La otra mujer, "además más y otra cosa"
Por primera vez en una apertura de sesiones en Argentina, tres mujeres presidieron la Asamblea Legislativa. La vicepresidenta Cristina Kirchner, la presidenta de Diputados, Cecilia Moreau, y la presidenta provisional del Senado, Claudia Ledesma Abdala. Las lecturas de una foto

Jueves 02 de Marzo de 2023

Creo que soy de las pocas mujeres que trabaja como periodista en Rosario que no tiene Twitter ni usa el Instagram que alguna vez abrió y defiende al Facebook y al Yahoo, dos opciones comunicativas que muchos jóvenes y personas de mi edad ven como piezas de museo en épocas de inteligencia artificial. No creo que las redes sean imprescindibles para trabajar como periodista, disculpen.

Defiendo al Facebook (FB) porque tengo pocos, pero buenas y buenos "amigos" allí: gente que lee mucho y comparte, que saca fotos o le gusta la fotografía y comparte, que escribe y comparte, que analiza y comparte, que entra en contradicción y comparte, que es hincha de fútbol y comparte, que se solidariza con otros y comparte, que le interesa discutir con buenos argumentos de política aunque no estemos de acuerdo y comparte, que vive buenos momentos con sus afectos y comparte, que tiene humor sonso, ácido e incluso negro, como me gusta a mí, y comparte y hasta comparte cosas de arquitectura o música. Comparte.

Este jueves me pasó eso desde el muro de la colega Cecilia González, una mujer mexicana que reside y trabaja como periodista en Argentina a quien respeto mucho y leo.

González colgó esta foto de la reportera gráfica Charo Larisgoitia que a mí me parece magnífica y cosecha este jueves a solo horas de la toma más de 400 comentarios variopintos, obvio. Un arco amplio que va desde la tirria suprema a la veneración. Sé que más de un lector o lectora me insultará por compartir esta foto: me preocupa poco, ahórrense el tiempo si pueden porque sí, esto es político, pero es una buena imagen para mí, en eso me quiero centrar, aunque poco y nada entiendo de fotografía.

Larisgoitia se define en masculino y con humor en su Instagram como "Fotógrafo1994. Fotoperiodista en construcción. Futura Licenciada en Fotografía de la UNSAM. Mezcla de trabajos, vida personal y coso" y si bien algunos colegas señalan como "la fotógrafa de Cristina" creo que debe animarse a navegar por sus redes y tal vez vean algo más. En "charilaris" tiene 1524 publicaciones y 15,4 mil seguidores

González acompañó a la instantánea en su FB con este párrafo: "Por primera vez en una apertura de sesiones en Argentina, tres mujeres presidieron la Asamblea Legislativa en la que Alberto Fernández dio su cuarto y último discurso/mensaje/informe de gobierno. Cristina Kirchner, vicepresidenta. Cecilia Moreau, presidenta de la Cámara de Diputados. Claudia Ledesma Abdala, presidenta provisional del Senado. La vicepresidenta sigue siendo la política más importante de este país. Por eso la aman, y también la odian. En octubre hay elecciones. Y todavía es pronto para saber qué va a pasar. ¿La foto del día?".

No sé si fue la foto del día, insisto: miren a estas tres mujeres.

Observen sus poses, sus cabellos, el color de sus ropas, sus manos, sus pies, cómo miran o no a la cámara. Alguien me podrá decir que favorece a Cristina, con intención, porque es quien ocupa la centralidad del recuadro y la luz cae sobre ella como no lo hace sobre las otras dos mujeres. Y sí, es la vicepresidenta.

Sigamos.

¿Qué ven si no supieran quienes es quién?

Yo veo dos tipos de mujeres. Dos de ellas con estilo conservador, timorato y uno más, canchera, con una mano en el bolsillo, suelta, sexuada. Bien parada en lo que es, quiere y hacia adonde va. No veo a alguien en retirada ni como mujer, ni como política, ni como abuela, ni como madre.

Alejandra Pizarnik escribió alguna vez bajo el título "La palabra que sana": "Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa".

Y en ese final me planto, al recordar a la vez una fotos que vi el año pasado en el Museo Evita de Buenos Aires (no faltará quien me siga insultando y diga, "ya vuelve con la retórica peronista esta mina"). Es que ahí, si lo visitaron o visitan, verán en un pasillo con paredes azules y piso damero, una línea histórica con las fotos de las primeras damas de los ex presidentes de la Nación y al final la de Eva Duarte.

Si no me falla la memoria, allí se ve, entre otras, a Josefa Julia Bouquet (esposa de José Figueroa Alcorta), a la soprano lírica Regina (pareja de Marcelo Torcuato de Alvear) y a Aurelia Madero Buján (pareja del ex presidente de facto José Félix Uriburu).

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Pulposas, formales en su vestimenta oscura y peinados, serias hasta lo sobreactuado, varias con sus maridos en el centro y con sus hijos. Aparentando mucha más edad, a los ojos actuales.

Y al final, Eva, otro modelo de mujer, en una foto de las que Pinélides Fusco sacó una tarde de 1948 en la casa de verano de San Vicente, en las afueras de Buenos Aires.

Allí se la ve a esta mujer rubia, de 29 años, sola (no al lado de su marido, el presidente). Con pelo largo y suelto, sensual aun ropa holgada para su talle,de colores claaros: nada la pone rígida, ni su vestimenta ni su pelo ni el protocolo.

En esa serie, el fotógrafo "de Perón y Eva" retrató a su modelo hablando por teléfono, riendo a carcajadas ante un piano que simulaba tocar o peinándose frente a un espejo. Dice la leyenda sobre ese momento que Perón sacó agua de la heladera y censuró al fotógrafo.

"Esa no va", le dijo, "porque la heladera es una General Electric y yo tendría que tener una Siam", de fabricación nacional. Vaya una a saber si fue así. Tampoco es el eje de esta historia, de la que Fusco fue tan parte como en aquella otra foto, para mí conmovedora, de ese 17 de octubre de 1951 cuando se la ve a Eva, con cáncer, llorando en el pecho de su marido, en el balcón de la Rosada.

Allí sí se los ve juntos, en un momento de vulnerabilidad (porque estas mujeres fuertes también lloran y sufren, claro). Fusco aquella vez vez levantó su cámara sobre la cabeza del funcionario que lo precedía y registró una imagen fundacional del mito peronista. Captó a la otra mujer, que con su cuerpo, como con las palabras "dice lo que dice y además más y otra cosa".

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