelto este problema del ataque aéreo con dos tipos de aeronaves.
En un primer nivel está el Bombardier 415, más conocido por su nombre anterior Canadian CL-415, que permite recoger 6.000 litros directamente del río en 10 segundos y es el más efectivo del mundo para apagar incendios. Su precio es de 75 millones de pesos y puede ser comprado financiado. La provincia de Santa Fe puede por su poderío y situación fiscal comprar uno de ellos.
En un segundo nivel está el PZM-18B Dromadier, de origen polaco, recientemente comprado por Chile, que carga en tierra el agua (2.200 litros) y que cuesta alrededor de 2 millones de pesos. La provincia de Córdoba optó por este tipo de equipamiento adquiriendo tres de ellos que ya están en funcionamiento. Del mismo nivel de precios son los Air Tractor originales de EEUU.
Las dos posibilidades están al alcance de las finanzas provinciales y contar con un Bombardier o una flotilla de Dromadier o Air Tractor terminaría con el humo sobre la ciudad de Rosario.
Obviamente la acción de los aviones debe ser complementadas con la actividad de las brigadas, que deberían ser transportadas por Prefectura Nacional en helicópteros para tal fin y un avión pequeño de "avistaje".
De esta forma se solucionarían, actuando rápidamente, los problemas que el humo origina sobre Rosario.
Pedirles respuestas a las autoridades de Entre Ríos, que han demostrado que no quieren, no pueden o no saben resolverlo; o solicitar a la Corte Suprema que intervenga; o echarle la culpa a un plan siniestro pueden servir como efectos sobre la opinión pública, pero no traerán alivio a los sufridos habitantes de esta ciudad. Mejor es apagar el fuego. Hay que asumir la responsabilidad de gobernar.