Tendrá 1000 m2 de superficie y una de las vinotecas más grandes de Rosario. Detrás de la marca hay dos jóvenes socios, uno es el jugador de fútbol Nacho Scocco.
Domingo 16 de Junio de 2024
Pasaron once años desde que Cristian Sottosanti se animó a abrir su propio negocio en Rosario, aunque lo que vino después ni él se lo esperaba. La marca La Masía, que arrancó como una pequeña distribuidora de bebidas en la zona oeste de Rosario, hoy ya es un referente en el rubro del retail rosarino, con cuatro locales y a punto de inaugurar su quinto, en Avenida Pellegrini al 6300. Detrás de esta inauguración hay un fuerte desembolso que Cristián realizó junto a su socio, el jugador de fútbol Ignacio Scocco, para montar este local que incluirá la venta de alimentos y productos de consumo masivo, servicio de gastronomía y más de 10 mil etiquetas de vino, además de otras bebidas y destilados.
Esta apertura tuvo que ver con la decisión de mudar la primera sucursal que tuvo La Masía en Rosario a un espacio mucho más grande en el terreno que estaba en frente, pasando de los 200 m2 a los 1000 m2 de superficie. El frente es vidriado ya que la apuesta de la empresa no es solo atender a los clientes del barrio sino a todos los conductores que circulan por Pellegrini como paso para ir de una localidad a otra. “Es una zona que ya tenemos testeada por haber arrancado acá, es una arteria a la entrada o salida de Rosario que se une con la autopista hacia Córdoba, un lugar realmente estratégico por el flujo de personas”, aseguró Sottosanti en diálogo con el suplemento Negocios de La Capital.
Oferta distintiva
El nuevo local tendrá una propuesta similar al local de Funes donde combinaron la venta de alimentos y bebidas con la pata gastronómica, ofreciendo desayunos, almuerzos, meriendas, tapeo y coctelería. “Vimos que al ser una zona donde tanta gente transita podíamos llegar con diferentes verticales de negocio. El vino siempre tiene que estar exhibido en un lugar central del local, también vamos a contar con servicio de cafetería y comida al paso como variedades de sándwiches, combos, menúes ejecutivos, con sugerencia para personas vegetarianas”, explicó el empresario.
En cuanto a la venta de alimentos, trabajarán los embutidos y fiambres de la mano de Paladini y su marca de productos gourmet L’Abratto, mientras que la parte de carnicería la cubrirán con carnes envasadas al vacío. Tendrán un sector para lácteos, frutas y verduras, más otro enfocado en golosinas, con chocolates, alfajores y dulces. Tampoco pueden faltar artículos delicatessen, como pastas importadas, aceite de oliva, aceto balsámico y variedad de condimentos de marcas premium.
Y, como siempre en todas sus tiendas, la estrella del negocio será el sector de bebidas, que más allá de los vinos, contará con destilados, licores, whiskys, vermuts y cervezas, con etiquetas de gama media y alta. Su estrategia para conquistar a los clientes se basó, desde sus inicios, en ofrecer precios competitivos frente a los supermercados y tiendas convencionales. Esto es posible ya que el 90% de sus productos se adquieren directamente a importadores o fabricantes, eliminando intermediarios y ajustando los márgenes de ganancia.
“Si bien pensé este nuevo espacio en sintonía con la propuesta que llevamos a Funes, la realidad es que Rosario es más masivo y vienen clientes de distinto poder adquisitivo, por eso vamos a tener una oferta más amplia y centrada en el consumo general. Mucha de la mercadería que trajimos para acá ya la teníamos stockeada, por eso pudimos llenarlo fácil y salir al mercado con precios competitivos, promociones o descuentos que en un contexto como este son muy valorados”, indicó.
Inversión con valor agregado
Además del local que está a punto de estrenarse y el de Funes, la marca tiene otros tres en Rosario, dos sobre Provincias Unidas al 500 y al 1200, más otro en el barrio de Fisherton, en Av. Eva Perón 8119. El objetivo es siempre estar abiertos en zonas transitadas, por eso cuando vio que empezaban a realizar obras en el terreno de la esquina de Pellegrini y Campbell, aprovechó para hablar con el dueño para encarar una inversión conjunta. “La idea original de él era abrir un espacio con cinco tiendas, así que lo llamé y le propuse instalar mi marca, así que mientras él desarrollaba la infraestructura nosotros paralelamente trabajamos en el diseño y las características que iba a tener”, detalló Sottosanti.
Según consideró, el costado más interesante de esta apertura es todo el trabajo que implicó detrás y las ganas de apostar a Rosario en un momento donde el escenario de inseguridad afecta el desarrollo de los negocios. El empresario es consciente de que consiste en una jugada arriesgada por la situación económica que atraviesa el país, con una fuerte caída en el consumo, pero confía en llegar a las personas con un servicio de calidad. En este sentido, el local tendrá estacionamiento con capacidad para veinte vehículos y seguridad permanente, además de un coworking en la planta alta en un horario amplio, de lunes a lunes de 8 a 22 hs.
“Vamos dando pasos cortos, pero sólidos. Ya en Funes estamos trabajando siempre al tope en la atención gastronómica y queremos lograr lo mismo en estas instalaciones. El sector del bar va a contar con 60 lugares y en verano estamos pensando en anexar el playón de afuera para que disfruten del aire libre. La parte de la vinoteca es otra pata fuerte, tenemos tres sommeliers que trabajan con nosotros asesorándonos con los productos y, al igual que hacemos en otros locales como el de Fisherton, ofreceremos una zona de catas para que puedan venir a degustar distintas bodegas u organizar eventos especiales”, señaló el titular de La Masía.
Crecer a través de franquicias
En el marco de su expansión, Sottosanti dio detalles de una iniciativa que viene gestando en los últimos meses. Se trata del lanzamiento de un sistema de franquicias para expandir La Masía hacia nuevos destinos como Buenos Aires o Córdoba. El proyecto todavía es incipiente, pero Sottosanti y Scocco vienen trabajando en pos de hacerlo realidad de cara al 2025. Si bien la inversión que soliciten a los interesados no está fijada y dependerá, en gran medida del tamaño del local, el piso rondaría los u$s 300 mil iniciales.
“Tener a Nacho de socio es el ancho de espada para nosotros porque es conocido y tiene la posibilidad de llegar a lugares donde no podríamos llegar sin él. Estamos ordenándonos desde adentro para llevar un buen servicio a quienes les interesa la marca. Somos un país que toma vino, que le encanta la buena comida y el formato de La Masía reúne las dos cosas, sabemos que es un negocio atractivo que puede funcionar bien en ciudades grandes. Necesitamos estar seguros de que podemos abastecerlos y cuidar el perfil de los franquiciados. Cuando tengamos eso nos vamos a lanzar”, aseguró.
El Club del Vino
En la búsqueda por acercar la marca a las personas y sumar un plus, desde la empresa quieren lanzar ‘El Club del Vino’, un abono mensual para que el cliente que se asocie pueda comprar distintas etiquetas con descuentos y tener la posibilidad de acceder al beneficio en toda la red de sucursales.