Nacieron como carbonería, se hicieron fuertes en el segmento de maderas y luego dieron el salto a los pisos, revestimientos y encofrados. La cuarta generación cuenta el camino de Miceli y sus desafíos
08:05 hs - Domingo 26 de Abril de 2026
La receta de la familia Miceli para llegar a cumplir 100 años en el mercado tiene condimentos claros: tener la cintura para adaptarse a los cambios en la demanda en Argentina y dar pasos lentos pero muy firmes a la hora de proyectar su crecimiento. Con esas premisas sobre la mesa, esta empresa rosarina, hoy en manos de la cuarta generación, sigue escalando en el mercado con el anuncio de una nueva inversión destinada a abrir un moderno showroom en su casa central sobre Presidente Perón al 8100. En este encuentro con Negocios de La Capital, Luciana y Nicolás Miceli cuentan la historia de la marca, así como el plan de negocios que tienen por delante en este año aniversario.
Para entender el presente de esta empresa, cuya especialidad es la venta de pisos, revestimientos, encofrados y maderas, es clave entender su evolución. Miceli nació como una carbonería en 1926, de la mano del bisabuelo de Luciana y Nicolás, quien vendía por aquellas épocas sólo carbón hasta que incorporó la venta de derivados forestales, como leña y postes para alambrados de campos. Así ingresaron en el segmento de las maderas, y allí tuvieron un crecimiento exponencial, tanto que fue su core business durante largos años, vendiendo desde madera en rollo, que traían de la selva misionera como posteriormente madera en tabla importada desde Bolivia, Brasil y Paraguay. Décadas después llegó el momento de dar el salto e incorporar nuevas unidades de negocio.
“Todos los que éramos 100% madereros fuimos mutando como consecuencia de la baja del consumo de la madera nativa”, explica Luciana en diálogo con Negocios de La Capital. En el caso de Miceli esa diversificación llegó de la mano de la incorporación de la venta de pisos y revestimientos de calidad, donde hoy son muy fuertes, tanto que la venta de maderas hoy sólo representa entre el 20% y el 25% de su negocio. Por otra parte, desarrollaron la venta de encofrados para la construcción, siendo un segmento al que también apuestan.
En tanto, en el segmento de pisos, venden de distintas materialidades: flotantes o laminados, vinílicos, porcelanatos, cerámicos y, por supuesto, los pisos de madera. En este último segmento están los llamados pisos de ingeniería, explica Nicolás que “tienen mayor tecnología, son de madera pero utilizan menos cantidad, tienen entre 3 y 4 milímetros. Antes era un bloque sólido, ahora tiene una ingeniería previa que permite que la parte de arriba sea la quinta parte de lo que era el piso anterior, es decir, ahora en vez de hacer un metro cuadrado podemos hacer con la misma cantidad cinco metros cuadrados”. En un contexto global donde, por el cuidado del medio ambiente, hay un plan de forestación sustentable que protege este recurso es clave usar la menor cantidad de madera posible, porque estas restricciones por supuesto que han aumentado su costo. Recuerda Luciana que había épocas en que “en los países exportadores de madera el precio subía y subía”, sin encontrar su techo.
Por otra parte, la tecnología para pisos ha permitido que el abanico de propuestas para los usuarios se haya ampliado mucho: ahora hay materiales resistentes a la humedad, al agua, incluso hay pisos que mejoran la acústica. Otro rubro en auge, que también comercializan en Miceli, es el de los revestimientos donde registran un crecimiento de la demanda puesto que se utilizan mucho en el interiorismo, tanto dentro como fuera de las casas.
Un nuevo showroom de diseño
Con una mayor oferta de pisos y revestimientos, llegó pronto la necesidad de un showroom de mayor tamaño. Es que este tipo de producto requiere de un gran espacio para ser visto con comodidad por los clientes. Es por eso que, bajo la dirección de los arquitectos Ramiro Arbasetti, Dolores Feijoo y Susana Quincke, llevaron adelante el diseño y la obra cuya ejecución estuvo en manos de la constructora Planarco.
Este nuevo espacio funciona dentro del predio de 3 hectáreas de Miceli, sobre Presidente Perón al 8100, donde también tienen 12 naves de depósito y almacenan el stock para abastecer a sus clientes. Las ventas están enfocadas en un 80% en el mercado mayorista, donde atienden clientes revendedores, carpinteros, constructoras y desarrolladoras. En general, se mueven en un segmento ABC1 por el producto de calidad que comercializan, pero además intentan tener precios competitivos para quienes buscan las marcas que ellos comercializan.
En lo que respecta al sector minorista, que es un 20% de sus ventas, los atienden en mayor medida en el local céntrico de la marca, sobre Córdoba al 2.600, aunque hay quienes prefieren llegarse hasta la casa central.
La importación, clave en este negocio
Los hermanos Miceli vienen hace 30 años trabajando juntos. En la empresa también están dos hermanas más, Virginia y Carolina. Todos hijos de Ciro Miceli, quien timoneó la empresa hasta hace pocos años donde tomó la posta la cuarta generación. Con cien años en la espalda, conocen acerca de sortear los distintos momentos económicos de Argentina. En el contexto actual, un punto a favor es sin duda la facilidad que tienen para importar, justamente algo que es central para ellos: “Se simplificó mucho, no sólo la importación sino también los pagos en dólares”, explican y Nicolás añade: “Hubo épocas en las que tenías que hablar con los proveedores de afuera del país explicando por qué no podías pagar. Imaginate explicarle eso a un proveedor chino”.
Ellos importan mercadería desde Austria, Turquía, Italia, India, Eslovenia y China, por lo cual, cada año viajan a ferias internacionales para encontrarse con sus proveedores y seguir fidelizando ese vínculo. Nicolás agrega que “desarrollar un nuevo proveedor implica meses de investigación y desarrollo, envío de dinero por adelantado y pruebas de muestras” por lo cual cuidan muchos sus vínculos, aunque no descartan la apertura hacia nuevos proveedores en el marco del crecimiento que están buscando.
El plan a futuro
Respecto de lo que se viene por delante, Luciana toma la posta y dice “la estrategia es seguir incorporando cosas dentro de la gama de productos que tenemos. O sea, si hay nuevos revestimientos, incorporarlos, si salen nuevas opciones de pisos, con nuevos formatos, con nuevos diseños, seguir evolucionando en eso”. Ellos trabajan codo a codo con el sector de la construcción, que sin dudas hoy no vive su mejor momento. De todas formas, ven a sus clientes constructores sosteniendo las obras para garantizar que el trabajo siga firme hasta que la brecha entre el costo de obra y el costo final sea redituable.
Al cierre de esta entrevista, y a pedido de Negocios, Luciana y Nicolás piensan en la herencia que han recibido, una empresa con cien años de historia. “Creo que lo que hemos heredado es la seriedad para trabajar, ese paso lento, pero firme. Por ejemplo, no hemos tenido nunca un cheque rechazado. Vos mirás nuestra historia y siempre fuimos así. Pasamos todas las crisis”, cierra Nicolás.