Márgenes ajustados: los empresarios aportan su know how en eficiencia

Repensar procesos es clave en este 2026. La eficiencia se mide sobre cuatro patas: maquinaria, recursos humanos, materia prima y metodología. La mirada de cuatro empresarios.

Miércoles 11 de Marzo de 2026

Desde hace dos años uno de los temas en boga entre los empresarios es la necesidad de lograr la mayor eficiencia posible puertas adentro en las industrias y compañías argentinas. Con una economía que cambió radicalmente desde que asumió el nuevo gobierno nacional, los márgenes de ganancias son mucho más ajustados y obligaron a hombres y mujeres de negocios a repensar procesos y poner la lupa acerca de dónde pueden mejorar su rentabilidad.

Este proceso no es nada fácil, se trata de pequeñas, medianas empresas y también de grandes industrias de todos los sectores, que llevan largos años de producción y han sabido sortear los vaivenes de la economía argentina. Las más grandes, vienen trabajando en este concepto desde larga data, pero ahora todas deben afinar el lápiz para ser sostenibles financieramente.

Ahora bien, muchas veces la eficiencia parece un concepto abstracto y repetitivo, es por eso que Negocios de La Capital quiso profundizar acerca de qué significa hoy ser eficientes con diferentes actores del sector. En esta nota, está la mirada del empresario Carlos Araujo de la fundición San Diego, Horacio Asad de Voss 2000, Ángel Seggiaro de Fundar y, por el lado de la consultoría, Ariel Goldvarg, quien se dedica justamente a asesorar a sus clientes a la hora de repensar los procesos productivos y además forma parte de los equipos de gestión de IDEA Rosario.

“La eficiencia tiene que ver con la relación entre la productividad real y la estándar. Por ejemplo, si comprás una máquina que debería dar 20 piezas por hora y da 15 hay que ver qué es lo que está pasando. Si se está utilizando mal, si se corta la luz, si hay algún problema con la materia prima”, explica Goldvarg en dialogo con Negocios. Y lo mismo, añade, sucede con los recursos humanos, donde en una línea de producción puede estar bien dividas las tareas pero quizás no se estén haciendo en el tiempo estipulado. Ahí hay que analizar qué es lo que ocurre.

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Ariel Goldvarg, forma parte de los equipos IDEA Rosario y se dedica a asesorar a industriales a la hora de repensar los procesos productivos.

Con la importación abierta, la coyuntura ha cambiado mucho para las empresas, “tu eficiencia ahora es comparable a la de cualquier empresa del mundo”, añade Goldvarg y suma “ahora hay registro de la gestión en producción, antes no se medía la eficiencia, incluso el que lo hacía era más visto como un outsider, estaban por fuera del contexto. Los procesos inflacionarios permitían no estar atento a eso porque los precios no eran reales. Pero, cuando las empresas tienen que competir, la cosa cambia”.

La eficiencia tiene cuatro patas

El ingeniero Horacio Asad es director de Voss 2000 y lleva 20 años trabajando temas vinculados a la eficiencia a partir de su conocimiento como ingeniero. Explica que puede haber fallas de distintos tipos, mecánicas, de calidad, de materia prima, de recursos. “A la hora de gestionar una empresa lo imagino como una mesa, donde la tabla es la eficiencia y la productividad a la que queremos llegar, y las cuatro patas son las maquinarias, la materia prima, la mano de obra y la metodología”. Explica que esas cuatro bases son fundamentales para lograr esa eficacia buscada.

En lo que respecta a “la primera pata”, explica que “en el caso de Voss 2000 nunca dejamos de invertir en equipamiento, por ejemplo, compramos inyectoras que tienen servomotores que comandan las bombas hidráulicas y no trabajan todo el tiempo como las máquinas viejas. Y eso hace que sean equipos energéticamente más eficientes por lo cual impacta mucho en el costo total del proceso”. Además, Horacio añade: “Tenemos también hornos para plastificar que son nano infrarrojos revestidos en cerámica, lo cual tiene poca radiación hacia afuera y reduce el calor. Y, además, contamos con robots que sacan las piezas del molde y las colocan sobre la mesa para el operador. Ese robot te garantiza un ciclo estable de producción. Eso es parte de la eficiencia”.

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Horacio Asad, en el centro, junto a Marcelo y Vanina Marietta.

