Original: arman cumpleaños infantiles con eje en la cerámica

En abril de 2026 abrieron Casa Dominga en la esquina de Zeballos e Italia. Este espacio combina talleres de artesanía y cumpleaños infantiles con cerámica

08:05 hs - Domingo 17 de Mayo de 2026

Hay proyectos que nacen de una necesidad comercial y otros que nacen de una convicción. Casa Dominga, el espacio de oficios, talleres y experiencias que abrió sus puertas en abril, pertenece a la segunda categoría. Detrás de la marca están Flavia Gatti, rosarina con más de una década de experiencia en diseño textil y pedagogía del emprendimiento, y Julia Cravero Basso, nacida en Barcelona pero criada en San Jorge, provincia de Santa Fe, con un recorrido propio en el diseño de indumentaria infantil. Dos trayectorias distintas que encontraron un punto de convergencia en la revalorización de los oficios manuales.

En ese marco, Flavia y Julia lanzaron una propuesta que es innovadora en el rubro: organizar festejos de cumpleaños con el eje en la cerámica. El espacio cuenta con horno propio y capacidad para hasta 18 participantes. La propuesta replica el proceso real de trabajo con cerámica en baja temperatura: una primera instancia de modelado con arcilla y una segunda de pintura, todo en aproximadamente tres horas. "Tenemos muchos amigos que tienen hijos y llega un momento en que no saben cómo festejar los cumpleaños. Quisimos proponer una alternativa alejada de las pantallas", cuenta Cravero Basso, y aclara que el formato también puede llevarse a domicilio en modalidad pop-up. La recomendación de edad es a partir de los cinco o seis años.

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Julia Cravero Basso tiene un recorrido en el diseño de indumentaria infantil.

El componente educativo está muy presente en la propuesta. Gatti lo define con precisión: "El juguetear con barro evoca la infancia. Tiene beneficios desde la motricidad fina hasta el desarrollo de la creatividad. Hay algo meditativo en todas las actividades manuales."

El origen de Casa Dominga

El vínculo entre las emprendedoras se remonta a alrededor de 2014, cuando Julia buscó orientación profesional para otro proyecto personal. Fue en una de las clínicas de emprendimiento que Flavia dictaba por aquel entonces cuando tuvieron el primer contacto. Aquella consulta fue el primer eslabón de una relación que fue creciendo a medida que ambas comprobaban que compartían valores y una forma de entender el trabajo.

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De esta forma, crearon primero una marca llamada Mesa, dedicada a objetos de cerámica y textil para vestir la mesa. Fue esa experiencia la que les mostró que la colaboración funcionaba, y que tenía sentido dar el siguiente paso: ocupar un espacio físico. "Dijimos, bueno, es necesario compartir un lugar, no solamente para nuestro emprendimiento sino para darle lugar a otros emprendedores", explica Cravero Basso.

El nombre como programa

La elección del nombre no fue arbitraria. Casa por el sentido de refugio, de lo colectivo y lo afectivo. Dominga por el arquetipo de la abuela: ese linaje de mujeres que tejían, cosían, moldeaban y cocinaban con las manos, y cuyo saber corre el riesgo de perderse si no se lo transmite con intención. "Dominga nos pareció un buen nombre de abuela para valorizar esas cosas que se nos han olvidado y que pasan de largo", dice Gatti.

Por otro lado, Casa Dominga funciona como plataforma para que otros talleristas —de tejido, crochet, o incluso marketing para artesanos y microemprendedores— puedan dictar sus propios cursos bajo un esquema de porcentaje compartido. "La idea es abrir el espacio a que otras personas puedan encontrar un lugar y una comunidad interesada en estas actividades", apunta Cravero Basso.

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Flavia Gatti, rosarina con más de una década de experiencia en diseño textil y pedagogía del emprendimiento.

A su vez, el inmueble puede alquilarse para dictar clases, celebrar reuniones o presentaciones de libros. Las anfitrionas ofrecen la posibilidad de reacomodar el mobiliario a conveniencia de los clientes y a las características de evento.

Escalar sin perder el eje

Con apenas semanas de funcionamiento público, el balance inicial es positivo. "Por el poco tiempo que hace que estamos abiertas, hay muchas consultas y ya tenemos reservas", señala Cravero Basso. La proyección a futuro incluye llegar a colegios con talleres experienciales y ampliar la oferta a eventos corporativos. "El objetivo es sostenerse en el tiempo, que Casa Dominga se pueda mencionar como un espacio de identificación con lo artesanal, que hospede y dé posibilidad de crecimiento a las manufacturas. Queremos llegar a diferentes personas y permitirles tomar contacto con una actividad que desconocían”, concluye Gatti.