Con una fuerte tradición productiva en la ciudad, el sector se consolida con empresas de alcance federal que le hacen frente a la globalización y la creciente competencia de insumos asiáticos.
09:01 hs - Domingo 01 de Febrero de 2026
La industria de los insumos ópticos en Rosario tiene una extensa historia. El rubro se originó en la ciudad hace más de 60 años, tiempo en el cual se ha visto transformado por cambios tecnológicos, nuevos materiales, la globalización de la producción y el avance de la industria asiática. Sin embargo, hay varias firmas con larga trayectoria en el mercado, que han sido testigos del cambio de época y que siguen cumpliendo un rol estratégico en el circuito del sector.
Según recordó Carlos Casco, titular de Lentex S.R.L, con más de 40 años de recorrido en el rubro, Rosario supo ser un importante polo de fabricación de lentes. “Cuando el mercado era de lentes minerales, de las tres fábricas que había en el país dos estaban en Rosario”, indicó.
El escenario comenzó a modificarse de manera acelerada con la aparición del plástico y, posteriormente, con la relocalización global de la fabricación. “Hoy, el mercado es 90% lentes plásticos y 10% minerales”, precisó Casco, quien señaló que en la actualidad “el 100% de las lentes plásticas que consume el mundo se fabrica en el sudeste asiático”, con China que concentra cerca del 80% de esa producción, seguida por países como Taiwán, Malasia y Corea.
Según el empresario, el mercado se divide en dos partes, un 70% de lentes terminados y un 30% de semiterminados, estos últimos destinados a ser procesados por laboratorios. Lentex se dedica, en parte, a la importación de estos productos desde Asia. Por otro lado, produce insumos indispensables para el proceso productivo, con un catálogo que incluye desde paños de pulido hasta materiales de montaje.
Con este modelo de negocios, llegaron a abastecer a clientes de todo el país, mientras que recientemente inauguraron una nueva planta industrial en Park Empresario, con 1.600 metros cuadrados destinados a depósito y otros 300 para oficinas. “Estamos apostando a crecer, tener más inventario y mejorar el servicio”, indicó Casco.
Lentes a medida
Un recorrido similar, aunque con una estrategia distinta, describe Falcone Bodetto Sociedad Anónima, un proyecto familiar fundado en 1957 y con sede en Rosario. “Es una empresa de capitales argentinos cien por cien, con 68 años de trayectoria en el país”, explicó Néstor Bodetto, su presidente. En sus orígenes, la firma producía lentes minerales de vidrio y llegó a contar con unos 200 empleados, además de exportar a distintos mercados de América latina, Sudáfrica y Medio Oriente.
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Con el correr de las décadas, la empresa se vio obligada a redefinir su modelo productivo, ante el avance de la importación proveniente de China. Así, reorientó su producción a un segmento de alto valor agregado: la fabricación de lentes especiales y personalizados, diseñados a medida de cada usuario. Se trata de lentes que no pueden importarse a gran escala como producto terminado, ya que requieren datos específicos del paciente, de la receta y de la montura.
Actualmente, la empresa produce entre 750 y 1.000 pares de lentes especiales por día, lo que la ubica entre los principales actores del segmento en el país. A la par, comercializa lentes estándar importados, entre 30.000 y 40.000 pares mensuales, aunque ese volumen corresponde a un negocio distinto y de menor valor agregado. “Nuestro corazón es la producción y el servicio del lente hecho a medida”, resumió.
Generar sinergia
Uno de los principales diferenciales de Falcone Bodetto es su alianza tecnológica con Rodenstock, empresa alemana considerada entre las cuatro o cinco líderes mundiales en lentes oftálmicas. “Hoy somos Rodenstock en Argentina”, sintetizó Bodetto.
El proceso productivo se integra digitalmente con Alemania: los datos del paciente se cargan en Rosario, se validan en Munich y regresan en forma de programas de cálculo que guían el tallado del lente. Según Bodetto, esto permite que el producto final tenga el mismo estándar que uno fabricado en Europa.
En línea con esa estrategia, la empresa acaba de invertir cerca de un millón de dólares en una nueva línea de producción con equipamiento alemán de la marca Schneider Optical Machines. “Estamos instalando una nueva línea y el 9 de febrero llegan los técnicos alemanes para ponerla en marcha”, detalló.
No obstante, Bodetto aclaró que, en el caso de los laboratorios de lentes especiales, el mercado también muestra una alta concentración. Según explicó, entre la firma que preside y un laboratorio rafaelino se reparten un alto porcentaje de la producción nacional. El resto se divide en numerosos laboratorios pequeños que operan a escala local: “Antes, para tener una fábrica necesitabas una producción de miles y miles de pares. Hoy, una óptica puede instalar un minilaboratorio y hacer sus propias lentes”.
Un polo de formación
Por otro lado, en el segmento de los laboratorios oftalmológicos rosarinos, Casco aporta su perspectiva: “En Rosario es un segmento bastante fuerte y con actores importantes. Sin embargo, del mercado argentino casi un 50% corresponde a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, razón por la cual nosotros tenemos allí una oficina de distribución. El resto está desparramado por todo el país, donde la ciudad tiene una participación importante”.
A pesar de esos cambios, Rosario conserva un peso específico dentro del sector óptico nacional. Cuenta con formación universitaria en óptica, lo que genera un flujo constante de profesionales. “Muchos se quedan en Rosario y otros vuelven a sus lugares de origen con esa formación”, señaló Casco. Ese capital humano sostiene tanto la red de ópticas como el entramado de laboratorios e industrias asociadas.
Sin embargo, el desarrollo de un polo productivo de gran escala enfrenta límites claros. “Pensar en fabricar lentes comunes para competir con China no tiene sentido”, afirmó Bodetto. La viabilidad del sector pasa por la especialización, el conocimiento técnico, el servicio y la integración tecnológica con estándares internacionales.
En ese marco, la industria óptica rosarina se redefine lejos de la lógica de la producción masiva y más cerca de los nichos de alto valor agregado. Con empresas que fabrican lentes personalizados, otras que proveen insumos estratégicos y una red de ópticas y laboratorios, Rosario continúa ocupando un lugar relevante en un mercado global cada vez más concentrado, competitivo y tecnológicamente exigente.