De cortar bolsas a mano a la era de la inteligencia artificial: la historia de Poliversal

La industria rosarina encara un proceso de modernización con una inversión que ronda el millón de dólares. Trajeron maquinaria inédita y hacen su propio control de calidad con IA

12:01 hs - Miércoles 04 de Noviembre de 2026

Setenta años es mucho tiempo. Es un lapso suficiente para que un emprendimiento familiar, que comenzó con un matrimonio cortando a mano bobinas de polietileno, se transforme en una industria de alcance nacional y con tecnología de punta. Tal es el caso de Poliversal, una firma especializada en la fabricación de bolsas, films y envases flexibles emplazada en Fernando Ruiz 3361, al sur de la Avenida Circunvalación en Rosario. Tras un largo recorrido, hoy atraviesa un proceso de modernización e incorporación de maquinaria de última generación, mediante una inversión que ronda el millón de dólares, la más grande de su historia.

Corría el año 1954 cuando Roberto Tamborini, entonces empleado de la histórica cervecería rosarina Schlau, decidió que era momento de buscar un ingreso adicional ante el nacimiento de su tercer hijo. Era técnico químico y tenía una fuerte curiosidad que aplacaba leyendo télex que llegaban a las agencias de noticias de la ciudad. Así fue como detectó una oportunidad comercial vinculada al incipiente mercado del polietileno que ya tomaba velocidad en Buenos Aires. Comenzó comprando bobinas de ese material, las cuales cortaba manualmente en su casa junto a su esposa y separaban en paquetes de bolsas listas para vender.

La empresa se especializa en la fabricación de bolsas, films y envases flexibles.

El producto fue un éxito. El paso siguiente fue montar la primera planta productiva e incorporar maquinaria que acelere el proceso de fabricación, pero también una extrusora para generar sus propias películas de polietileno. En calle Iriondo al 1000, entre San Juan y San Luis, tomó forma la primera versión de la empresa que fue creciendo al incorporar galpones y propiedades vecinas.

Para el 2000 ya era una industria consolidada en la ciudad, en manos de la segunda generación de directivos, pero la crisis forzó un periodo de reestructuración y reorganización societaria. En 2010, ingresó Matías Tamborini, nieto de Roberto, con el objetivo de refundar la empresa. Junto a su padre Enrique, y uno de sus tíos, comenzaron a darle forma a la estructura actual. El último en sumarse fue Joaquín, hermano de Matías, en 2022.

La llegada de la firma a su ubicación presente se dio entre 2014 y 2015, junto a un proceso de incorporación de tecnología, modernización de las líneas de producción tradicional y expansión comercial. En la actualidad, la planta productiva de Poliversal se desarrolla sobre un predio de 5000 metros cuadrados. Allí, dividen sus procesos en tres líneas: bolsas y film, ocupa el 40% de la producción, bolsas ecológicas (30%) y envases flexibles (30%). En total, estiman que procesan unas 100 toneladas de material al año. Para dimensionar mejor la capacidad de fabricación, cabe aclarar que solo en bolsas ecológicas la fábrica vende unos cuatro millones de unidades anuales.

La empresa está ubicada en Fernando Ruiz al 3300, aunque si llegan al 100% de su capacidad instalada planificarán mudarse a un predio aún más grande.

El desafío de estar a la vanguardia

La gran apuesta de los hermanos Tamborini en los últimos años ha sido la incorporación de maquinaria innovadora. La mayor novedad ha sido la adquisición de una máquina de videoinspección con inteligencia artificial que permite analizar bobinas enteras de bolsas para detectar fallos en la impresión en cuestión de minutos. “Esto nos ha permitido reducir los errores y devoluciones a prácticamente cero. Nos da prestigio porque somos pioneros en traer este tipo de tecnología. También reduce mucho los costos y nos vuelve más eficientes”, explica Joaquín.

Por otro lado, la otra apuesta es una impresora de ocho colores de alta definición. Aunque todavía no se encuentra completamente operativa, esperan que permita acelerar tiempos de producción, ganar eficiencia y atacar ciertos mercados a los que hoy no pueden llegar. “No solamente queremos desarrollar nuevos clientes, sino que podremos venderles productos nuevos a clientes actuales con demandas que no podíamos atender por limitaciones técnicas”, detalla Matías.

La tercera máquina que se incorporó en el último año y medio fue una fraccionadora de bobinas, es decir, un dispositivo cortador que se integra al proceso de fabricación de envases flexibles. Esta línea de producción que representa cerca de un tercio de las ventas totales se integró al catálogo de la empresa hace unos seis años. Comprende laminados flexibles con estructuras aptas para el envasado principalmente de productos alimenticios. Pueden ser en formato de bobinas, bolsas pouch, bolsas para envasado al vacío y stand up bags o doypacks (envases con cierre hermético en la parte superior y una base firme que permite reemplazar las botellas y frascos).

Mantener este nivel tecnológico es fundamental para ser competitivos en el mercado actual. Entre la cartera de clientes de Poliversal se destacan algunos nombres de peso como las alimenticias Paladini y Alimentos Magros S.A. y la agroindustrial John Deere.

Adaptación y horizonte claro

“El contexto económico, sobre todo para el sector industrial, está delicado”, dice Matías. Los niveles de consumo en Argentina vienen planchados desde hace tiempo y esto también afecta la demanda de insumos por parte de los comerciantes. La mayoría de los clientes que demandan bolsas ecológicas son vendedores del rubro indumentaria y calzado, tiendas y demás. “La clave para mantenernos con un buen nivel de actividad está en desarrollar una gran cartera de clientes en todo el país”, explica. Con su línea de bolsas ecológicas ha llegado a cubrir prácticamente todo el país.

La línea de bolsas y film tiene una demanda más ligada al sector industrial, con una mayor presencia geográfica en la provincia de Santa Fe. El volumen más importante lo requieren frigoríficos, los cuales, según los Tamborini, “más allá de la caída industrial general, se mantienen pujantes”.

La gran apuesta de los hermanos Tamborini en los últimos años ha sido la incorporación de tecnología.

En lo que respecta a envases flexibles, la zona más fuerte es la provincia, pero también alcanzan a Entre Ríos, Córdoba, Provincia de Buenos Aires y el Norte Argentino. En este caso, los clientes pertenecen fundamentalmente al sector alimenticio, con lo cual, Joaquín aclara: “Es una industria que se mantiene estable e incluso hay algunos sectores que todavía están creciendo. Esto nos permite de alguna manera compensar la caída de otros clientes industriales y del comercio”.

Entre los objetivos de mediano plazo de Poliversal está ampliar la participación de los flexibles en la torta de producción. Para 2027 se propusieron lograr un incremento del nivel de facturación en el orden del 50%, para luego expandir su plaza de colaboradores con entre 5 y 10 nuevos puestos, que se sumarían a los cerca de 40 activos que tienen en la actualidad.

Una vez alcanzado ese hito, los Tamborini ya piensan en una nueva nave industrial. “Una vez que lleguemos a ese nivel de operarios y tengamos todas las nuevas máquinas activas, alcanzaremos el 100% de nuestra capacidad en esta ubicación. A partir de entonces, en algún momento deberíamos pensar en ampliar la capacidad productiva”, concluye Joaquín.