Cómo cambió el negocio inmobiliario, los contratos que se hacen hoy y un análisis sobre cómo está la plaza rosarina comparada con otras del mundo. Un sector que se adapta al nuevo escenario del gobierno, donde son los intermediarios claves.
Domingo 24 de Marzo de 2024
Haber podido construir a lo largo de los años un circuito de relaciones sólidas tiene como fruto el expertise ideal para hacer negocios inmobiliarios. Vínculos que se traducen en consultas, luego en confianza, después en negocios. De esto sabe el rosarino Gonzalo Guiñazú, quien desde su adolescencia siempre tuvo facilidad para las relaciones públicas. En esta entrevista con suplemento Negocios de La Capital detallará su visión sobre las particularidades del mercado inmobiliario argentino, muy distinto al de otras plazas del mundo. Y habrá tiempo para analizar esta coyuntura nueva para el sector donde siempre Guiñazú tiene una visión optimista, pero hoy confiesa que con clara incertidumbre.
“Rosario me sigue sorprendiendo, porque siempre ves que se continúa alquilando, se venden propiedades, obviamente si hubiese crédito se movería mucho más, pero en los casos donde los propietarios dan financiación las operaciones van saliendo. Yo creo que mucha gente en estos últimos 20 años se fue capitalizando, con un terreno, con un departamento. La Argentina tiene esas cosas que a veces muchos la critican, pero es de los pocos países donde vos compras un terreno en u$s70 mil y a los dos años está el doble o casi el triple. Pasa eso. Y eso no te ocurre en cualquier país del mundo”, evalúa Gonzalo.
El empresario inmobiliario tiene en su cartera clientes que, por distintas razones, viven fuera del país en destinos disímiles como Nueva Zelanda o España. En ambos casos, Gonzalo nota que en esos países el valor de las propiedades triplica el de Argentina. Pero, claro, la enorme diferencia es que acceden a créditos a pagar en 30 años. Lo que no pueden hacer es vender en Argentina y comprar afuera con el mismo dinero, es por eso que tienen casos de propietarios en el extranjero que dan un financiamiento interesante a sus potenciales compradores, ya que toman ese dinero para el primer pago y luego comienzan a pagar la hipoteca en cómodas cuotas.
Una nueva demanda en Fisherton tradicional
Dentro del mercado rosarino, Guiñazú se mueve como pez en el agua en barrio Fisherton, en Aldea, San Eduardo, Hostal del Sol, aunque nunca descuida las propiedades que tienen en el centro y también están con operaciones en Funes. Lo que registran respecto de los pedidos de sus clientes en este primer semestre del año es que “hay gente que vive dentro de los countries y están buscando irse a propiedades donde no tengan que pagar expensas tan altas” y ahí es donde Fisherton tradicional vuelve a seducir a esos rosarinos de posición acomodada. “La demanda más importante es sobre calles como bulevar Argentino o cerca del golf donde hay una gran arboleda, con casas de 6 mil metros, ahí vemos gente de un nivel alto que siempre vivió ahí y nunca se quiso mudar”. Para tener una idea de porqué subieron las consultas para casas fuera de los countries, con la suba de costos en todos los sectores, las expensas promedio están en los $225 mil mensuales por lote y hay que contemplar que hay casas que se hacen sobre más de un lote.
Si bien el arte de negociar siempre estuvo en el know how de los inmobiliarios, lo real es que en lo que tiene que ver con los alquileres, este año esa capacidad se puso a prueba. Gonzalo puntualiza que llevan ya años con cambios en la reglamentación nacional y se han ido acomodando a cada escenario y hoy les toca “la libertad”, es decir que propietario e inquilino se pongan de acuerdo en el precio y la duración del contrato siendo ellos quienes toman un rol central como negociadores e intermediarios. “Es un momento muy especial el que estamos viviendo, hoy tenés que hablar mucho con el inquilino y mucho con el propietario. Además, no te olvides de que venimos de varias leyes, a partir de ahora todo lo anterior no sirve, por eso necesitas que el mercado se acomode y vaya estabilizándose”, augura.
En lo que respecta a los contratos actuales, lo que más suelen pactar son acuerdos de uno o dos años con actualizaciones por inflación a los tres o cuatro meses. Eso sí, quienes están más desconformes en el mercado son los que cerraron operaciones el año pasado con la ley anterior. En esos casos, Gonzalo aclara que los contratos están hechos para cumplirse, pero a veces hay casos donde los inquilinos aceptan ajustar un poco el valor sobre todo cuando tienen intenciones de quedarse más tiempo en las casas y departamentos que alquilan. Pero claramente no tienen ninguna obligación legal de hacerlo. Gonzalo agrega que “hoy la clave está en eso, en tratar de que las partes se pongan de acuerdo teniendo una visión de mediano plazo donde todo se estabilice”.
¿Construir o comprar? Esa es la cuestión
Desde hace ya un tiempo al sector inmobiliario le preocupa el precio del metro cuadrado porque no se ajustó por inflación como el resto de los mercados. En cambio, en lo que respecta al desarrollo de obras propias, los precios de todos los insumos nacionales e importados registraron subas muy importantes. Para Gonzalo “hoy te conviene comprar algo que construir, porque no hay precio para muchos productos vinculados a la construcción” y detalla un caso donde una cotización para una obra se le multiplicó por cuatro en muy poco tiempo.
La marca Guiñazú lleva más de 40 años en el mercado rosarino. El papá de Gonzalo, Juan Oseas Guiñazú comenzó en el sector inmobiliario a fines de los 70, con la primera oficina en calle Santa Fe y Paraguay. A la hora de recordar los inicios de la inmobiliaria, Gonzalo recuerda que “estaba en contacto permanente con un molino muy grande de Rosario, por lo cual cerraba negocios inmobiliarios con las panaderías importantes de la ciudad. Y luego fue un tipo que supo darnos el lugar para empezar en esto”. Gonzalo venía del sector de las relaciones públicas, trabajando en marcas como Ticket o Nasa e incluso en medios, y siempre estuvo muy cerca del rubgy y los vínculos que ese deporte proporciona. Hoy asegura que las relaciones públicas le sirven como el primer día ya que es mucho más eficaz fuera de la oficina encontrándose con clientes y generando nuevas oportunidades que sobre un escritorio encerrado.
“Creo que en aquellas etapas uno fue conociendo mucha gente, a través del rugby y de la vida, y haciendo las cosas bien fueron confiando en uno. Algunos estarán contentos, otros no, pero siempre tratamos de estar en todos los detalles, soy muy exigente conmigo”, cierra Gonzalo en esta entrevista con suplemento Negocios.