En tanto que, en la segunda “pata de la mesa” es clave la buena gestión de compra de la materia prima e insumos, Horacio explica que en Voss 2000 buscan lograr buenos precios y plazos, porque ya no se puede trasladar al cliente esos aumentos. La meta es poder competir con lo importado. Mientras que, en el área de los recursos humanos, hay un punto que a Horacio le preocupa: “Cada vez está menos capacitada la mano de obra, hemos perdido técnicos, hay que capacitarlos dentro de la fábrica porque llegan con muy poca experiencia laboral”, describe. Y la cuarta pata, que se refiere a la metodología, el ingeniero define que “hay que tener las normas ISO, los chinos las tienen, es costosa, pero te asegura que todos los procesos están bajo esa norma, para la producción, el mantenimiento, la logística, las compras y ventas e incluso marketing”.

A la pregunta acerca de si en Voss 2000 pueden ajustar más los procesos, Horacio reflexiona: “el margen es cada vez más bajo. Lo que hicimos fue diversificarnos en cinco rubros y atomizar riesgos. Frente a la competencia, nosotros para que nos elijan, tenemos que respetar ciertas cosas: la calidad, la innovación, el servicio y la escala. Nunca resignamos calidad y, además, se hizo un buen trabajo con la marca”.

Preocupados, pero no inmovilizados

Por su parte, el empresario rosarino, Carlos Araujo, está convencido de que la reconversión de la industria es necesaria y que hay mucho camino por delante. Él tiene una cartera de negocios diversificada, la fundición San Diego, la firma de materiales para la construcción Orlandi, negocios en el agro y en el rubro inmobiliario, entre otros. Con todo ese expertise, analiza “estamos todos preocupados, pero no inmovilizados. Por ejemplo, los chinos son muy eficientes en altas series, pero en series pequeñas les compite todo el mundo. Es verdad que en algunos rubros es más complicado e incluso no se les puede competir, en ese sentido, cada uno tiene que hacer su análisis en su industria, porque cada segmento es una historia distinta”. En el caso de la Fundición San Diego el empresario explica que su core business es hacer “piezas bajo plano”, es decir, a medida. Entonces allí, en el repuesto siderúrgico, no sienten la competencia china, aunque sí registran la caída de las ventas de chapa a raíz del freno a la obra pública nacional.

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El empresario rosarino Carlos Araujo.

En lo que respecta a las reglas de juego que establece el Estado Nacional, Araujo cree que lo que se debe acordar es qué y cuánto ingresa, “para que no te barran” y en lo que tiene que ver con la eficiencia, la clave es “saber moverse y si es necesario cambiar de orientación. Por ejemplo, ahora hay varias ferias de minería y nosotros vamos a participar, en este contexto hay que moverse”.

La eficiencia en la construcción

En el rubro de la construcción, los empresarios y desarrolladores están ajustando sus procesos puertas adentro. En este sentido, Ángel Seggiaro, uno de los dueños de Fundar, explica: “La industria de la construcción en Rosario y el Gran Rosario atraviesa una etapa de reflexión sobre su eficiencia y su grado de industrialización. Como toda actividad compleja, su estructura de costos se compone, al menos, de cinco grandes factores: materiales, mano de obra, tierra, costo del capital y gestión del desarrollador inmobiliario. En ese marco, la mejora en los materiales, ya sea por innovación local o por incorporación de productos importados, impacta principalmente en uno de esos componentes: el costo de materiales”.

En lo que respecta al ingreso al país de materiales importados para la construcción, el arquitecto añade: “la apertura puede introducir mayor tecnología, simplificación de procesos y reducción de tiempos. También puede generar un efecto contagio positivo sobre proveedores y fabricantes locales, incentivando estándares más altos de calidad y eficiencia. Sin embargo, no necesariamente implica una reducción drástica del costo total de construcción, dado que incide sólo sobre una parte de la estructura económica del proyecto”. Por otro lado, advierte que “toda obra construida genera un ciclo posterior de mantenimiento, reparación y reposición: vidrios que se rompen, mecanismos móviles que se desgastan, instalaciones que envejecen. La incorporación de componentes industriales debe contemplar también la capacidad local de servicio técnico, reposición y adaptación a largo plazo”. Ese es otro de los puntos claves, el servicio de post venta de los materiales que entran desde afuera.

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Ángel Seggiaro hace su análisis respecto de la situación de la industria de la construcción.

Respecto a repensar esta industria, Seggiaro añade: “la modernización de la mentalidad constructiva resulta imprescindible. Más procesos industrializados, menos artesanalidad innecesaria, mayor previsibilidad y mejor coordinación tecnológica pueden elevar la productividad del sector. Pero esa transición requiere un marco regional inteligente, que equilibre apertura, competitividad y sostenimiento del empleo local”. En esa línea, concluye que “Rosario y su área metropolitana tienen la oportunidad de incorporar aire fresco a su industria de la construcción, siempre que esa renovación se integre con una visión estratégica propia: equilibrio entre demanda real, capacidad de pago, calidad constructiva y preservación del entramado productivo regional”.