La Copa del Mundo comenzará el 11 de junio y será la más grande de la historia. FIFA promete un aumento en el Producto Interno Bruto global de más de 40 millones de dólares. Así se reparte el negocio del evento deportivo más popular del mundo
08:05 hs - Domingo 19 de Abril de 2026
La Copa Mundial de la FIFA 2026 está a la vuelta de la esquina. El partido inaugural entre México y Sudáfrica ya tiene fecha programada para el próximo 11 de junio en el legendario Estadio Azteca. Mientras los hinchas acumulan expectativas acerca de las proezas deportivas de sus equipos, los organizadores permanecen atentos a las finanzas y al impacto económico del evento. Entre partido y partido, las grandes marcas, los gobiernos nacionales y locales, y la propia entidad madre del fútbol mundial juegan su contienda, intentando sacar el máximo provecho posible de un evento que mueve números millonarios. En ese marco, Negocios de La Capital quiso saber cómo se compone la ecuación de costos, gastos y márgenes de rentabilidad de un mundial.
Para tener una dimensión más precisa acerca de la cita mundialista, es necesario empezar por sus características particulares. Esta edición tendrá algunas diferencias fundamentales con respecto a sus predecesoras: en primer lugar, contará con la participación de 48 seleccionados, en contraste con los 32 que venían disputando los mundiales desde 1998 inclusive hasta 2022, lo cual lo convierte en el más grande hasta la fecha. Por otra parte, será la primera vez que se designan tres países, Estados Unidos, Canadá y México, como organizadores.
“Esta edición expandida busca elevar el perfil global del fútbol internacional, ofreciendo un escenario para que los mejores equipos nacionales de todas las confederaciones de la FIFA compitan en un torneo de 39 días”, explican desde la entidad. En total, son 16 las ciudades sede. En Estados Unidos albergarán encuentros las localidades de Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, New York/New Jersey, Philadelphia, Seattle y San Francisco; en México, Guadalajara, México DF y Monterrey; en Canadá, Toronto y Vancouver. Esta lista fue definida en base a la conectividad internacional y la infraestructura preexistente para eventos masivos.
Para estimar los posibles resultados del evento, FIFA y el secretariado de la Organización Mundial del Comercio (OMC) difundieron un informe conjunto en el que pronostican un fuerte impacto económico y social. El desarrollo del estudio estuvo a cargo de la consultora independiente Open Económicos (OE). En consonancia con el aumento en el cupo de participantes, se espera una mayor afluencia de aficionados, estimada en 6,5 millones de personas repartidas entre los países anfitriones. Para tener una referencia, para el mundial de Qatar 2022 FIFA declaró una venta de poco menos de 3,2 millones de entradas, y para el Mundial de Clubes 2025 se estimó una concurrencia superior a los 3,7 millones de aficionados.
Teniendo en cuenta esta afluencia de turismo, el informe económico acerca del torneo prevé un movimiento total de u$s 13.900 millones. Un 54% de ese total, u$s7.500 millones, proviene de los gastos propios del turismo, una de las variables fundamentales para el éxito de la competencia. Un 27%, u$s 3.800 millones, corresponde al gasto de la FIFA en la operatividad y organización del evento, mientras que el resto se reparte entre los costos operacionales de las ciudades anfitrionas (13%) y las inversiones de capital (6%).
Estados Unidos, el país que recibirá la mayor cantidad de encuentros tendrá movimientos por u$s 11.100 millones, incluyendo un gasto del turismo anticipado por u$s 6.400 millones, y gastos de FIFA estimados en u$s 2.900 millones.
El impacto en el PIB
En lo que respecta al impacto económico, FIFA promete una inyección en el Producto Interno Bruto (PIB) global de u$s 40.900 millones. La cifra comprende u$s 17.200 millones para el PIB de Estados Unidos y los u$s 23.700 millones restantes a repartirse en el resto del mundo. Bajo esta perspectiva y considerando las cifras correspondientes a gastos, todo parecería indicar que se trata de un negocio altamente redituable. Sin embargo, el análisis va más allá de estos números.
Eric Paniagua es economista, magister en finanzas y socio de Px Capital, agente productor especializado en colaborar con figuras del mundo del deporte. Según explica, el error más común al interpretar este tipo de documentos ocurre en pensar el impacto en el PIB como ganancia neta: “El movimiento económico es todo lo que se genera en términos de actividad: consumo, turismo, obras, servicios. La ganancia, en cambio, es lo que queda después de descontar costos. Se suele comunicar el impacto en términos de movimiento porque es más alto y visible, pero no equivale a beneficio neto”.
Por otro lado, apunta: “En muchos casos, el balance fiscal directo de las grandes citas deportivas suele ser negativo. Es decir, el Estado gasta más de lo que recupera de forma inmediata. Ahora bien, eso no implica que no haya efectos económicos más amplios. El punto es que esos efectos suelen ser indirectos y difíciles de medir. La lógica es que el turismo genera un efecto multiplicador que probablemente compensará una parte significativa del gasto gubernamental”.
Por su parte, el informe indica que “los pronósticos de turismo para la Copa Mundial 2026 son prometedores. Este influjo de visitantes posiblemente generará millones de dólares en actividad económica, beneficiando la hospitalidad, transporte y sectores de retail. Los hoteles en las ciudades anfitrionas se están preparando para niveles de ocupación récord”.
La FIFA estima que en Estados Unidos la variable “comida y alojamiento” moverá unos u$s 2.381 millones, lo cual la convierte en el rubro más beneficiado por la competencia. No obstante, un reciente reportaje publicado por la revista Forbes, advierte que los empresarios estadounidenses todavía no sienten el impacto. De hecho, detalla que las reservas de pasajes aéreos provenientes de Europa para el mes de junio, cuando el Mundial tendrá lugar, han caído 5% con respecto al año pasado, mientras que los de Asia cayeron un 3,6% y los de Sudamérica se mantienen prácticamente iguales.
