Los vueltos con caramelos
Podría tomarse como una variante de moneda que tendría que estar reglamentada por el Banco Central.

Miércoles 18 de Enero de 2017

Podría tomarse como una variante de moneda que tendría que estar reglamentada por el Banco Central. Nunca falta, en el supermercado y los negocios de golosinas (ni qué hablar de los quioscos, práctica obligatoria) la requisitoria al momento de pagar: ¿tiene un peso?, petición a veces formulada con una languidez que esconde un reclamo perentorio, otras no esconde nada. Ante la negativa aparece la alternativa salvadora, ¿puedo darle unos caramelos hasta completar?

¿Por qué?, la mayoría de los negocios tiene una caja que se maneja con fluidez por la diversidad de formas de pago. Salvo que aparezcan cuarenta clientes con cien pesos para una compra de diez, veinte, el cajero no debería transitar tantos sobresaltos.

Lo que pasa es que desaparecieron las monedas, el Central las está acopiando, alguien las junta para hacer arandelas, los pibes que abren las puertas de los taxis no traen más que billetes mugrosos de dos pesos, se nota que la gente tiene plata por estos días.

Los caramelos siguen ahí; es más, cada vez es más grande el bol para juntarlos.

En los quioscos disfrazan el trueque obligado con la oferta de distintas clases de caramelos. ¿Para qué ofrecen alternativas?, siempre serán dos o tres de cualquier clase. Y no hay derecho al pataleo.

Desde ya que el remedio de juntar bolsas de caramelos para pagar las compras será rechazado tajantemente, como le pasó a la cordobesa que esgrimió tan original protesta.

Ma sí, dame dos masticables. La próxima tendrá que acordarse de no dejar las monedas en el cenicero.