Con back en hoteles y gastronomía, Damián Scaglione y Germán Vernet relanzaron vieja marca y la adaptaron a una propuesta de tragos para disfrutar al aire libre
09:09 hs - Domingo 08 de Febrero de 2026
Emulando a los bares de regiones asiáticas como Indonesia o Malasia, y de la zona mediterránea como Mallorca y otras islas españolas, un proyecto busca trasladar el espíritu playero a la ciudad de Funes. Se trata de The Green Bar, una propuesta de los socios Damián Scaglione y Germán Vernet para acercar coctelería de autor y una experiencia de relax en Avenida Fuerza Aérea y Galindo, una zona estratégica, impulsada por el crecimiento comercial de los últimos años y su cercanía a barrios cerrados como Funes Hills, San Marino y Kentucky.
El espacio cortó cintas a mediados de enero y ya atrajo la atención de vecinos de la zona e, incluso, de público rosarino que busca desconectar de la rutina diaria en un entorno tranquilo, alejado de los ruidos y las luces fuertes de la ciudad. En diálogo con Negocios de La Capital, los socios, que se conocieron a través de un amigo en común, dieron más detalles de la propuesta: “Es un chiringuito que abrimos en un terreno al aire libre, lleno de palmeras y con la idea de que se genere un ambiente descontracturado, donde la gente viene y puede consumir y estar sentada en el césped”.
Viajar para emprender
La idea con la que armaron el bar es llevar a Funes el conocimiento que ambos adquirieron en los viajes realizados por distintos países. Germán, por ejemplo, es licenciado en Hotelería y siempre se dedicó a la gastronomía. De hecho, la marca The Green Bar es una creación suya: un local que abrió en 2009 y mantuvo durante cinco temporadas, hasta que decidió cerrarlo para viajar a la costa de España. Allí se metió de lleno en la gastronomía de hoteles cuatro o cinco estrellas y conoció de cerca formatos como los tiki bares, con estética de playa, naturaleza alrededor, iluminación cálida y una barra de tragos al aire libre, ideal para la temporada de verano.
Por su parte, Damián también sumó experiencia a partir de viajes y recorridos laborales en el exterior. Además de dedicarse a la joyería, actividad que desarrolla de manera independiente y paralela al bar, con la elaboración de piezas en plata y oro, trabajó en distintas barras de bebidas de alta rotación, especialmente en México, donde profundizó su formación en coctelería, manejo de protocolos y trabajo con proveedores de bebidas y marcas internacionales. Estos mismos vínculos son los que hoy gestiona en The Green Bar para acercar al público marcas de primer nivel como Chandon, Pernod Ricard, Havana Club y Beefeater, además de etiquetas de productores locales como gin La Salvaje, que tiene su fábrica en Roldán.
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Según contaron, el terreno donde están ubicados pertenece a la familia de Germán y funciona como una pequeña plaza donde conviven distintas propuestas que se complementan con la barra de tragos. Una de ellas es un puesto de comidas y bebidas que vende pizzas y empanadas, y la otra es la heladería Esther. Se trata de una superficie amplia, de unos 900 m², ubicada frente al barrio privado Funes Hills. “Arrancamos con la idea de retomar este proyecto que Germán había tenido en su momento y aggiornarlo, especialmente en lo que respecta a la coctelería. Antes todo estaba unificado, él vendía comida además de tragos; ahora la propuesta se dividió y nosotros nos enfocamos exclusivamente en la barra de bebidas”, explicó Damián.
Un lugar de desconexión en Funes
Si bien en los últimos años Funes se convirtió en un terreno fértil para la proliferación de food parks, con decenas de carritos que ofrecen variadas opciones gastronómicas en espacios verdes ambientados con guirnaldas y tablones para compartir, los socios decidieron diferenciar su propuesta. En su caso, apuestan por un formato más “chill” y menos masivo: con solo tres marcas, el espacio funciona más como un pequeño polo gastronómico que como un food park tradicional.
“Queremos darle a la gente la misma comida que en el patio de su casa, disfrutar de los tragos como si el lugar fuera suyo. Es muy ameno por la forma de sentarse, la ubicación de las mesas y las sillas. Es cálido, no está muy iluminado, es más exclusivo, ideal para charlar”, señalaron y agregaron que es un espacio pensado para toda la familia, por eso se encargaron de incluir en la carta opciones de tragos sin alcohol y otras bebidas frescas como gaseosas y batidos tipo smoothies. “Viene el abuelo con su nietito chico, vienen amigos, parejas y grupos, por la cercanía a distintos barrios, muchos llegan caminando”, detallaron.
En cuanto a la zona, sostuvieron que viene creciendo con fuerza en desarrollos comerciales, debido al crecimiento demográfico que viene teniendo. “En toda esta parte, hay unas 3.000 familias que son potenciales clientes”, sostuvo Damián. La idea de los socios es conseguir que el público los acompañe también en los meses de frío y poder mantener la propuesta todo el año, aunque barajan algunos eventos para la época otoño/invierno, como catas de vinos. “Si la gente nos acompaña, tenemos la posibilidad de adaptarnos para el invierno. Se pueden armar fogones y vienen unas antorchas de fuego con estufas pensadas para aclimatar el espacio”, explicó Germán.