Lunes 30 de Noviembre de 2020
El fútbol rosarino no protagonizará la Copa Diego Maradona. Otra vez los equipos de la ciudad se ubicaron por debajo de la media. Como en las últimas temporadas. Y esto no es casualidad. Es el resultado de las políticas deportivas que las gestiones adoptaron. Administraciones que aún perduran. Las que futbolísticamente han vaciado de contenido a los clubes, porque esta realidad trasciende a Frank Kudelka, al Kily González y también a los planteles.
La obsecuencia manifiesta hacia el poder de la AFA alineó a los directivos de Central y Newell's en la organización de torneos sin descensos ni compromisos económicos, camuflando así el único interés que los moviliza: el perdurar pese a la precariedad de sus gestiones. Sin siquiera importarles preservar y estimular la lógica ambición de disputar el título de cada certamen.
Devaluaron la competencia y también la pretensión. Porque los clubes de Rosario son dos grandes que fueron empequeñecidos desde lo futbolístico por los directivos de los últimos años. Como si lo único que les importara es no tener problemas de descenso o conformarse con planteles carentes de recursos. Un acto de cobardía que no se condice con la esencia de los hinchas. Porque si algo identifica a canallas y leprosos es el orgullo de pertenencia forjado en la búsqueda constante de imponerse en cada desafío. Esa identidad que posicionó a la ciudad como sinónimo permanente de calidad en el juego.
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La añorada cantera rosarina se fue deteriorando porque las dirigencias se dedicaron a improvisar con ampulosos pero inconducentes proyectos. Las inferiores no sólo no producen lo más difícil sino tampoco resuelven lo más sencillo. Puede ser lógica la dificultad de formar un creativo o un goleador, pero hoy han incorporado arqueros, zagueros mayores y lentos, y algún que otro delantero intrascendente.
La realidad futbolística de Newell's y Central está atravesada por la decepción. Una sensación que no es reciente. Está ligada a las paupérrimas políticas deportivas que tienen los clubes. Las que fijan los dirigentes. Y padecen los hinchas.
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Tal vez ya no alcance con revisar la táctica de los entrenadores ni la técnica de los jugadores. Es muy probable que lo que haya que replantearse son las gestiones de los clubes. Las que formatearon esta nueva frustración.