Sergio Colatti, dueño de las marcas de ropa This Week y O'Assian, explica cómo hace para adaptarse, competir y seguir creciendo frente a la crisis textil
08:56 hs - Domingo 31 de Mayo de 2026
“Yo solo importo lo que no se puede fabricar en la Argentina, todo lo que se puede hacer acá lo hago acá porque defiendo la industria nacional”. Las palabras pertenecen a Sergio “Gringo” Colatti, empresario con más de 35 años en la industria textil y al frente de las marcas This Week y O'Assian. Para un referente del rubro, la frase tiene un peso singular ya que no es la primera vez que debe adaptar su negocio a nuevas reglas de juego, atravesar crisis económicas o reinventarse para sobrevivir en un mercado cambiante.
Esta vez, el escenario está marcado por la caída del consumo, la apertura de importaciones y una presión cada vez mayor de la competencia china. Sin embargo, Collati asegura que todavía existen herramientas para resistir y crecer en un contexto cada vez más desafiante. En diálogo con Negocios de La Capital, el empresario comparte la fórmula que, según su experiencia, permite sostener precios competitivos sin resignar calidad ni diseño. Para él las bases son: cooperación entre industriales, eficiencia en costos y una apuesta fuerte por los productos en los que Argentina todavía puede marcar diferencia.
“Hay un montón de cosas que se pueden abaratar con una estrategia de solidaridad y empatía con la industria. Y después está el entender que tenemos productos para competir. China es muy bueno en producciones masivas, pero nuestros diseños son mejores y también otras prendas como, por ejemplo, los jeans, que le compiten a cualquier fabricación del mundo”, afirmó el empresario, quien en el año 89 se alió con un exsocio para arrancar This Week, marca que fue famosa por sus diseños innovadores y con la que fue abriendo locales en distintos puntos del país, llegando a tener trece en la actualidad y una próxima apertura que se viene para la ciudad de Mar del Plata.
Aprender a diversificarse
Si bien Sergio se define como un apasionado de la indumentaria y de su fábrica textil, su paso por el sector incluyó algunas idas y vueltas. Sus comienzos no estuvieron ligados a la indumentaria, sino a la gastronomía, rubro que supo abrazar por una tradición familiar en la elaboración de pizzas caseras. Fue esta habilidad lo que llevó a los Colatti a mudarse de Mendoza a Rosario en un viejo auto, modelo Gordini, cuando Sergio tenía apenas seis años, motivados por la oportunidad de abrir un negocio propio. Así nació Gringo’s Pizza, en Dean Funes y San Martín, que muchos rosarinos recuerdan ya que fue la primera en arrojar la masa al aire en frente del público, vieja costumbre italiana.
La cultura del trabajo se le impuso desde la infancia: “hacía Carlitos arriba de un cajón de Coca-Cola porque no llegaba a la altura de la carlitera”, recuerda sobre sus primeros pasos en el local, lo que le dio formación y disciplina para aprender. Aunque, tras un breve éxito, el negocio tuvo un final abrupto debido a la crisis económica de la Circular 1050, una normativa del Banco Central emitida en 1980, durante la última dictadura cívico-militar, que indexó créditos hipotecarios, haciendo que miles de deudas se volvieran impagables, siendo el padre de Sergio uno de los que cayó en bancarrota.
Tras perderlo todo, el ahora referente textil contó que tuvo que valerse de ese saber gastronómico para sobrevivir y a los 16 años emigró junto a sus dos hermanos a Estados Unidos para trabajar haciendo pizzas por 500 dólares a la semana. Fue una experiencia muy fuerte para un joven que venía de tenerlo todo, pero que al mismo tiempo forjó en él un espíritu resiliente. Al poco tiempo decidió volver al país para acompañar a su madre, quien estaba atravesando un mal momento. Ya en el país, Sergio se reinventó como productor de espectáculos, convirtiéndose en el representante del músico César "Banana" Pueyrredón.
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“Fui yo quien tuvo la idea de llevar al artista a los teatros, al detectar que gran parte de su público eran menores de edad que no podían ingresar a los boliches donde él solía tocar. Logramos un récord histórico, agotamos cinco funciones en el Teatro Astengo, hasta que después nos superó Sandro que llegó a diez”, aseguró Colatti, quien ya desde muy joven demostraba su tenacidad para los negocios. Esa visión fue la que le permitió recuperar parte del dinero perdido por la familia para comprarle una casa a su madre.
Los inicios en la indumentaria
En un segundo periodo en Estados Unidos, el empresario abrió una pizzería en Filadelfia que luego vendió al fallecer su padre. Así, regresó por segunda vez a la Argentina en 1989. Aunque planeaba apostar por una agencia de autos, un encuentro fortuito con un joven diseñador que buscaba venderle un vehículo tras fundirse lo llevó a crear juntos la marca de ropa This Week. El proyecto inició formalmente el 22 de octubre de ese año como un homenaje al cumpleaños de su padre lo que, según Sergio, le dio la bendición para que el negocio tuviera éxito, objetivo que lograron al poco tiempo.
