Tras el despido de 90 trabajadores en una firma villense, el intendente acusó a Nación por priorizar el pago de intereses de la deuda mientras crece la fila de desempleados
17:02 hs - Lunes 02 de Noviembre de 2026
“Los gobiernos locales somos rehenes de las políticas nacionales que aumentan ferozmente el desempleo. Villa Constitución sigue padeciendo las políticas económicas y de desindustrialización... ¿Hasta cuándo?”, sentenció el intendente de Villa Constitución, Jorge Berti luego de un duro golpe para la comunidad local con 90 despidos de una empresa modelo de tecnología para el agro, la cual no pudo sortear la coyuntura y notificó la desvinculación de más de la mitad de su plantel.
Frente a ese golpe, el intendente alzó la voz con una advertencia que trasciende lo local: "lo que ocurre en la ciudad puede ser la punta del iceberg de una realidad que atraviesan muchas localidades industriales de la Argentina".
El jefe municipal calificó el ajuste sobre la actividad industrial como “cruel e innecesario” y remarcó que castiga, sobre todo, a los sectores medios y pobres. Su diagnóstico es contundente: las señales de alerta son diarias y no comenzaron ayer. Empresas que reducen su actividad, pymes que dejan de invertir, trabajadores que pierden sus empleos y familias que empiezan a perder la esperanza.
Un gobierno nacional que no cuida
En su mensaje, Berti apuntó contra un gobierno nacional que, a su juicio, parece más atento a honrar los intereses de la deuda que a cuidar a quienes sostienen el país cada día. Y fue más allá: advirtió que dejar que la gente pierda no solo el empleo sino también la esperanza es algo que no se puede naturalizar.
“Los gobiernos locales somos rehenes de las políticas nacionales que hunden el consumo, aumentan ferozmente el desempleo e invisibiliza a quienes sufren descarnadamente sus consecuencias”, sentenció el mandatario local.
“¿No lo ven o no quieren verlo?”, interrogó, ante lo que describe como un constante desdén hacia el trabajador.
Ajuste y falta de crédito
El intendente trazó un contraste nítido entre la política nacional y la municipal. Cuestionó la fuerte presión y persecución tributaria del ARCA, con intereses onerosos, ejecuciones fiscales y embargos bancarios que, según planteó, alcanzan una voracidad nunca vista. Subrayó que la morosidad de las pymes no es especulativa: es consecuencia de la caída de las ventas y de la demora en el cobro de sus productos por parte de los clientes.
A ese cuadro se suma la ausencia de créditos y facilidades para producir y sostener a las pequeñas empresas, justo cuando más lo necesitan. “No estamos pidiendo empresas protegidas de la competencia ni privilegios. Estamos pidiendo condiciones razonables para competir”, sostuvo.
Villa Constitución y la gestión local
Berti detalló el camino que recorre la gestión local: reducción de cargas tributarias, entre ellas el DREI, simplificación de trámites y acompañamiento a las empresas. Aun así, fue claro respecto de los límites del esfuerzo municipal: no se pueden reemplazar, desde una ciudad, las decisiones macroeconómicas que definen las condiciones en que debe competir la industria.
“Como Intendente hago y seguiré haciendo todo lo que está a mi alcance”, afirmó, y responsabilizó al gobierno nacional por el deterioro en la calidad de vida de los argentinos.
El pedido del intendente no es una excepción para su ciudad. Reclama que se mire lo que sucede con las ciudades productivas del país y que se convoque con urgencia a empresarios, trabajadores, provincias y municipios para tomar decisiones diferentes. Cuestionó, además, que se hable de reconversión cuando no hay alternativas ni tiempo para quienes pierden su trabajo.
Berti recordó que en Villa Constitución todavía hay empresarios que quieren invertir, trabajadores que quieren trabajar y jóvenes capacitados que desean construir su futuro en la ciudad. Por eso cerró con un reclamo directo a quienes tienen responsabilidades en otros niveles del Estado: salir del adormecimiento antes de que sea demasiado tarde.
Porque, como planteó el intendente, no debe naturalizarse que la Argentina deje de producir ni que sus ciudades pierdan el presente y, mucho menos, el futuro.
