Los socios de Arbanit dieron con la fórmula para crear el primer alfajor crocante de Argentina, con el que producen 40 mil unidades por día desde Rosario
09:07 hs - Domingo 12 de Julio de 2026
Mientras el alfajor argentino viene de ser consagrado como la mejor galletita del mundo por la guía gastronómica internacional Taste Atlas, una empresa rosarina decidió ir un paso más allá de la receta tradicional. Después de tres años de pruebas, errores y desarrollo, Ivo Kraljev y Gabriel Freites, al frente de Arbanit, lograron crear el primer “arbajor” del país: un alfajor crocante elaborado con masa de cucurucho que combina innovación, identidad local y la singularidad de ser la única golosina en su tipo.
El producto mantiene el relleno y el baño de chocolate característicos del alfajor, aunque sustituye las tradicionales tapas, tipo sablée o arenadas, por una masa crocante inspirada en los cucuruchos de helado. Con una producción que ya alcanza las 40.000 unidades diarias, los socios lograron posicionarlo en kioscos, almacenes, supermercados, hipermercados y estaciones de servicio de todo el país. El desafío ahora es seguir creciendo dentro de una categoría altamente competitiva como es la industria de las golosinas, dominada por jugadores históricos y marcas de alcance nacional.
“Somos el único alfajor que hace crunch y es lo que buscamos comunicar todo el tiempo. Hoy hay tanta innovación en la categoría alfajores que al final muchos terminan siendo similares. En cambio el arbajor tiene para nosotros dos verticales muy importantes, la primera es que Arbanit es una empresa que fabrica cubanitos y queríamos mantener nuestra identidad que es la oblea típica de estos productos, pero ahora dentro de un alfajor. Lo otro, que Rosario es la capital del helado y hacer un alfajor de cucurucho tiene identidad también con nuestra ciudad”, explicó Kraljev en diálogo con Negocios.
En cuanto a cifras, detalló que en lo que es categoría “golosinas”, los distintos alfajores que se venden en negocios representan el 50% de las ventas, con entre 12 y 16 millones de unidades vendidas por año. Su popularidad les da a los socios perspectivas de crecimiento en un mercado donde hay marcas de mucho peso y tradición, pero en el cual es complejo innovar y presentar una opción distinta a los consumidores. Para el emprendedor, ese objetivo se cumplió al crecer de la mano de su arbajor, que hoy se vende en cuatro sabores: maní, dulce de leche, avellanas y pistacho.
Una receta única y crocante
El arbajor es tan singular que hace tan solo un año se alzó con la Medalla de Oro al Mejor Alfajor Industrial de Kiosco en el Campeonato Mundial del Alfajor. El éxito que cosechó le permitió a la empresa crecer con este producto un 360% entre el 2025 y este año, pero el salto no fue casual, sino el resultado de un proceso de I+D que demandó muchas evaluaciones y enfrentarse a largos procesos de prueba y error hasta dar con la receta final.
El principal desafío técnico era lograr que la tapa de cucurucho mantuviera su crocancia original sin humedecerse al entrar en contacto con el relleno. Para solucionarlo, los socios optaron por no utilizar el dulce de leche repostero tradicional, que tiene un alto contenido de agua, y sumar en su lugar la crema de dulce de leche con la que ya que rellenaban los cubanitos, garantizando una mayor vida útil y preservando el efecto "crunchy" que hoy es su marca registrada.
“Si querés llegar a los clientes, primero tenés que tener un producto que genere una experiencia, eso es fundamental. Después el alcance digital es muy amplio y hay que ir armando una estrategia que sea híbrida, hacer una degustación en un punto de venta, trabajar con influencers que estén alineados con la marca. Cada canal de comunicación tiene un público diferente, por eso en Arbanit tenemos TikTok, Linkedin, WhatsApp, participamos de eventos, damos charlas con emprendedores, tratamos de estar en todo lo que podemos”, señaló el empresario.
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La validación del mercado también llegó de la mano de un fuerte cambio en la identidad visual. Desde la empresa contrataron a la misma agencia que trabajó con Havanna para rediseñar su imagen y posicionarse como una marca pujante capaz de competir en las grandes ligas. A esto se sumó un hito comunicacional para los socios: la aparición del arbajor en el programa del conductor rosarino Migue Granados en el streaming de Olga, cuya repercusión fue tal que le generó a la marca consultas no solo en Argentina, sino desde otros países como España, Costa Rica y Perú. “Llegamos a lugares que no nos imaginábamos”, sintetizó Kraljev.
