Jueves 21 de Abril de 2022
Central no sale de su crisis. No pudo el Kily González ni puede Leandro Somoza. La sumatoria de malos resultados llevó a la entidad a no pelear por nada, nadar en un mar de incertidumbre y aumentar el descrédito. Jugadores, cuerpo técnico y dirigentes quedaron inmersos en una situación de caos futbolístico e institucional. Y lo más preocupante es que no hay un atisbo de salida.
Siempre, o en la mayoría de los casos, la responsabilidad es "del anterior". Y claro que el Kily carga con una importante cuota de culpas, pero no es el único. Mánager y dirigentes también tienen una parte de la misma. Somoza llegó para encauzar un barco a la deriva, pero no pudo tomar el timón con fuerza y todo continúa en la misma dirección, el de las vacilaciones. “Solo llevo 25 días en el cargo, hay que mantener la tranquilidad”, expresó tras la nueva derrota que cosechó el canalla, esta vez frente al insípido Lanús.
En el análisis objetivo está en lo cierto y en el fútbol la magia no existe. Poco y nada se cambia de un día para otro, más aún cuando tomó el mando de un plantel armado. También es verdadero que en este deporte el tiempo no existe. Es ahora o ahora. El proyecto es solo una palabra que cae bien, pero que en el mundo real del fútbol no se aplica ni respeta.
La salida del Kily sirvió para desactivar en parte la ola de críticas. Somoza fue el elegido después de otras opciones que desistieron de afrontar el desafío. Un DT debutante que carga con ciertas responsabilidades, pero que a esta altura las culpas mayores están repartidas entre dirigentes y jugadores. Central perdió 7 partidos de 11 y cierra la Zona B. Números que dejan en evidencia el pésimo andar en el torneo y con problemas de promedio a futuro
¿Y ahora? Es la gran pregunta y debe responderse con acciones. La pelea será interna, con dirigentes apuntados por sus decisiones erróneas, opositores que aprovecharán la situación y jugadores que preparan su salida de la entidad. El que queda debilitado es el club, porque los nombre pasan y el caos y las deudas quedan.