Los serenos
Es un trabajo para soñadores pero no para dormidos, es para quienes pueden descubrir una batalla de hormigas en un rincón oscuro, pero no es para cualquiera.

Lunes 27 de Febrero de 2017

Es un trabajo para soñadores pero no para dormidos, es para quienes pueden descubrir una batalla de hormigas en un rincón oscuro, pero no es para cualquiera. Es que los serenos (o los guardias) deben luchar contra el aburrimento, las sombras de cosas agitadas por el viento y los ruidos de origen y causa indescifrables, pero por sobre todo, contra el sueño, que primero revolotea en los ojos, que terminan viendo sin ver, y después se instala en medio del pecho, opresivo, omnipresente.

Cada quien tiene una receta para sobrevivir todos los días, con mayor o menor felicidad, al intento de atravesar más de ocho horas tratando de espantar amenazas contra las cosas y las personas. Algunos pocos roban extensión al tiempo leyendo algún cómic, otros escuchan bajito la radio portátil, pero la mayoría toma al celular como un giroscopio existencial. Es que ahí está todo lo demás.

Como ejemplo podría tomarse al de un edificio. Sentado en un escritorito, rodeado de vidrios, el guardia no tiene la mínima posibilidad de sustraerse de ser visto por todo el mundo, justo él, que tiene que mirar. Cada tanto, se levantará y comenzará una recorrida que lo lleva por las cocheras. Un día, una semana, un mes. Y después empieza el problema, siempre los mismos ámbitos con las mismas cosas. ¿Cómo separar los recuerdos de lo que se ve en realidad?

Mejor volver a la planilla de novedades. A las 0.11 salió el auto tal patente cual; a la 1.22 entró el auto tal con la chapa tal.

Para algunos sería mejor que esos datos tuviesen rango de secreto de Estado.