Sábado 14 de Marzo de 2020
Ser solidario es un encanto de la vida. Es constituirse en un adversario del egoísta individualismo vigente. En nuestra niñez y adolescencia, solidaridad era una palabra extraña, y nos resultaba difícil identificar su significado. Quizá la practicábamos sin reconocer su entendimiento. Pero cuando la memoria lejana, que afortunadamente mantenemos, nos conmueve con el recuerdo de un amigo que nos ayudó en momentos difíciles, entonces el suceso se convierte en un instante memorable de la vida.
Nuestros primeros relatos a los nietos nos recordaban el suceso, cuando algún compañero nos protegió, o más adelante, cuando ya profesional nos acompañaron en coyunturas penosas. Ahora, por razones que no ameritan análisis, nos enfrentamos con ese vocablo presente repetidamente en situaciones mediáticas o en charlas cotidianas, tanto como para introducirla en la tarea médica.
Quizá los colegas pensarán como inoportuno ocuparnos de este tema, luego del desgraciado, repudiable, y reciente suceso, en el que, dos médicas, una embarazada, fueron agredidas, y por razones que ignoramos. Por extensa que fuese nuestra trayectoria, nunca estaremos preparados para enfrentar semejante desatino. Cuando nos toca vivir tan inconcebible disparate, sentimos estremecer nuestra vocación.
Hace algunos años se dictaba en la Facultad de Medicina, antes del ingreso, un curso llamado Instancia de Confrontación Vocacional. En su cursado se aprendía a identificar el perfil particular del paciente, cuyo comportamiento, que jamás justifica una agresión, ayudaba a entender su intolerancia por haber perdido la salud.
Hoy quisiéramos proponer tácticas para lograr la aspirada solidaridad. Una forma de aproximarnos, es generar camaradería o compañerismo.
Años atrás, en este mismo diario, describíamos la valoración del humor, en la entrevista. El paciente percibe a través de una humorada, el acercamiento que ello significa, se siente más cómodo, y reduce la ansiedad que inexorablemente provoca la visita médica. "La risa es la distancia más corta entre dos personas" Y esta frase ayuda a entender que el bienestar del paciente, se inicia con el acercamiento y el respaldo. Incluso citamos la buena predisposición que tienen, al ingresar a un consultorio donde los precedió una carcajada.
Además del humor, quizá la introducción de la Ética, contribuya al logro de la Solidaridad. Incluir su práctica, se corresponde con el ejercicio del humanismo. Pero transferir la tendencia al buen humor es tan complejo como enseñar Ética. Es indudable que desplegar el aprendizaje de la Ética y el Humor constituyen una construcción compleja y que amerita formación previa, nunca de aprendizaje teórico exclusivo.
En la práctica: los pacientes debieran visualizar aspectos que hacen a la construcción ética. a) El respeto a los horarios, con una explicación de la razón del retraso. b) Evitar la interrupción de la entrevista, por cualquier razón, por ejemplo el celular. c) Cada vez, con más frecuencia, escuchamos del entrevistado la intención de abandonar una medicación segura con drogas probadas, por medicaciones denominadas "naturales", acepción que amerita una concienzuda discusión. Debemos admitir que el convencimiento del paciente es engorroso de modificar y constituye un concepto ético respetarlo, aclarándole que no compartimos su decisión. d) Corrientemente, el paciente cita malas experiencias previas. Esa realidad existe, pero no es preciso compartir el juicio. e) Los enfermos acuden con una lógica urgencia de recuperación. Pero ello no obliga a brindar pronósticos excesivamente optimistas.
Nuestra intención, es ocuparnos de la solidaridad en el área médica. Su resonancia es muy amplia. Seguramente, el término aproximado que más nos complace es "respaldo". Ensayando una metodología similar al Humor y la Ética, pensemos en recomendaciones para ejercer la solidaridad. Cuando mencionamos el "respaldo", a) Pretendemos crear en la mente del paciente la sensación de que nos ocuparemos de protegerlo, cualquiera fuese la razón que lo haya convocado. b) Es necesario que los enfermos perciban la actitud de "apoyo", sin transmitir la idea de que somos los únicos responsable de su salud, ya que ellos debieran cuidarla tanto como nosotros, colaborando con las indicaciones obvias. c) En el diálogo, debe ir formándose la idea de "camaradería", romper con la clásica distancia o asimetría que habitualmente, separa. d) Crear la idea de "adhesión" para resolver su problema, sin promover la ilusión de que nos haremos cargo de problemas que sólo a él le compete resolver, como cesar el tabaquismo. e) Debiera ser claro que nos "identificamos" absolutamente con su situación pero no implica que de aquí en más será nuestro problema y no el suyo. f) Pensamos que la aplicación de estas propuestas constituirían un paso esencial en la generación de un vínculo que se perpetuará, y que probablemente no se interrumpa nunca.
Cuando escuchamos o leemos, solidaridad aplicada a variopintas e indiscriminadas circunstancias, tenemos la impresión, de que su uso es exagerado e indefinido y puede devaluar su maravilloso contenido.
Nos parece más aconsejable su empleo, en forma más atinada, y no como un slogan, para concebir que la vivencia de ser solidario, constituye una actitud privilegiada, para amparar y colaborar enforma amplia y desinteresada con toda la sociedad.