Venta masiva y sostenida
En la actualidad, la empresa profesionalizó su esquema comercial, logrando presencia en las góndolas de grandes cadenas del retail como Carrefour, Disco, Vea y estaciones de servicio como Shell y Axion, además de cerrar acuerdos con plataformas como Mercado Libre y la cadena Open25. En cuanto a precios, los sabores de avellana y de pistacho se venden al consumidor final en $2.300 y el de dulce de leche y el de maní en $1.700, precios accesibles para un mercado que viene frenado en lo que es consumo y donde hay que buscar distintas estrategias para mantenerse a flote.
“Pensamos todo el tiempo en cómo hacemos para que nos vaya mejor de lo que nos va. La realidad es que hay una tendencia hacia alimentos más saludables. En facturación estamos exactamente igual al año pasado, se cayeron clientes, pero también mantuvimos buenas operaciones para lo que se viene. El primer semestre es complejo y lo cerramos bien. Además, siempre pienso que hay una oportunidad para el arbajor porque es diferente y mezcla lo mejor de dos mundos, la crocancia de la galletita con el relleno cremoso por dentro”, sostuvo el empresario.
Otro canal de comercialización que generaron es el de aliarse a negocios gastronómicos como la heladería RÍO y con la plataforma Pedidos Ya, donde algunos negocios anexan cubanitos de Arbanit como postre en el envío de viandas o menúes ejecutivos.
Una fábrica a plena capacidad
Con una producción de 40.000 unidades diarias de arbajores y 60.000 de cubanitos, la planta incorporó recientemente maquinaria automatizada con robots, lo que les permite operar al 100% de su capacidad instalada y abrir la puerta a alianzas de cobranding para producir versiones exclusivas bajo el sello de otras marcas líderes. “Hoy tenemos capacidad para seguir creciendo a nivel industrial y producir mucho más de lo que hacemos en la actualidad. Por eso estamos empezando a pensar alianzas de colaboración con terceros, negociando desarrollos en conjunto con distintas marcas que nos vinieron a buscar”, expresó Kraljev.
Sobre este punto, el empresario aclaró que la intención no es realizar una producción a "fazón" clásica o anónima, sino establecer vínculos marcarios estratégicos. El modelo propuesto es el de productos "By Arbanit", donde la marca de la empresa tiene una presencia mínima frente a la identidad del partner, pero aportando su know-how. Según Kraljev, esto permite que las marcas se potencien mutuamente y aseguró que ya se encuentran en negociaciones avanzadas con algunos jugadores argentinos para concretar estos desarrollos en el corto plazo.
De cara al futuro, el horizonte es global. Aunque hoy las exportaciones representan el 5% de su producción, los productos de Arbanit ya desembarcaron en Paraguay, Uruguay y hasta en un destino exótico como Aruba, gracias a su participación en ferias internacionales. Por el momento, se encuentran en conversaciones con Chile, y también mantienen negociaciones abiertas para expandirse hacia Perú y Ecuador
Mientras tanto, la innovación no se detiene ya que la firma prepara el lanzamiento de una línea de arbajores proteicos y otra línea de bocaditos de oblea bañados en chocolate, que se venderán como galletitas y apuntan a estar en circulación en los próximos meses. “El diámetro va a ser similar al de la tapa del arbajor, un poco más chico. Y para el verano queremos sacar tres líneas de obleas, en sabores como caramelo, chocolate y otro más que estamos pensando, pero sin la cobertura para que se adapte mejor al calor”, adelantó el cofundador de Arbanit.
Con los cubanitos como producto insignia y el arbajor como la novedad que hoy impulsa su crecimiento, Arbanit busca consolidarse como una empresa especializada en golosinas a base de oblea. El objetivo es seguir ampliando su portafolio con nuevos desarrollos, ganar presencia en más mercados y convertir a la crocancia en el sello distintivo de la marca.
Grandes proyectos para una pyme que hace poco más de una década dio sus primeros pasos, de la mano de dos jóvenes con ganas de emprender y una vieja máquina para hacer cubanitos caseros. Lo que sigue, es historia conocida y sus resultados quedan a la vista.