Cristina, el único sostén de un presidente en caída
Claves. La ausencia de liderazgo de Fernández alcanza ribetes sorprendentes. La vicepresidenta le marca la cancha y lo socorre en la emergencia

Jueves 06 de Mayo de 2021

El liderazgo del presidente Alberto Fernández está por el piso. Otra vez (y van...) tuvo que salir Cristina Kirchner a sacarse la foto de rigor junto al mandatario para sostenerlo. Quién lo hubiera dicho hasta hace un par de años.

  Esta guerra de estupideces entre el gobierno y la oposición de Juntos por el Cambio les está costando caro a todos. Tampoco se mantiene como hace unos meses la imagen de Horacio Rodríguez Larreta, aunque que parezca lo contrario por el blindaje mediático que le dispensan los medios nacionales.

  Rodríguez Larreta juega con fuego, la Corte Suprema amplía la intensidad de las llamas y Mauricio Macri denuncia que “la democracia argentina está amenazada”. Casi a la par que la ex presidenta, quien señaló que la Corte busca auspiciar un golpe con sus fallos. Cristina vs. Macri, una pelea que le cuesta demasiado a la Argentina. Que ya le costo demasiado al país.

El dinosaurio sigue allí

  Fernández no tiene poder ni para sostener las decisiones de su ministro de Economía. Como en el microrrelato del escritor guatemalteco de origen hondureño Augusto Monterroso, el subsecretario de Energía, Federico Basualdo —ya no el dinosaurio de Monterroso—, sigue allí.

  Pero la caída de Fernández no es neutra para el Frente de todos. Involucra a todo el espacio, nadie se salva solo en los números, y menos en la previa a un acto electoral. Por eso, ayer Cristina y Sergio Massa salieron a bancar fotográficamente al presidente.

  Se dice en la jerga que los que tienen el olfato más sensible son los jueces, y máxime los jueces de la Corte Suprema. Jamás hubiera salido esa resolución a favor de Rodríguez Larreta si el gobierno nacional estuviese en leve ascenso. “Los supremos saben identificar el olor a cala”, exagero, el martes, un periodista político en las redes.

  Lo cierto es que el peronismo en el poder no le perdonará a Larreta estos momentos. Aunque el deseo primario de Fernández sea volver a estar cara a cara con el jefe de Gobierno, Cristina le ha declarado la guerra.

  Se ha terminado definitivamente (aunque en política nada es para siempre) esa discusión respecto a la identidad política de Fernández y al peso específico de Cristina. Hoy, el peronismo es Cristina. A Fernández (si es que tenía algunos votos), se le han ido todos. Quedan los votos del kirchnerismo.

  Esto tiene una explicación clara. Los gobernadores han demostrado que sólo quieren conservar territorios, no meterse en una pelea contra la vicepresidenta. Salvo Juan Schiaretti, quien no ve la forma de camuflarse con Juntos por el Cambio. En Córdoba habrá un aluvión de votos amarillos y Schiaretti no tiene mas reelección.

  En Santa Fe hay una impasse , producto de la situación que atraviesa Miguel Lifschitz, el gran elector de la oposición. Todos los gobernantes (provincial, municipal y nacional) han caído en las encuestas hechas en rosario, donde marcha primera la inseguridad en las preocupaciones de la sociedad. Es mas, Santa Fe es la única provincia en la que sucede esto.

 El tiempo pasa y ya nada es igual a lo que era. El intendente de Rosario, Pablo Javkin, apuró a Omar Perotti con el tema del cierre de las escuelas y el gobernador tuvo que viajar ayer a entrevistarse con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

  A juicio de quien esto escribe, con récord de muertos desde el inicio del coronavirus, que los chicos no vayan a las escuelas cinco días es mas un beneficio que un problema. Pero es políticamente incorrecto que los gobernantes sostengan esa apreciación. Así estamos.

  En las últimas horas se firmó el decreto de convocatoria a elecciones primarias y generales, aunque todo dependerá de lo que defina nacionalmente el gobierno.

  Si la ola crece, no sólo postergarán las Paso sino que se irá a un sistema de lemas para fin de año, en donde se resuelvan las dos elecciones en un solo acto.

  El mensaje del gobernador Perotti a los santafesinos pareció indicar un nuevo esquema de gobernabilidad, atando las decisiones al consenso con los legisladores para evitar que siga el cambalache de agresiones dialécticas de todos contra todos. La gente no quiere ni escuchar a los políticos, mucho menos a los políticos arrojándose culpas y reproches.

  Nadie sabe cuándo se terminará la pandemia, mucho menos si se convertirá en epidemia. Sea como fuere, sí es un hecho la caída de la clase media. Y es la clase media la gran dinamizadora de los cambios políticos en la historia.

  La incertidumbre es un rasgo de época, como la inflación, el desempleo, los salarios corriendo desde atrás a todo. Y no son pocas las voces que dicen que lo peor aún no pasó. Esa cuestión no sólo es regional, sino que abarca a todas las provincias, principal motivo para que las elecciones se nacionalicen.

  Y, al fin, la grieta, la polarización, el descrédito mutuo ha sido un cheque jugoso para macristas y kirchneristas que, ambos, cobraron puntualmente en la ventanilla del banco. Aunque a la gente le vaya cada vez peor.