El expresidente Mauricio Macri relanzó el PRO y mira hacia el futuro
06:30 hs - Domingo 22 de Marzo de 2026
La imagen sonó un poco nostálgica, aunque el discurso fue para proyectar futuro. Al menos describió dónde quiere Mauricio Macri que se instale el PRO. Logró su foto de familia, aunque se sabe que no es muy unida. No por mala onda, pero cada uno tiene que pensar en su porvenir antes que en el del partido que ayudaron a crear.
Había una gran expectativa sobre si el líder amarillo iba a hacer algún anuncio resonante, pero eso no ocurrió. La única que tiró una línea fue María Eugenia Vidal, quien confirmó que competirían en todo el país. ¿En la presidencial también? ¿Eso significa que querrán que sigan existiendo las Paso? ¿El presidente se los aceptará? ¿Es una manera elegante de “chantajear” para que les den más espacios en las listas legislativas o en una eventual segunda administración? ¿Es cierto que el ingeniero está haciendo un casting de outsiders para que alguno represente al PRO? Demasiadas preguntas que no tendrán respuesta fácil ni rápida. En todo caso, implicarán nuevas fricciones con el comando libertario, el cual mira a su socio como a un celular viejo.
Macri perdió poder de fuego en los últimos dos años. Se le fueron, entre otros, Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta, Luis Juez, casi del todo Diego Santilli, y varios ya no se referencian en él, como Toto Caputo y Federico Sturzenegger. En la foto de jueves pasado estuvieron sus tres mandatarios, pero solo el primo Jorge responde bastante (no del todo). Rogelio Frigerio hizo alianza con LLA en su provincia, mientras que Ignacio Torres es un enfant terrible que juega a varias puntas al mismo tiempo. Es lo que hay.
Sin embargo, esa pérdida no significa que no pueda ocupar un rol estratégico de acá a octubre de 2027. Tiene doce diputados y tres senadores, lo suficiente como para entorpecer la aprobación de una ley o modificar un proyecto. Pero, ¿cuáles son sus limitaciones para ejercer el rol de chantaje? Serían tres:
1. Lo que le queda de base electoral: son votantes disgustados con Javier Milei, pero lo peor que podría ocurrir sería un regreso del kirchnerismo. En un escenario muy polarizado, esos puntos de intención de voto que tuviese el PRO se diluirían.
2. El margen de negociación e influencia: si tira mucho de la cuerda, puede quedarse sin el pan y sin la torta.
3. El propio ejército: mantener a sus bloques unidos, cohesionados y disciplinados tampoco es tan sencillo. De modo que debe ser muy cuidadoso en la tarea de contención permanente (algo que no le salió muy bien los últimos seis años).
Pero este calabrés es memorioso y seguramente se cobrará algunas deudas, tarde o temprano. El tema es cómo y cuándo, porque podría quedar como salvador de la Patria o como enemigo público número 1, dependiendo de cómo maniobre en los próximos 20 meses. Le espera un trabajo quirúrgico.
En sus zapatos
Es difícil estar en sus zapatos porque debe coordinar la utilidad de la herramienta política, su rencor personal con Milei y sus exfieles, y su avidez por los negocios. Es como en el jenga: una pieza mal quitada, puede derrumbar todo. En el acto de Parque Norte comprometió su apoyo global con los cambios que está haciendo el presidente, al tiempo que reconoció que tenía diferencias. Autodefinió al PRO como “el próximo paso”, los que vienen a blindar las transformaciones, a completar el rumbo. De ese modo, le trató de poner un nuevo horizonte a la fuerza.
Acá surgen tres preguntas:
1. Lo que dijo e hizo, ¿sirve? Lo peor que podría ocurrirle a un espacio político es no hacer nada. De ese modo, al menos fuga para adelante, le puso un título al propio futuro. No suena genial, pero algo es algo.
2. ¿Podría haber hecho otra cosa? No mucho, pero esa idea de “completar” el rumbo, blindarlo, requeriría una lista de proyectos o ideas para saber qué ofrece el PRO que no está haciendo LLA para “los millones de argentinos que todavía esperan que su vida mejore”.
3. ¿La tropa compró o solo puso la cara para ver qué onda? Después de tantos errores políticos desde 2019, todos en ese mundo están precavidos. Nadie quiere ser el próximo Horacio ni Patricia. El calabrés no se caracteriza por ser muy contenedor. Cuando el comandante en jefe erra en varias jugadas, los coroneles empiezan a pensar en sus propios intereses.
En un mundo tan inestable y lleno de incertidumbres por factores ajenos a los actores políticos y a la Argentina, todo es posible. La gloria o Devoto, como se dice popularmente. De modo que nada puede quedar descartado completamente. En todo caso, se le pueden asignar distintas probabilidades a los escenarios. La posibilidad de que Macri se reconcilie con la mayoría de la sociedad y pueda volver a ser un candidato presidencial competitivo, tiene pocas chances. Entre otras cosas, porque son etapas en la vida que se van agotando. Que él pueda seguir siendo un protagonista los próximos tiempos, es bastante más esperable. La “fase Milei” de la historia puede traer muchas sorpresas aun.