La regla de tres
En la casa de un profesor rosarino (el profesor Marcelo Gullo) comí, años atrás, con Helio Jaguaribe. Varios periodistas lo hicimos. Cuestiones de edad me dejaron frente al escritor, sociólogo y politólogo brasileño. De buen y apacible comer. De muy buen comer, diría. Argentina estaba saliendo de Duhalde y entrando en Kirchner.

Sábado 20 de Septiembre de 2008

En la casa de un profesor rosarino (el profesor Marcelo Gullo) comí, años atrás, con Helio Jaguaribe. Varios periodistas lo hicimos. Cuestiones de edad me dejaron frente al escritor, sociólogo y politólogo brasileño. De buen y apacible comer. De muy buen comer, diría. Argentina estaba saliendo de Duhalde y entrando en Kirchner. Aún la pelea por el poder en el conurbano bonaerense y su fábrica de votos cautivos no era tan ostensible.

Jaguaribe repitió, una vez mas, su frase: Argentina está condenada al éxito. Sólo que la expresó de modo más completo: en un destino común con Brasil en Latinoamérica.

De mi parte la charla no fue tal, apenas preguntas. Sobre Getulio Vargas, aquella dominante y trágica figura de los años 50 y claro, su contrafigura: Prestes y la larga marcha. Recordaba muy bien a Getulio, al adorado y trágico Getulio Vargas. También a Goulart, a Kubitschek, no le agradaba la resolución de Janio Quadros y sonreía ante la pregunta sobre su colega en diversos claustros y profesorados: Henrique Cardoso. Sobre el hombre que escribiera tan claramente sobre el desarrollo (la dependencia) en America latina, en conjunción con Faletto, dijo una frase que aún recuerdo. "Henrique no sabía ni la regla de tres simple. Un presidente que no sepa de Economía queda preso de los sacerdotes de la economía"… bebió un mínimo sorbo de buen cognac y agregó: … "Y un economista nunca será un buen presidente". Conciente de la atenta escucha concluyó. "Un presidente debe saber de economía, para que no lo engañen, pero primero de política y la política es el bienestar del pueblo y la relación con el mundo… y eso muchas veces no es economía…"

Han pasado varios años y cada tanto, por alguna razón, aparece su figura de la regla de tres y los políticos. De la economía y los políticos.

Helio Jaguaribe estuvo cerca de presidentes brasileños en momentos cruciales, a veces demasiado cerca, pero su narración no perdió de vista Brasil, Argentina, América latina. Reivindicó el origen latino, no lo despreció. Diferenció nuestro origen, distinto de "el otro pueblo" que también hizo colonias de este lado del Atlántico. Acaso, no lo pregunté, no es un adicto a Weber.

Creo que el profesor Jaguaribe, defendiendo a San Pablo, la diversidad cultural de su país, que domina un subcontinente, América del Sur, donde estamos, definía un destino que se encargaba de subrayar: condenados al éxito…juntos. Brasil entiende eso, Argentina no.

Algunos acontecimientos de la política en manos de CFK y NK muestran hasta qué punto el poder actual en Argentina ignora las ventajas de una alianza amistosa antes que un casamiento forzado. Que Cristiano Ratazzi (FIAT) indique: "Fabricamos en Argentina pero venderemos en Brasil, si no hay integración no hay fábrica, es una resolución demasiado visible para que se eluda la realidad. Acuerdo forzado. Que la televisión digital ( sus dueños) digan: "Es mejor una sola línea de conversión, idéntica a la del Brasil", es más que una sugerencia. En ambos casos la alianza se impuso, no se consensuó, porque NK no mide esas cosas. Su destino de perseguido, que evidentemente lo acompaña desde sus tiempos de muchacho, a quien las bromas estudiantiles pusieron a la defensiva, le impide encontrar en una sonrisa y una invitación a la alianza otra cosa que una broma por sus defectos. Los perseguidos no tienen juicios serenos. Su compañera es eso: compañía. Lo acompaña, acaso cambiando de tailleur, ahora en colores más cercanos al negro y gris señora, al tranquilo color de las mujeres de más de cincuenta, sin saturar de rojos, bordós y azules eléctricos los salones de encuentros y agasajos. Salones sin bombitas de bajo consumo. De Economía ya se ha visto y leído: ignora todo. Cree que la economía del primer mundo es una burbuja. Ni hablar de cúal sería su definición de primer mundo. Ni soñar con preguntárselo. Muertos Josip Brosz (Tito), Gamal Abdel Nasser, Getulio Vargas y Perón aquella definición de Tercer Mundo ha quedado tan alejada como sus sostenedores que, ante una coyuntura, entrevieron una salida distinta para los acuerdos de Yalta, las tramoyas de Breton Woods y sus arrabales. Para una coyuntura de la historia.

Queda pendiente, sin embargo, en mitad del aislamiento internacional, que no deja caer un dólar, una rupia o un maravedí hasta nuestras pampas, pensar en una cuestión tan elemental como esta: Brasil dice que tenemos un destino común. Don NK y doña CFK deben resolverlo. Ahora.

Hay amigos que me cuentan de las bondades de Punta del Este, donde se encuentran en verano con los brasileros, hablan de hoteles, sol, inversiones. Yo escucho con un mapa en la cabeza. Uruguay, Paraguay, Argentina, Brasil. Hasta el nombre existe: Mercosur.

Las cifras dicen que somos el 20 por ciento de la economía de Brasil o que Brasil es cinco veces más grande que Argentina y que, si se sumase en un censo San Pablo y Gran San Pablo, el total de habitantes sería el de Argentina. Que San Pablo lee los datos de la bolsa de Rosario. Que Itamaraty (donde hace mas de 100 años que se planifica en la misma dirección) recibe información diaria de nuestros problemas. Escucho e intento, sin las matemáticas cerca, resolver esta pregunta: alianza amistosa o violación. No hay dudas, la conclusión es una. Una alianza amistosa.

En tal sentido tiro una botella al mar de las dudas de los políticos argentinos. En su interior unas líneas que transcribo: "Como se ha comentado, la regla de tres es un mecanismo sencillo y extremadamente útil que sólo se puede establecer cuando existe una relación de linealidad entre los valores que pueden tomar las variables que intervienen. Sin embargo no es siempre fácil averiguar si existe tal relación, de modo que es necesario utilizar para ello el sentido común y la experiencia."

Me permito aconsejar: algunas cosas están en el Google, un artilugio del Primer Mundo (con o sin burbuja). Sigo con mi sospecha: no hay banda ancha en Balcarce 50.