Era una cita

Miércoles 22 de Marzo de 2017

En 1976 Claude Lelouch filmó un corto que eclipsó la celebérrima persecución protagonizada por Steve McQueen en "Bullit" ocho años antes. Es que el realizador francés condujo un poderoso Mercedes Benz por las calles de París a las 5.30 de un día de agosto a velocidades inimaginables pasando por los lugares más emblemáticos de la Ciudad Luz, con el tránsito abierto, entre los autos y los transeúntes, esquivando por milésimas de segundo las palomas que se le cruzaban, corriendo en algunos tramos a 230 y 240 kilómetros por hora, atravesando semáforos en rojo en anchas avenidas sin apenas levantar el pie de acelerador, subiéndose a la vereda para sortear camiones de la basura y metiéndose a ciegas en angostas callecitas.

La vertiginosa secuencia fue filmada de un tirón, y durante los poco más de ocho minutos que dura el espectador queda clavado en la silla experimentando la misma adrenalina que el suicida cineasta y piloto. No hay trucos de cámaras ni efectos digitales en los 10 kilómetros de recorrido.

Abundar en ese corto titulado "C'était un rendez-vous" ("Era una cita") sería una fruslería, se puede ver todas las veces necesarias _con una no alcanza_ en YouTube. Lo relevante es qué lejos quedó esa época. En la París actual Lelouch no hubiese recorrido cien metros que ya lo hubiesen acribillado a balazos agentes de no menos cuatro fuerzas de seguridad.

"Era una cita" muestra que hace 40 años el mundo sostenía una bohemia eterna, revelada magistralmente por Blake Edwards en "The party" a fines de los '60.

Esa vida no vuelve. Pero, quizás se mantenga ese impulso irresistible de embarcarse en un gesto quijotesco por alguien.