Lunes 10 de Abril de 2017
Son cada vez más notorios y aunque se manifiestan en grupos cerrados, crecen los que elige desconectarse de las redes sociales. Algunos llevan la premisa más allá y abandonan, además, los teléfonos inteligentes quedándose con esos que solo permiten recibir llamadas y mensajes de texto prescindiendo de internet. Otros, apenas se quedan con un e mail que revisan esporádicamente.
Pareciera que resulta difícil que se hagan notar los que optan por el silencio digital, pero algo hay porque hasta Nokia, que reverdece laureles, sacó un ultimísimo modelo apto solo para esa modalidad espartana de comunicación.
La mayoría discrepa con Facebook, con las intromisiones extemporáneas de los smartphones, pero como siempre, los malos de la película permanecen agazapados.
Porque no falla, cuando más se necesita aparece el dinosaurito Rex avisando que se cortó la conexión. La máquina entonces se ofrece a revisar conexiones, manda a revisar los routers que siguen mostrando su rosario de lucesitas parpadeantes, se aprieta un botoncito, otra luz distinta que se enciende a intervalos cortos y después se apaga, y así hasta que la PC se digna a mostrar la pantalla que se estaba usando. Por unos minutos nada más, después, aparece otra vez el dinosaurito con cara de compungido.
De nada vale llamar a al compañía. Una lejanísima joven dirá con tono impersonal que está tomado el reclamo. ¿Cuál problema?, no hay que preguntar, es más fácil dar con el cáliz sagrado de los caballeros templarios que desvela a Indiana Jones.
Al final, tienen un poco de razón los desconectados, pero sin internet uno se pierde mucha diversión.