“Hacíamos ropa totalmente vanguardista, algo muy novedoso para la época”, recordó Colatti, quien integró la marca hasta 1996, cuando decidió separar caminos de su socio debido al desgaste de la relación entre ambos. Luego de vender su parte, se involucró en el desarrollo del proyecto Aldea, en Funes, y también fue uno de los creadores de la radio Radiofónica, junto a sus socios Edmundo Díaz de Lezana y Martín Arribillaga, antes de radicarse en Miami en 1999.
Ya en Estados Unidos, se consolidó como inversor, adquiriendo el Hotel Carlton sobre la mítica Collins Avenue para desarrollar una red inmobiliaria. “En Rosario había negociado la venta de hoteles como el Majestic y el Savoy y me sorprendió el buen precio que tenía el Carlton así que lo adquirí y con un grupo de veinte argentinos nos fuimos a remodelarlo”, contó Colatti.
Sin embargo, momentos personales difíciles como la pérdida de un embarazo de su mujer, hicieron que el empresario tomara la decisión de regresar definitivamente a la Argentina en el 2006, junto a su esposa, Constanza, y sus dos hijos. Al volver, se reencontró con su antiguo socio, quien había quebrado y perdido la marca de ropa tras una serie de negocios fallidos con un grupo de inversores. Movido por el cariño que tenía hacia el proyecto del que había sido pieza original, Colati decidió recuperar la marca, reclutó a los empleados que habían quedado en la calle tras la quiebra y relanzó la empresa, a la que decidió sumar la línea de indumentaria femenina: O'Assian.
Competir con las mismas reglas
La acutalidad enfrenta a la industria textil argentina a uno de los escenarios más complejos. Más allá de la recesión, el avance de gigantes internacionales como las plataformas de venta online chinas Shein y Temu pusieron en alerta a gran parte del sector. Sin embargo, el empresario asegura que el problema no es la competencia en sí misma, sino las condiciones en las que se produce. “Me encanta competir, estoy preparado para hacerlo en el mundo, pero me preocupa cuando no existen las mismas reglas de juego. La competencia tiene que existir, es sana, pero todos tienen que jugar partiendo de las mismas bases”, afirmó.
Según sostuvo, el problema principal se da en que muchas plataformas extranjeras, como las mencionadas, logran ingresar productos al país sin afrontar la misma carga impositiva que los fabricantes locales. “Vos no podés traer mercadería por courier sin pagar impuestos, pero terminan entrando igual y sin controles. No rige la ley antidumping y eso genera una competencia desigual”, sostuvo. También cuestionó el impacto ambiental y productivo de ese modelo globalizado de consumo masivo, donde estas mismas compañías descartan toneladas de ropa que se acumulan como basura, dañando recursos naturales.
Lejos de reclamar un cierre de las importaciones, Colatti considera que el desafío está en encontrar nichos donde la industria argentina todavía pueda diferenciarse. “Cuando competís solo por precio no podés ganarle a China. Tenés que competir en calidad, diseño y pertenencia de marca para que el cliente te elija”, señaló. Con esa lógica, la firma decidió sostener una estructura liviana y flexible, gran parte de la confección se realiza a fasón, es decir, de forma tercerizada, una estrategia que, según el empresario, les permitió anticiparse al ajuste económico y sostener la actividad.
“Yo podría importar toda la colección de This Week si quisiera, pero cada taller que se cierra no vuelve a abrir. Hay un know how muy difícil de recuperar porque son personas que llevan años de formación y detrás de ellas hay cientos de familias, son 25 mil puestos de trabajo que genera la industria”, remarcó el referente textil.
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En la operatoria diaria trabajan sus hijos varones, Antonio y Gian, mientras que su tercera hija, Chiara, se encuentra estudiando en la Universidad de Palermo. Espera que en algún momento también pueda sumarse a esta “gran familia”, como le gusta definir a su empresa, la cual actualmente emplea a unas 60 personas de manera directa y a más de 100 de forma indirecta.
A su vez, mencionó la red de clientes mayoristas que compran a su fábrica para revender las marcas en sus tiendas. Son alrededor de 200 en todo el país y representan el 30% de las ventas totales de la empresa. El resto se divide entre la venta directa en sus sucursales, que concentra un 50%, y el ecommerce, que aporta el 20% restante.
Además, avanza con nuevos proyectos en el local que las marcas This Week y O'Assian ya tiene en la esquina de Córdoba y Corrientes. Allí buscarán aprovechar los 320 metros cuadros que tiene el espacio para sumar dos nuevas propuestas. Por un lado, abrirán This Coffee, un bar de estilo clásico con café de especialidad y una oferta acotada de gastronomía gourmet. Por otro, en el subsuelo del lugar planean desarrollar un coworking durante el día que por las noches funcionará como speakeasy orientado a eventos privados. La fecha de inauguración será como máximo en dos meses.