¿Por qué hay que legalizar Uber y DiDi?

Rosario debe avanzar legitimando las aplicaciones de transporte. No es darles vía libre, es reconocer la realidad en lugar de negarla; es establecer reglas, proteger fuentes de trabajo y darles mayor seguridad a quienes viajan

06:05 hs - Domingo 11 de Octubre de 2026

Cuando alguien tiene que viajar en el asiento delantero para simular que conoce al conductor y evitar un control, algo no funciona bien. Básicamente, porque la clandestinidad genera situaciones absurdas que no protegen a nadie.

Las plataformas de viajes como Uber o DiDi forman parte de la vida cotidiana de Rosario y de miles de ciudades en el mundo. Millones personas las utilizan para moverse y otras encuentran ahí una fuente de ingresos.

Podemos discutir si se trata de empleo de calidad. Pero lo que no podemos es negarnos a legalizar y regularizar una modalidad de viaje que los rosarinos usan todos los días. No hacerlo solamente deja a mucha gente -conductores y usuarios- desprotegidos.

En 2018 la ciudad fue eco de los primeros pedidos que abrían el debate de la legalización de apps. Hubo protestas, críticas y descalificaciones.

El tiempo confirmó lo que entonces se esbozaba como proyección: las aplicaciones iban a imponerse por su uso, y la peor decisión era esperar a que funcionaran clandestinamente.

Legalizar significa sincerar una realidad y dar más previsibilidad. Tenemos que saber quién maneja, qué seguro tiene el vehículo y quién responde si ocurre un problema. Es cuidar a quienes viajan y a quienes trabajan. No tiene sentido perseguir al conductor que necesita ese ingreso mientras la empresa sigue operando igual.

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Una ciudad dinámica no criminaliza el trabajo: fija condiciones para que se pueda realizar dentro de la ley.

Muchos de los que hoy se animan a dar este debate omiten referirse a las muchas personas que manejan un auto para completar un sueldo que no alcanza o porque perdieron su empleo.

En los últimos años se destruyeron casi 250.000 puestos de trabajo privados registrados en la Argentina. Es fácil hacer un video con quien sale a manejar para llegar a fin de mes. Lo difícil es explicarle a la sociedad por qué la economía sigue sin generar trabajo estable o sueldos que permitan vivir.

Quienes tenemos responsabilidades públicas sabemos que no se puede tomar decisiones responsables sin considerar las consecuencias de no actuar.

Nos pasó cuando discutimos alcohol cero. O cuando incorporamos cámaras para controlar las infracciones de tránsito. Hubo resistencias enormes, pero hoy vemos los resultados: se redujeron los siniestros viales y disminuyó el número de personas lesionadas en lugares críticos.

Gobernar no es esperar a que desaparezcan los conflictos. Es decidir pensando en lo que viene. Por eso es tan importante la decisión del intendente de avanzar con la legalización de las apps de movilidad de personas y enviar un mensaje al Concejo. Por eso fui la primera en señalar que esto había que hacerlo. Es parte de un trabajo conjunto para cerrar una discusión que Rosario arrastra desde hace demasiado tiempo.

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El gobierno nacional eliminó los fondos para el transporte del interior y dejó a las ciudades haciéndose cargo del problema como puedan.

En Rosario no nos quedamos esperando: sostenemos el transporte con recursos municipales y provinciales, modernizamos taxis y remises, y ahora queremos avanzar con la legalización de Uber y DiDi.

No creemos que cada cual tenga que arreglarse como pueda. Queremos una ciudad con más opciones, más trabajo y más seguridad.

Algunos intentan distraer y muchos confunden el ruido con una propuesta. Nosotros tenemos la responsabilidad de gobernar y preparar a Rosario para lo que viene.

Legalizar es reconocer la realidad, proteger una fuente de trabajo y hacer cada viaje más seguro. Esta legalización también es parte del esfuerzo para que Rosario siga avanzando.

No se trata de aceptar el futuro sin condiciones. Se trata de anticiparnos a construirlo con reglas.