Domingo 24 de Diciembre de 2023
Ahora sí, la temporada 2023 marcó un punto final para Central, con el Trofeo de Campeones que no pudo conseguir en Santiago del Estero. Nada de eso opacó lo inmenso conseguido seis días antes en el mismo lugar, cuando después de estar último en la zona, ganó el clásico y no paró hasta ser campeón. Por eso el pueblo canalla se expresaba con más euforia que nunca en la sede fundacional y el barrio de Arroyito, apenas el reloj marcó las 0 hora de este domingo y el 134º aniversario ya era una realidad. La nueva dirigencia de Gonzalo Belloso y la sabiduría de Miguel Ángel Russo lo hicieron posible. Y tanto lo fue en el caso del entrenador, que rápidamente cambió el chip en la última conferencia de prensa y puso proa al 2024 marcando claramente lo que hay que hacer para seguir en un nivel así de competitivo con mayor exigencia. Con palabras exactas describió la realidad porque tiene claro que lo difícil no es solo llegar, sino fundamentalmente mantenerse.
Por eso Russo habló de que “sentamos las bases”. Es decir aspira a que lo conseguido no sea un puerto de llegada sino de partida. Porque sabe que lo más grande que se puede lograr, que es ser campeón, en el caso de Central llegó con mucho esfuerzo, por momentos casi venciendo lógicas, porque si algo tuvo claro el entrenador es que “nos hemos arreglado con un plantel muy reducido. Eso se notó con muchas cosas y la diferencia con el rival se nota”, dijo en referencia a la clara diferencia que le marcó River en la final.
Es decir más allá de las ponderaciones a los propios, el sabio entrenador canalla mantiene siempre los pies en la tierra. Y mantiene vivo el afán de ir por más, de renovar credenciales y expectativas. Como si el hecho de haber quedado ya en el bronce de Arroyito lo siguiera impulsando, lejos de un halo de conformismo en el que bien podría acurrucarse, por su enorme trayectoria, porque le puso el moño a una historia de amor inclaudicable y también por una edad en que otros pensarían en jubilarse, Russo dejó claro en el último encuentro público que no será así.
Y así como inmediatamente después de la explosión ante Platense, en pleno campo de juego dijo que pensaba en River, ahora se puso en modo 2024, con torneos nacionales y Copa Libertadores por delante. Pero no sólo eso, admite carencias y sabe que sobre todo cuando llegue la doble competencia, se necesitarán más cosas de las que tiene. Léase, mayor jerarquía, más y mejor recambio.
Su autoexigencia es notable. “Siempre en esto es autocrítica. Estamos pensando en todo lo que se nos viene”, dice apenas seis días después de coronarse y más allá de no alcanzar el bonus track de esta copa de un partido. “Nosotros hay muchas cosas que tenemos que seguir trabajando y buscando. Siempre hay que tener un plantel competitivo”, advierte. “En la Copa Libertadores tendremos que jugar de otra forma”, afirma sin medias tintas. Ergo, no desdeña en absoluto lo conseguido sino al contrario, pero para “tener siempre un plantel competitivo” se necesita más. Obvio de toda obviedad cuando se ha subido un peldaño en la exigencia, como lo es jugar Libertadores.
Para lograr eso confía mucho. No tanto porque a mitad de año recién puedan regresar Angel Di María y Marco Ruben, el sueño que ya expresó en su primera conferencia en la sede fundacional cuando agarró el timón, sino que antes de eso debe afrontar la fase de grupos de la Libertadores y el torneo local que “no se negocia”. Y en ese sentido, compara que “en enero tuvimos que pedir por favor muchas veces. Hoy tenemos para elegir”.
Un Russo auténtico, ambicioso, enfocado. Lo mejor que pudo pasarle a Central en su 2023 inolvidable. La mejor postura que puede partir desde la conducción para que el 2024 sea aún más atrapante, con un Central en condiciones de ir por lo mismo y más.