Notaron que a los gastronómicos les faltaba sumarle creatividad a la indumentaria de sus colaboradores. Armaron una estrategia de marketing que hace crecer su marca y la de sus clientes. ¿De qué se trata?
Martes 16 de Abril de 2024
“Empezamos haciendo delantales y ofreciéndolos directamente a los bares rosarinos. Veíamos que cada vez había más propuestas de negocios gastronómicos conceptuales que seguían un criterio en todo: propuesta, decoración, diseño, salvo en el vestuario de sus mozos, cocineros o bartenders”, así resume Florencia Chabrillón cómo se les ocurrió crear Blako Ropa de Oficio, el proyecto que lleva adelante desde el 2017 junto a su socia y amiga Patricia Avalle.
Florencia y Patricia encontraron una necesidad en la ciudad y lograron desarrollar con creatividad todo un negocio en torno a eso. De profesiones totalmente distintas, como puede ser una periodista y una traductora de inglés, las amigas se conocieron en un trabajo y descubrieron que tenían un espíritu emprendedor en común. Aprovechando una vieja máquina de coser de Patricia y esta idea que rondaba por sus cabezas, empezaron a producir sus primeros delantales. Hoy son las responsables de vestir al equipo de los principales espacios de Rosario, como son las cafeterías de especialidad, locales de nail art, restaurantes, florerías, bicicleterías y cualquier otro sitio que precise un uniforme diferencial y canchero.
“Buscamos reivindicar los oficios. Notamos que la ropa que se usaba en este rubro era anticuada y queríamos ponerle onda”, agrega Florencia. Al principio fueron intervenciones tímidas, sumando algún detalle en cuero o con terminaciones metálicas, a los pocos años -a medida que la demanda crecía- se fueron animando a ampliar la línea de productos con camisas, pantalones, remeras y también dándose la posibilidad de personalizar con logo.
En la actualidad, Blako Ropa de Oficio se comercializa tanto para el sector mayorista como minorista. Para sus clientes de compras por cantidad, las socias tienen un showroom en barrio Martín donde coordinan las citas para mostrarle los productos y coordinar los detalles de los pedidos. Manejan precios por volumen de 10 o 50 prendas iguales. Mientras que, para las compras individuales, utilizan su sitio web donde se encuentran sus delantales desde los $25.000, además de otros ítems como faldones, remeras, pantalones o chaquetas. Por último, también manejan una lista de reventa específica para tiendas de diseño o conceptuales que quieren vender sus delantales.
Con el fin de aportarle variedad y surtido, el dúo trabaja con colecciones por temporada. “La idea de tener temporadas es porque los negocios, por ejemplo, en invierno prefieren camisas y en verano remeras. También notamos que los locales van mutando los colores y la estética. El objetivo es que lo nuestro varíe como lo hace la moda”, agrega. Desde hace un tiempo, además, empezaron a incorporar productos con telas orgánicas con la meta de sumarse también a este tipo de tendencias de uso. Siguiendo los objetivos más sostenibles, las socias vienen explorando soluciones nuevas con el descarte de las telas haciendo packaging: “Le tenemos respeto a la materia prima e intentamos no desechar. Estamos armando mochilas para trasladar vinos que las vinerías ofrecen como packaging de regalo con las compras. Así buscamos generar productos que tengan un valor”, agrega.
Historias que empujan negocios
La cuenta de Instagram del proyecto, @blakodelantales, tiene cerca de 10.000 seguidores y una interesante manera de presentar a los clientes con los que trabajan. Además de mostrar sus productos en sesiones de fotos y video, Florencia y Patricia generan contenido específico sobre los clientes Blako. En registros audiovisuales, se presenta la historia de cada negocio que usa su ropa con testimonios de los creadores del espacio. Esta acción tiene como objetivo potenciar a los locales contando su diferencial y al equipo humano que está detrás: “Nos dimos cuenta de que somos parte de una comunidad de la ciudad que hace las cosas con pasión y dedicación, como nuestros clientes con sus negocios. Y quisimos contar sus historias para reflejar eso. Así que encontramos esa manera de contar que son nuestros clientes, pero también acompañando lo que hacen”.