Martes 27 de Septiembre de 2022
El fútbol rosarino transita por un momento magro y la dirigencia parecería no encontrarle la vuelta para revertir la situación. Los malos resultados ubicaron a Newell's y Central en situaciones incómodas, con dudas, indefiniciones y luchas internas que dejan de lado el bien de una entidad. Y eso repercute indefectiblemente en el andar y terminan siendo un equipo más del torneo a pesar del peso y poderío que ostentan.
En el canalla la mayor preocupación pasa por el "poder". Las elecciones están establecidas para diciembre, pero aún se lucha con el fin de cambiar la fecha. Parecería haber quedado de lado lo futbolístico y donde Carlos Tevez duda en continuar porque no ve el futuro. Se encuentra solo dentro de un club con un presidente que se alejó y quedó en manos de un interino, precisamente que se postula para ser elegido.
Tevez levantó la mano para decir "acá estoy, ¿con quién hablo?". Está inmerso en el desconcierto canalla, donde da la sensación de que importa más el poder, el estar al mando. Si importa el club, como dicen y señaló el Apache, debería haber un consenso pensando a futuro. Algo que en la realidad parecería imposible precisamente por los celos o intereses de cada uno. Igualmente, fue un llamado de atención y todo indica que seguiría dirigiendo al canalla tras el respaldo de un sector de la oposición.
Newell's transita también por los carriles de cierta desorientación -está mejor ubicado en la tabla que el canalla-. Al menos con la idea de un conductor del equipo. La búsqueda llevada adelante no generó el arribo del DT elegido y el paso del tiempo llevó a pensar en mantener a Adrián Coria -DT interino- hasta el final del campeonato. A esta altura lo más lógico en la búsqueda de dar con el indicado. También porque si el apuntado tiene trabajo la CD no tiene otro camino que esperar.
Nunca fue ni será fácil manejar a los clubes de la ciudad. Las críticas son constantes, más aún cuando el andar de los equipos no son los esperados. O las inversiones que se realizan fracasan o no son del todo aciertos.
Los que mandan deben tomar decisiones y no transitar por el camino de las indefiniciones. Pero eso -da la sensación- es fácil de decir y difícil de concretar por las razones que sean: celos, intereses o falta de determinación.