El podio de las actividades con mayor injerencia se completa con el sector de Real Estate con un movimiento estimado en u$s 1.952 millones, y en ventas y retail con u$s 1.469 millones para la economía estadounidense.
El mercado laboral
Otra de las variables en las que la FIFA muestra un fuerte optimismo es en el impacto en los empleos directos e indirectos alrededor de la organización y operación de la Copa del Mundo. De acuerdo con la estimación elaborada junto a OE, se espera un impacto equivalente a más de 823.000 puestos laborales de tiempo completo alrededor del mundo, con un estimado de 184.679 en Estados Unidos.
En lo que respecta a los tres países organizadores, una vez más la mayor parte del crecimiento se concentra en rubros asociados directamente al turismo, como los servicios de hospedaje y comida, con unos 31.660 puestos laborales full time. En segundo lugar, se ubican los servicios de transporte aéreo, con un estimado de 20.055 nuevos empleos.
Retorno de Inversión Social
Probablemente, la mejor herramienta que encontró FIFA para explicar los beneficios a largo plazo de celebrar la Copa del Mundo sea el SROI, que significa Retorno de Inversión Social. Se trata de una variable que contabiliza ese retorno a través de la suma de valores monetarios estimativos para los cambios generados por el evento.
Este estudio está fuertemente alineado con la metodología usada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y la Organización Mundial de la Salud. Entre las variables que componen este índice se encuentra los niveles de bienestar, la conexión social entre comunidades y, sobre todo, la salud.
“Los hallazgos de estas organizaciones subrayan que incrementar los niveles de actividad física podrían prevenir 500 millones de casos nuevos de enfermedades crónicas y no contagiosas como patologías cardiovasculares, cáncer, males respiratorios y la diabetes, para 2030”, indica el informe oficial de FIFA. Esto implicaría ahorros globales equivalentes a u$s 300.000 millones en el sistema sanitario.
A todas estas variables se les asignan valores monetarios medibles, para luego estimar el impacto de la inversión asociada al Mundial 2026 en cada una de ellas. De este modo, FIFA y OE calculan un SROI de 3,64. Esto significa que por cada dólar invertido se recuperan 3,64 dólares en términos de beneficios sociales.
Así, el cálculo es de u$s 8.280 millones en beneficios sociales a nivel global, y un costo económico de u$s 2.280 millones. El retorno social final sería de u$s 6.000 millones en total. En Estados Unidos, el SROI es todavía mayor, alcanzando el orden del 4,03.
Sobre estas estimaciones, Paniagua advierte: “Un Mundial puede traer efectos positivos, pero estos dependen mucho de las políticas posteriores y del contexto económico general. Para un país, si bien los argumentos económicos están presentes, suelen funcionar más como justificación que como factor determinante. En los últimos ejemplos modernos, el Mundial ha sido una demostración de poderío económico o un instrumento de promoción y no una forma de aumentar el producto”.
FIFA: Los gastos de la organización
Estas variables explicadas hasta aquí configuran el negocio para los estados nacionales y los gobiernos locales. Sin embargo, para que la ecuación esté completa hay que dar un vistazo al rol de la FIFA y cómo se componen sus gastos e ingresos.
La entidad está a cargo de algo más de un cuarto de los gastos totales asociados al evento. Esto comprende los servicios directos para los equipos nacionales como transporte, soporte técnico y logístico, y otras necesidades, lo que implica unos u$s 810 millones. Mientras que la entrega de premios económicos y otros costos colaterales se estiman en u$s 1.020 millones. Gastos operativos del evento y partidos, más la infraestructura temporal, otros u$s 1.120 millones. El 20% restante se reparte entre gastos de marketing y comunicación, costos financieros y otras expensas.
Claro que esta inversión también viene de la mano con un importante nivel de retorno. Para entender mejor el impacto del Mundial en las cuentas de FIFA es posible tomar como referencia lo ocurrido con la edición de 2022. En aquel entonces, la institución dedicó el 59% de sus desembolsos anuales, unos u$s 1.800 millones, a la organización de la Copa del Mundo de Qatar. A su vez, este evento reportó el 83% de los ingresos para la entidad contabilizando todo el 2022, generando u$s 6.314 millones, lo cual lo convirtió en el Mundial más rentable de la historia.
Del total de ingresos generados por la cita, unos u$s 929 millones corresponden a la venta de entradas. Además, su programa de hospitalidad generó unos u$s 243 millones de dólares. No obstante, el componente principal son los derechos de televisación. Hasta la fecha, Qatar 2022 es la edición más vista de la historia del torneo con más de 5000 millones de espectadores alrededor del mundo. Si bien FIFA no publicó el número exacto de los ingresos relacionados a derechos de televisación para el Mundial, sí dio a conocer que esta categoría representó un 45% del total en todo el periodo 2019-2022, acumulando u$s 3.426 millones de dólares.
Si con esto no alcanza para entender la importancia del torneo para FIFA, vale la pena aclarar que registró resultados financieros negativos durante los tres años anteriores a 2022. Sin embargo, el último año no solo compensó las pérdidas anteriores, sino que terminó cerrando el ciclo de cuatrienal con un margen positivo de u$s 1.187 millones de dólares.
Conociendo todo esto, no quedan muchas dudas acerca de la rentabilidad del Mundial para la entidad organizadora. Sin embargo, los números de los países y ciudades anfitriones son menos evidentes. En general, el anhelo de los estados nacionales por celebrar el torneo tiene más que ver con una inversión en poder blando y poder comunicacional, que en su impacto en las cuentas nacionales.